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Las zonas inundadas en Córdoba se adaptan a la nueva normalidad

El lodo y el barro, dentro de las parcelas de las calles Perdiz y La Tórtola

Jesús Ventura

10 de febrero de 2026 20:04 h

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Ahora toca una nueva vida. De lo que podía ser el día a día hace apenas tres semanas, a no saber cómo tendrás tu propia casa. Los vecinos de las zonas inundables de Córdoba capital se adaptan a una normalidad que nadie está preparado para ella. La totalidad de los ciudadanos de la calle Las Tórtolas continúan desalojados, mientras que parte de los que tienen su parcela en Perdiz han podido entrar para evaluar los primeros daños -sobre todo las más alejadas del río-.

La situación cambia prácticamente cada hora. Este martes ha bajado el caudal del río Guadalquivir hasta rozar el umbral naranja. Eso ha hecho que las autoridades sean más flexibles a la hora de dejar a los vecinos entrar a sus viviendas. Pese a todo, ya solo quedaban dos calles en las zonas inundables de Córdoba en la que los ciudadanos estaban realojados: La Tórtola y Perdiz. Aun así, esto ya no es así.

En la calle Perdiz, parte de sus vecinos han entrado a partir de las 11:00 de este martes para comenzar las labores de limpieza. El asfalto que conectan todas las parcelas está accesible, con los coches llegando prácticamente al caudal del río. Eso cambia drásticamente en la avenida paralela. En Las Tórtolas el barro llega prácticamente a las espinillas, elevándose el nivel hasta las rodillas en muchas casas donde el agua ha llegado al techo.

Es por ello que la Policía Local y Nacional advierten a los vecinos de que no podrán entrar hasta, al menos, unos días. El barro aún sigue líquido, pero los ciudadanos temen que se seque y sea aún más complicado quitarlo. Las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) dan agua todavía para tanto miércoles como jueves o viernes, aunque la intensidad será mucho menor. El tiempo también corren en su contra.

El lodo y el barro, dentro de las parcelas de las calles Perdiz y La Tórtola

En otras zonas afectadas, Manajeque y Fontanar de Quintos sí que han podido volver a rehacer parte de su vida. Cierta normalidad parecía haber llegado a sus calles, sin apenas presencia policial y con los cubos siendo los principales protagonistas para achicar el agua. Todo para minimizar los daños.

La importancia de los cuerpos de seguridad

Por otro lado, este periódico ha estado continuamente yendo y viniendo a las principales parcelas afectadas -Alcolea, Las Cigüeñas, Guadalvalle, Altea, Majaneque y Fontanar de Quintos-. Todos los vecinos han coincidido en una idea: la gran labor de la Policía Nacional, Policía Local, bomberos, Protección Civil y Cruz Roja, además de los políticos. Ahora, solicitan que exista más ayuda a la hora de limpiar sus parcelas o, al menos, los caminos para acceder a ellas.

Asimismo, los vecinos también han abierto sus puertas a todo aquel interesado en ver los estados de sus viviendas, incluso ofreciendo los pocos enseres que les ha quedado disponibles después de que el río Guadalquivir arrasase. La gran mayoría de estos han comenzado con una nueva normalidad que todavía se le resiste a varios de ellos. Todavía tendrán que esperar algunos días para ver la realidad de unas inundaciones que recuerdan a las de 2010.

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