Me cago en dios

La expresión sin duda malsonante del título es una oración reflexiva que se utiliza con cierta asiduidad entre los hispanoparlantes. El lenguaje es así, no lo he inventado yo.

Digo "oración" en vez de "frase" para acentuar la borrica ironía que encierra.

La expresión sin duda malsonante del título atiende a lo que Jakobson definió como "función fática" del lenguaje. Es decir, que tiene más que ver con el canal de la comunicación que con su mensaje, con lo que quiere decir el emisor o con lo que va a entender el receptor. Es como si no dijera casi nada, pero lo dice. Se parece al "buenos días" que le decimos al vecino en el ascensor aunque caigan chuzos de punta o al "hola" que le lanzamos a un viandante que se nos cruza en las Tendillas. Es como si estuviera descargada de un mensaje real. No dice nada, parece.

La expresión sin duda malsonante del título se usa mucho, empero. Por ejemplo cuando nos salta el aceite al freír patatas, cuando nos doblamos un tobillo al bajar un escalón, cuando nos interrumpe un encapuchado mientras estamos ensimismados frente a la pantalla del ordenador o cuando se nos encasquilla el gatillo de un kalashnikov, cosas todas estas que nos pueden pasar en cualquier momento.

La expresión sin duda malsonante del título está, así, desprovista de significado porque, si se detienen en ella, se darán cuenta de que es absurda. Primero, porque no sabemos exactamente lo que significa "dios"; segundo, porque no siempre tenemos el vientre suelto y, menos, a voluntad en cualquier momento. Y, además, en el supuesto caso de que el emisor de la frase supiera lo que significa "dios", sería tomar su nombre en vano, lo cual es fatal y un pecado, según parece y me han dicho.

Sin embargo, a fe mía -otra expresión extraña y bastante fática-, la expresión sin duda malsonante del título se usa mucho. Yo lo hago, por eso habito, como usted, en el infierno. Un lugar donde todo está permitido para bien, para mal y para peor.

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11 de enero de 2015 - 10:46 h
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