Un respiro de oro para el Córdoba CF
El fútbol, como la meteorología, es a veces una cuestión de perspectiva. El fuerte temporal de vientos y lluvias que el pasado fin de semana obligó a suspender el desplazamiento a Ceuta ha terminado por convertirse en un aliado inesperado para los intereses del Córdoba CF, o al menos para su enfermería. Aunque el aplazamiento corta de raíz la inercia positiva de un equipo que llegaba lanzado tras tumbar al Real Valladolid, la realidad es que Iván Ania ha ganado un margen de oro para reordenar sus filas. El plantel califa regresa este martes a los entrenamientos con la mente puesta exclusivamente en la visita del CD Leganés a El Arcángel, y lo hace con la satisfacción de ver cómo su hospital de campaña, que hace apenas unas semanas rozaba la decena de integrantes, se queda prácticamente desierto.
El parón ha servido de bálsamo, especialmente en una línea defensiva que ha vivido instalada en la precariedad durante todo el invierno. El ensayo del pasado sábado ante el filial blanquiverde, que se saldó con un triunfo por 3-0 para los 'mayores', fue la prueba del algodón para varios futbolistas que ya venían pidiendo paso. El caso más significativo es el de Ignasi Vilarrasa, ya que el lateral catalán parece haber dejado atrás un calvario de cuatro meses debido a una pubalgia y su gol ante el Córdoba B confirma que está listo para volver a la batalla por la titularidad.
A su regreso se suma el de Juan María Alcedo, ya recuperado de sus dolencias musculares, lo que otorga a Ania una abundancia de recursos inédita en el lateral zurdo. De hecho, la vuelta de los especialistas naturales permitirá que jugadores como Diego Bri, que tuvo que actuar como carrilero de emergencia en las últimas jornadas, puedan proyectarse de nuevo hacia posiciones ofensivas donde su velocidad resulta más determinante. Eso sí, ahora el problema será de overbooking en esas posiciones de ataque. Sin ir más lejos, hasta 5 jugadores pueden actuar en ese extremo izquierdo: Jacobo, Adilson, Kevin Medina, el propio Diego Bri o un Dalisson que también ha sido habitual en esa demarcación.
Un rompecabezas con menos piezas ausentes
Más allá del carril izquierdo, el centro del campo y el ataque también reciben aire fresco de cara a la cita ante el conjunto pepinero del próximo sábado. Alberto del Moral ha aprovechado estos días para mitigar el dolor de un fuerte golpe en las costillas que le limitaba en el esfuerzo, mientras que Kevin Medina ya trabaja al mismo ritmo que sus compañeros, postulándose como un refuerzo de lujo para la convocatoria.
La mirada del cuerpo técnico ahora se fija en la evolución de Rubén Alves. El central hispano-brasileño ya ha comenzado a realizar trabajos con el grupo y el plan de trabajo para esta semana pasa por aumentar su carga física de forma progresiva, buscando que recupere la confianza necesaria tras una lesión que se ha alargado más de lo previsto por motivos que ya trascendían lo estrictamente médico. De hecho, el propio Iván Ania aseguró hace algunos días que su vuelta estaba “cerca”, aunque todo dependerá de su evolución tras dos meses de parón competitivo.
No obstante, no todo son noticias positivas en el parte de guerra cordobesista. El aplazamiento en Ceuta ha tenido un efecto colateral negativo para Carlos Albarrán, quien no ha podido purgar su sanción por ciclo de amonestaciones y, por tanto, será baja obligada para recibir al Leganés, lo que obligará a retocar la banda derecha, donde Trilli se perfila como el sustituto natural. Junto al lateral badalonés, la lista de ausencias se completa con Theo Zidane y Fomeyem, los únicos inquilinos fijos que restan en una enfermería que comienza, al fin, a vaciarse. Con este panorama, el Córdoba afronta la semana con el “comodín” de tener un partido menos en su casillero clasificatorio y la certeza de que, tras la tempestad, la calma le ha devuelto el fondo de armario.
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