La 'legión cordobesa' se asienta en la NCAA: luces y sombras en el ecuador de la temporada
La temporada universitaria en Estados Unidos ha cruzado ya su ecuador y la histórica representación cordobesa, con hasta siete jugadores repartidos por toda Norteamérica, vive realidades muy dispares. Y es que el salto al otro lado del Atlántico, a pesar del alto nivel mostrado por los jugadores cordobeses, nunca es sencillo, ni siquiera cuando se aterriza en la élite. De los cuatro representantes en la Division I, la máxima categoría del baloncesto universitario, solo el pontanés Pablo Tamba ha logrado consolidarse como una pieza indiscutible en su equipo, mientras que el resto pelea cada minuto en una campaña de aprendizaje y adaptación constante.
Pablo Tamba (LSU Tigers)
El alero de Puente Genil es, sin duda, la gran referencia cordobesa este curso. En su último año universitario (Senior), Tamba se ha erigido en un pilar fundamental para los LSU Tigers, que marchan con un balance positivo de 14 victorias y 9 derrotas. De hecho, su importancia en el esquema de Matt McMahon es total: es titular indiscutible y acumula minutos de estrella absoluta del equipo, promediando una espectacular cifra de 27 minutos y 7.2 puntos por partido. En las últimas jornadas, el pontanés ha elevado de hecho esa regularidad anotadora, promediando alrededor de 10 puntos por encuentro y otros tantos rebotes en partidos exigentes de la conferencia, una solidez que mantiene a su equipo competitivo en la recta final de la temporada.
Guille del Pino (Maryland Terrapins)
Más compleja está siendo la primera experiencia americana para Guille del Pino. El talentoso base, MVP del Europeo Sub-16, está viviendo en sus propias carnes la dureza de la Big Ten Conference con la Universidad de Maryland, que atraviesa un año difícil con un récord negativo de 9-14. En su año de Freshman (novato), Del Pino está alternando presencias testimoniales con destellos de su inmensa calidad. Su mejor actuación hasta la fecha llegó en el torneo de Las Vegas a finales de noviembre, donde firmó 10 puntos en 20 minutos ante Alabama. Sin embargo, la falta de continuidad en el juego del equipo le está impidiendo estabilizar sus minutos en pista, oscilando entre participaciones de 20 minutos y otras más breves de apenas 6, en un año que debe servirle de trampolín para el futuro. Tras varios encuentros inédito en diciembre y enero por una lesión de hombro, el cordobés ha vuelto a las canchas, aunque aún sin el protagonismo deseado.
José Roberto Tanchyn (UMBC Retrievers)
Por su parte, el lucentino José Roberto Tanchyn disfruta de un contexto colectivo favorable en los UMBC Retrievers, que lucen un sólido balance de 14-8. En su tercer destino universitario -tras Lincoln y Palm Beach-, el pívot ha encontrado un rol de rotación interior, saliendo desde el banquillo para dar oxígeno a sus compañeros. Ha ido aumentando su participación con el equipo paulatinamente, promediando más de 25 minutos jugados en los últimos encuentros. Tanchyn aprovecha además sus oportunidades para sumar en la pintura, y encara este tramo de competición en buena forma, tras encadenar varios partidos rozando los 10 puntos en su casillero. Su labor está siendo útil para que los Retrievers se mantengan fuertes en la clasificación.
Lucía Lara (New Mexico State Aggies)
En el cuadro femenino, Lucía Lara continúa su proceso de adaptación a la exigencia de la Division I con New Mexico State. Las Aggies están sufriendo esta campaña, con un balance de 8 victorias y 15 derrotas, y la cordobesa está teniendo dificultades para entrar en la rotación habitual, a pesar de arrancar la temporada con gran pie. Sus apariciones, tras ese inicio fulgurante donde llegó a sumar 32 minutos, 4 titularidades consecutivas y rozando los 10 puntos, ahora están siendo más esporádicas y breves, sumando minutos residuales en encuentros decididos y quedándose sin anotar en varias jornadas. Es un año de transición para la interior, que busca endurecerse físicamente y ganar la confianza del cuerpo técnico para aumentar su protagonismo de cara al próximo curso.
La lucha en las divisiones formativas
Más allá de los focos de la D-I, otros cuatro cordobeses siguen curtiéndose en categorías inferiores. Destaca el papel de Paloma Bioque en la Universidad de Barry (NCAA II); a pesar de que su equipo no levanta cabeza (5-16), la de El Carpio está disponiendo de minutos de calidad en su año de Freshman, participando en la rotación con una media de unos 15 minutos y aportando anotación exterior. Suma 2 partidos en buena forma, y su participación es cada vez mayor.
Completan la nómina Sonia Martínez (Felician) y Laura Ariza (Barton). La veterana Sonia Martínez sigue sumando experiencia en su cuarto año, aunque con pocos minutos en la rotación, mientras que Laura Ariza, en NJCAA, aun no ha podido disfrutar de minutos por una lesión, pero que ya trabaja para debutar en su año Freshman. Una “armada” que, desde diferentes trincheras, sigue poniendo el acento cordobés en las canchas de Estados Unidos.
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