Pastorales

Leí hace unos años "Pastoral Americana", de Philiph Roth, y me sumergí en la comunidad –medianamente pija- de los judíos de New Jersey, sus eternas y repetitivas comidas familiares en el Día de Acción de Gracias, sus concursos de misses, la guerra de Vietnam tan cerca y tan lejos, cómo se desmonta un status quo, cómo brillan los electrodomésticos en las cocinas americanas de los sesenta y qué bueno es tener un chevy nova aparcado en el porche.

Leo ahora, en tiempo de Adviento, la "Pastoral Cordobesa", del otro gran autor contemporáneo Demetrio Fernández, pastor –valga la redundancia- de su grey, donde anuncia la regeneración del mundo circundante (no circunciso, eso es judío) después de unas elecciones cuyo resultado despierta en el autor gran gozo y esperanza en un inminente futuro de niños bien adiestrados, alta de la natalidad, agonizantes eternos ungidos por la fe y confort inmobiliario en las manos de los buenos.

Estamos en Adviento, tiempo de esperanza y de vigilia, de arrepentimiento también. Y de alegría. Dicen, mientras se espera la llegada del Mesias.

A Demetrio parece que ese mesias ya le ha llegado –o lo ha llenado de gozo, de momento-.

A Philiph Roth nunca le llegó: la llama convirtió en ceniza su mundo prometido. Malditismo judío.

Demetrio Fernández/Philiph Roth: pastorales paralelas. Nunca tangentes.

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9 de diciembre de 2018 - 02:00 h