Malditas transparencias

Los blanquiverdes se lamentan | MADERO CUBERO
El Córdoba vuelve a sacar a relucir su perfil más cándido y cae en El Arcángel ante el Zaragoza (0-2) | Los blanquiverdes, con un atasco monumental en ataque

Al Córdoba se le transparentó todo en una mañana de perros. Le pegaron fuerte en donde más le duele, que es exactamente donde todo el mundo sabe porque a estas alturas del campeonato ya no hay sorpresas. Al equipo de Oltra le han cogido el truco y no parece que haya muchas variantes que ofrecer. En cualquier caso, le corresponde al técnico valenciano reparar las averías en una formación que volvió a enseñar sus taras. Sufrió por las bandas, pero principalmente pagó el peaje de su atasco en ataque. Ni siquiera dio la impresión de poder remontar el partido. No marcó porque, fundamentalmente, no disparó a puerta. A Florin le tienen amargado con marcajes brutales y en las bandas hubo mucho amago, pero poco mordiente. Al Córdoba se le acerca un rival directo -que le ganó, además, el golaverage- y los blanquiverdes aún no han ganado en la segunda vuelta, en la que llevan un punto sobre doce posibles. Si quieren, llámenlo crisis. O dinámica. O desaceleración. En cualquier caso, y más allá de esa guerra semántica -que, no lo duden, saldrá a relucir durante toda la semana que viene-, lo cierto es que el Córdoba se ha metido en un lío.

Oltra acudió a la vieja guardia para remendar las heridas de un Córdoba cuyo balance defensivo, por más matices que se le quieran poner, resulta poco presentable para un candidato que se precie. Volvió Razak a la portería y en la trinchera estuvieron los clásicos: el honesto Stankevicius en la derecha, el curtido Cisma en la izquierda, el expeditivo Rodas en el centro y, a su lado, el capitán Deivid, cuyas ausencias han significado un desencuentro con las victorias. Estos son los mejores que tiene Oltra. Los más eficientes, sin duda. Pero no infalibles, como quedó demostrado muy pronto. A los cinco minutos, tras el saque de un córner a la derecha de Razak, se produjo una situación esperpéntica. El balón colgado al área terminó dentro de la portería blanquiverde impulsado por el meta ghanés, que reclamaba falta porque le tocó Cabrera, que venía trastabillado por una pugna con Markovic. El maño ni siquiera sabía cómo había pasado, pero se fue a celebrar un gol cuya autoría no fue enteramente suya. Razak enloqueció protestando al árbitro y se ganó una tarjeta. Arias López no quiso saber nada de nada. Y el Córdoba ya tenía el problema encima. El 0-1 le obligaba a hacer algo a lo que no acostumbra. Tirar líneas hacia adelante y aparcar el contragolpe. La activación del plan B de forma tan tempranera y dolorosa no resultó. Al Córdoba le costó engancharse. De hecho, no lo consiguió.

El Zaragoza, con el excordobesista Pedro como capitán y principal estilete arriba, se sintió fuerte. El extremo de Aspe estuvo a punto de hacer más daño en un contraataque en el minuto 8. Iba en tropel con un compañero a cada lado y la defensa del Córdoba a contrapié, pero no vio o no quiso ver a nadie en esa acción. Decidió que lo mejor que podía hacer era lanzar un trallazo al borde del área y no le salió mal, pero Razak estuvo inspirado esta vez para enviar a córner. Cada saque de esquina, por cierto, era una tortura para el Córdoba. El portero no andaba especialmente fino en las salidas y eso desconcertaba a todo el mundo. Cuando se empezaban a escuchar en El Arcángel algunos pitos, Markovic pensó que era necesario dar un testimonio en ataque y lanzó uno de sus clásicos torpedos lejanos. Salió fuera.

Con el Córdoba muy espeso, jugando más por arreones individuales que de modo colectivo, el equipo de Carreras mantuvo el control. Florin, en una de las escasas ocasiones en las que pudo escaparse de la vigilancia de su marcador, se marchó por su banda en el minuto 36 para protagonizar el primer disparo a puerta de la mañana para los blanquiverdes. El rumano conectó un chut potente y Manu Herrera se arrodilló para despejar con los puños a córner. El Arcángel llegó al descanso con una sensación irritante en el ambiente. Y ahí no quedó el asunto.

No hubo cambios a la salida de vestuarios. Ni de hombres ni de suerte. A los tres minutos, Freddy Hinestroza dejo mudo al graderío tras rematar en carrera un pase atrás de Ángel. Una acción fluida del Zaragoza, que aniquiló la resistencia de una defensa muy pasiva. Después del 0-2, el Córdoba se quedó paralizado y sometido por su rival, enardecido por su éxito. Oltra miró al banquillo y llamó a Fidel y a Eddu Silvestre, que salieron al campo en sus sustitución de Pedro Ríos y Luso Delgado. No hubo ni pitos ni aplausos. En El Arcángel se vivía un estado de shock. Las llegadas mañas eran continuas. En el primer balón que tocó, Eddy hizo un pase hacia su portería que se le quedó flojo. Ángel cazó el balón y lo vio tan sencillo que quiso colocarla ante un Razak vendido. La pelota salió fuera. Antes, el árbitro había anulado por fuera de juego inexistente una acción del Zaragoza que acabó en gol de Ángel.

Empezó a jarrear agua sobre El Arcángel, el viento arrancó las vallas publicitarias y por detrás del manto de lluvia centelleaban los números de un marcador horrible. Se pudieron poner peor las cosas si el árbitro decreta penalti en una clara mano de Héctor Rodas que vio claramente a unos menos, aunque interpretó que la pelota golpeó involuntariamente en el brazo del central levantino. El personal huyó despavorido a las zonas altas del estadio -y muchos optaron por tomar ya las bocanas de salida- y sobre el césped apenas ocurría nada que pudiera entusiasmar al cordobesismo. Para redondear la nefasta mañana, Florin Andone vio una tarjeta que le impedirá jugar el próximo encuentro.

Oltra quitó a Héctor Rodas para dar entrada, después de mucho tiempo ausente, a Jean Paul Pineda. El chileno la tuvo en sus botas, pero le dio a una hábil dejada de Xisco un triste final. Su precipitado remate tomó una trayectoria absurda ante el lamento de un graderío cada vez más despoblado. La ovación al zaragocista Pedro cuando se retiró a falta de un minuto tuvo su parte de agradecimiento el que fue uno de los héroes del ascenso, pero también esa pizca de crítica a quienes ahora defienden la blanquiverde. El Córdoba ha perdido el sitio. Le tocará reponerse más pronto que tarde porque la Liga no espera y la jauría que llegaba por detrás ya le está mordiendo.

FICHA TÉCNICA

CÓRDOBA CF, 0: Razak, Stankevicius, Deivid, Héctor Rodas (Jean Paul Pineda, 77'), Domingo Cisma, Luso (Eddy Silvestre, 54'), Markovic, Nando, Pedro Ríos (Fidel, 54'), Xisco y Florin Andone.

REAL ZARAGOZA, 2: Manu Herrera, Cabrera, Ángel (Dongou, 82'), Ros, Culio, Pedro (Dorca, 89'), Hinestroza (Diamanka, 73'), Morán, Guitián, Campins y Rico.

ÁRBITRO: Arias López (Comité Cántabro). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Razak, Pedro Rios, Héctor Rodas, Florin Andone, Markovic y Eddy Silvestre y a los visitantes Freddy Hinestroza, Pedro, Culio, Guitián y Diego Rico.

GOLES: 0-1 (5') Razak, en propia meta. 0-2 (48') Freddy Hinestroza.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la vigésimo quinta jornada del campeonato nacional de Liga Adelante, disputado en el Estadio Municipal El Arcángel ante unos 12.000 espectadores.

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