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Sobre este blog

Raúl Ruiz Rodríguez es uno de los profesionales pioneros de la transformación digital en España. Con más de 25 años de experiencia en medios de comunicación, marketing, estrategia e innovación comercial, ha desarrollado su carrera ayudando a empresas y grupos editoriales a reinventar sus modelos de ingresos, modernizar sus estructuras comerciales y aprovechar las tecnologías emergentes para crecer.

Comenzó su trayectoria en los primeros años de Internet en España, allá por 1998. Posteriormente, consolidó su experiencia en el sector de medios, ocupando puestos directivos en Vocento, PRISA, Vozpópuli, Secuoya Nexus o Zinet Media Group, donde dirigió equipos de ventas/Marketing, expansión , desarrollo de negocio gestionando carteras de grandes clientes y proyectos con marcas como Kia, Movistar, BBVA, Endesa, Heineken o Repsol.

En 2021 fundó Relevado4 para ayudar a los medios de comunicación a redefinir sus modelos de ingresos y sus estructuras comerciales. Esta experiencia, basada en transformación, innovación y optimización de ventas, es totalmente aplicable a cualquier sector que necesite modernizar sus procesos comerciales, incorporar nuevas tecnologías y mejorar su rendimiento.

La IA está matando el negocio masivo

Un centro de datos que utiliza la IA.

Raúl Ruiz

4 de enero de 2026 19:58 h

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Que Juan Villalonga, expresidente de Telefónica en el comienzo de la burbuja digital, esté desarrollando desde Sevilla una plataforma global de educación personalizada es mucho más que un proyecto educativo o tecnológico. Es, en realidad, una señal avanzada de cómo los grandes ciclos de la economía digital no desaparecen: se reinterpretan. Villalonga, al igual que yo, ya vivimos el momento en el que Internet prometía desintermediarlo todo y crear una relación directa entre empresas y usuarios. Hoy, con la IA, esa opción vuelve, pero esta vez con la tecnología suficiente para cumplirla.

No es casual que este movimiento surja desde la educación, uno de los sectores donde la personalización tiene un impacto más evidente y medible. Pero tampoco es un fenómeno aislado. La educación funciona aquí como laboratorio adelantado de lo que después se extiende al resto de industrias: medios, comercio, servicios, salud, banca o entretenimiento.

Es una señal clara de que el valor en la economía digital se está desplazando desde la comunicación masiva hacia la conexión directa, desde el mensaje genérico hacia el vínculo individual, y desde el simple contenido hacia el acompañamiento continuo.. Villalonga no está apostando por producir más, sino por adaptar la experiencia a cada persona (su nivel, su ritmo, su contexto), y esa lógica no es exclusiva de la educación ni de los medios: es el modelo que va a atravesar todos los negocios en la era de la IA.

Durante años, empresas, marcas y medios han operado bajo el mismo esquema: atraer tráfico, impactar a muchos, convertir a unos pocos. Un modelo dependiente de intermediarios (buscadores, redes, marketplaces) y de métricas de volumen. La IA rompe ese equilibrio porque reduce la fricción entre intención y respuesta. Cuando la máquina responde, recomienda o actúa por el usuario, el intermediario se diluye o se transforma. Ahí entran los entornos cerrados de IA: el AI Mode de Google, los asistentes integrados en sistemas operativos o la expansión silenciosa de la IA de Amazon en cientos de millones de dispositivos. Todo apunta a lo mismo: la IA se convierte en la interfaz principal entre personas y negocios.

Este cambio de interfaz no es menor. Durante dos décadas, el navegador y el buscador definieron la economía digital. Ahora, esa capa se desplaza hacia sistemas que no muestran opciones, sino que proponen decisiones. Y cuando la decisión llega filtrada por una IA, el margen para competir por visibilidad se reduce, mientras aumenta la importancia de ser relevante, confiable y consistente dentro del sistema.

Cuando la interfaz es conversacional y contextual, el negocio deja de ser masivo por defecto y pasa a ser personalizado por diseño. La IA no solo permite personalizar; obliga a hacerlo. En un entorno donde cada usuario recibe respuestas, recomendaciones y decisiones distintas, el valor ya no está en el producto genérico, sino en cómo se adapta a cada contexto. Esto empuja a la microsegmentación, no como táctica de marketing, sino como arquitectura de relación.

Aquí aparece un matiz clave: la personalización ya no es una capa añadida al final del proceso, sino el punto de partida. No se diseña primero un producto para muchos y luego se ajusta; se construye directamente pensando en trayectorias individuales, aunque se escalen con tecnología.

Esta lógica atraviesa todos los sectores. Los medios pasan de informar a acompañar comunidades concretas; las marcas dejan de lanzar campañas para construir relaciones continuas; los negocios, en general, ya no venden solo productos, sino experiencias contextualizadas. En este escenario, el concepto de comunidad se amplía: deja de ser un grupo alrededor de un medio o una marca y se convierte en un entorno relacional estable, donde la IA escala la personalización, pero el valor lo aporta el marco humano: propósito, coherencia, confianza y utilidad real.

La comunidad ya no es solo audiencia agregada, ni siquiera participación. Es persistencia en el tiempo, es relación sostenida, es memoria compartida. Y en ese terreno, la tecnología ayuda, pero no sustituye la identidad.

La paradoja es clara: cuanto más potente es la IA para generar respuestas, más importante se vuelve la identidad del negocio. La IA puede recomendar, pero necesita referencias; responde, pero necesita contexto; automatiza, pero no decide por qué alguien debería confiar en una marca u otra. Por eso el cambio no es tecnológico, sino estratégico. La IA está empujando a medios, marcas y empresas hacia el mismo lugar: conexiones directas, personalizadas y sostenidas en el tiempo.

En el fondo, lo que está en juego no es quién adopta antes la IA, sino quién entiende mejor qué hacer con ella. La tecnología acelera, pero no define el rumbo. Ese sigue dependiendo de la visión, de la cultura y de la capacidad de construir relaciones con sentido.

En la era de la IA, no gana quien impacta a más, sino quien construye mejor la relación uno a uno. La personalización es la herramienta, la IA es el acelerador, y el activo real sigue siendo el mismo: la confianza y el vínculo con las personas.

En la era de la IA, no gana quien impacta a más, sino quien construye mejor la relación uno a uno. La personalización es la herramienta, la IA es el acelerador, y el activo real sigue siendo el mismo: la confianza y el vínculo con las personas.

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Raúl Ruiz Rodríguez es uno de los profesionales pioneros de la transformación digital en España. Con más de 25 años de experiencia en medios de comunicación, marketing, estrategia e innovación comercial, ha desarrollado su carrera ayudando a empresas y grupos editoriales a reinventar sus modelos de ingresos, modernizar sus estructuras comerciales y aprovechar las tecnologías emergentes para crecer.

Comenzó su trayectoria en los primeros años de Internet en España, allá por 1998. Posteriormente, consolidó su experiencia en el sector de medios, ocupando puestos directivos en Vocento, PRISA, Vozpópuli, Secuoya Nexus o Zinet Media Group, donde dirigió equipos de ventas/Marketing, expansión , desarrollo de negocio gestionando carteras de grandes clientes y proyectos con marcas como Kia, Movistar, BBVA, Endesa, Heineken o Repsol.

En 2021 fundó Relevado4 para ayudar a los medios de comunicación a redefinir sus modelos de ingresos y sus estructuras comerciales. Esta experiencia, basada en transformación, innovación y optimización de ventas, es totalmente aplicable a cualquier sector que necesite modernizar sus procesos comerciales, incorporar nuevas tecnologías y mejorar su rendimiento.

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