Pepe y Julio habitaron la misma ciudad. Más allá de eso no tienen ninguna historia común. Seguro que tienen miles de vínculos, algunos visibles, otros invisibles y desconocidos. Estos últimos, siempre son los más interesantes. Esos que acaban con un “qué pequeño es el mundo”.
Más pequeña es Córdoba, la ciudad de dónde son Pepe y Julio. Pepe es el artista contemporáneo cordobés más cotizado de los últimos cuarenta años. Julio es el político cordobés más importante de los últimos cien años. Y hasta este miércoles, Pepe y Julio solo compartían su grandeza y su origen.
Desde este miércoles, Pepe y Julio también comparten alojamiento. Porque el Centro de Arte Pepe Espaliú acoge una exposición titulada Julio Anguita. Es una exposición bonita, que estoy seguro de que tendrá éxito. Estoy convencido, de hecho, de que muchos cordobeses han escuchado este miércoles por primera vez el nombre de Pepe Espaliú y se han enterado de que hay una sala con su nombre en Córdoba. Una sala que descubrirán en los próximos días. Con lo pequeña que es Córdoba.
Y ojalá se quede pequeño también el Centro Pepe Espaliú. Ojalá haya colas para ver una exposición que, en cualquier caso, no tendría que haberse proyectado en el lugar que está.
¿Por qué? Pues, por varios motivos. El principal, que Julio es de todos los cordobeses, hasta de los de derechas. Como tal, esta muestra merecía un espacio al aire libre, accesible para todos. Unas Tendillas. Un bulevar. Espacios abiertos para mirar en comunidad y compartir. Y lo segundo, aunque quizá lo primordial, es que Julio debería estar lejos de la casa de Pepe porque la casa de Pepe no nació para acoger a Julio.
En unos momentos en los que hay quien se escandaliza (con razón) porque las administraciones estén planteando una exposición de arte sacro en el C3A, no tiene ninguna justificación que uno de los partidos escandalizados defienda una muestra fotográfica en un centro de arte contemporáneo como el Espaliú. No solo contraviene el espíritu del espacio y del propio Espaliú, sino que contraviene cualquier manual de estrategia política.
Me pregunto con qué argumentario va a defender ahora la parlamentaria de Adelante Andalucía, Ana Naranjo, que la Junta no debe ceder el C3A a una muestra que contraviene su espíritu, si el partido al que pertenece hace exactamente lo mismo con total conocimiento de causa. Porque, de hecho, Alba Doblas fue presidenta de Vimcorsa y responsable del Espaliú durante el anterior mandato.
Un mandato, por cierto, que terminó sin que se resolviera la situación del personal que trabajaba allí como guía en condiciones irregulares y que fue sustituido por una empresa de seguridad que, en vez de explicar la obra de Espaliú (que no es accesible para cualquiera), se dedica ahora contar visitantes.