La luz de la devoción

La Virgen de Villaviciosa recorrió este domingo el barrio de San Lorenzo en una salida procesional que, de nuevo, tuvo su momento más significativo con la estación ante el Beato Cristóbal de Santa Catalina en la vecina iglesia hospital de Jesús Nazareno

En el interior del templo suena la primera marcha. Como título, su nombre. Fuera, el sol mantiene su mandato en el cielo. Sobre una ciudad que aguarda el instante exacto. Centenares de cofrades se dan cita desde la plaza hasta Santa María de Gracia. La luz es plena, la tarde radiante. La torre de la monumental parroquia, parte esencial del magno legado fernandino existente en Córdoba, se levanta imponente. Tras los arcos exteriores, las puertas se abren. Son las siete, el momento en el que debe comenzar, y comienza, la procesión. Unos pequeños abren de manera especial el cortejo. Portan grandes girasoles y llenan de alegría este domingo de septiembre. Minutos después se adivina el paso. Va a iniciar su recorrido por las calles de San Lorenzo, el barrio al que da nombre la iglesia que es su sede, y de San Agustín Nuestra Señora de Villaviciosa.

La corporación de Gloria de la que es titular vivió su día más señalado, que arrancó en la matinal con la celebración de su solemne Fiesta Principal. La Mezquita-Catedral acogió el acto litúrgico, presidido por el Obispo de Córdoba, Demetrio Fernández. Un año más, el Orfeón Cajasur Ciudad de Córdoba participó de la cita ante la primitiva imagen de la Virgen de Villaviciosa. En horario vespertino, antes de que la noche lanzara la primera advertencia de su llegada con el pausado oscurecer del cielo, la hermandad inició su salida procesional. Sólo unas jornadas después de la intensa demostración de fervor de la ciudad por Nuestra Señora de la Fuensanta, las calles volvieron a ser escenario de otra manifestación de devoción. En este caso por Nuestra Señora de Villaviciosa, que caminó por las calles de su feligresía en un paso siempre reluciente y con los sones, de nuevo, de la Banda de Música María Santísima de la Esperanza.

La parroquia de San Lorenzo actuó una vez más de marco incomparable, único y hermoso, de la salida de patrona de Enfermería, la Virgen a la que acudiera Córdoba junto a San Rafael para acabar con las epidemias. El cortejo dirigió sus pasos, como está establecido, hacia la iglesia hospital de Jesús Nazareno. Un lugar éste donde tuvo lugar uno de los momentos más significativos e importantes de la procesión. Allí la corporación de Gloria realizó estación, como es tradicional, ante el Beato Cristóbal de Santa Catalina, que también es su titular. Nuestra Señora de Villaviciosa estuvo frente a María Santísima Nazarena en una estampa para el recuerdo. Mucho más después de que la segunda imagen visitara el vecino templo fernandino un día antes. Tras dicho acto, la comitiva continuó su camino hasta San Agustín antes de iniciar el regreso a San Lorenzo, donde acabó la jornada sobre las nueve y media, caída ya la noche.

Etiquetas
Publicado el
12 de septiembre de 2016 - 10:13 h