Pawel, el guardián de una esperanza

Pawel Kieszek juega el balón con el pie en el Alcorcón-Córdoba | LOF

Muchos aficionados le llaman San Pawel y seguramente no exageran. Aunque su equipo, el Córdoba, sea el que más goles encaja de Segunda División, el portero polaco es una pieza cotizada. En este curso se ha revelado como el mejor deteniendo penaltis -lleva cinco- y ha realizado paradas que han evitado que los daños de esta dura temporada hayan sido irreversibles. “En el fútbol todo es posible”, ha dicho con su rudimentario español en la sala de prensa. Aún hay esperanza. Y Kieszek es su guardián.

El meta se mostró claro ante los periodistas. Dijo que no había comparecido antes, pese a que el club se lo pidió, porque le daba “vergüenza” no dominar el idioma español. Lo suyo es hablar sobre el verde. Y ahí lo está haciendo de manera determinante. “Tengo más suerte esta temporada”, dijo a propósito de su faceta de desbaratador de jugadas desde los once metros, aunque lamentó que en muchas ocasiones no sirviera para mucho. “Ante el Valladolid sí, y por eso estoy contento”, matizó.

Vio al Córdoba mejor en todos los aspectos. “En este momento el campo es fantástico, a todos los jugadores nos gusta entrenar y jugar en un campo así porque podemos disfrutar un poquito más”, dijo sobre las bochornosas superficies en las que se vieron forzados a ejercitarse desde hace meses y que ahora, con la nueva propiedad, se han recuperado después de invertir en tratamiento. También elogió el progreso de la defensa, porque “ahora todo el equipo juega más junto, con más agresividad”. Y mostró, además, su agradecimiento a los nuevos propietarios porque “ahora el club tiene pies y manos, está más organizado, aunque no se puede hacer todo en tres o cuatro semanas”.

¿Y del futuro, qué? Kieszek despejó balones ante las preguntas de la prensa. “Sobre el contrato no puedo decir mucho ahora, ya se verá cuando termine la temporada”, expresó el polaco, que insistió en que solo piensa en “el objetivo de que el equipo siga en Segunda”, algo para lo que será fundamental el respaldo del público. “Son fantásticos. En Portugal no tenía tantos aficionados, pero aquí siempre hay siete u ocho mil de mínimo. Pasamos unos meses muy malos, pero ahora va todo mucho mejor y los sentimos cerca”, resaltó.

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