El debate vuelve a abrirse en la portería del Córdoba CF
El capitán del Córdoba Club de Fútbol y eterno portero blanquiverde desde aquel ascenso en Segunda RFEF, Carlos Marín, volvió este pasado domingo a la titularidad en El Sardinero. Un contexto hostil, complicado y de necesidad para un cuadro califa que buscaba un revulsivo bajo palos ante las dudas recientes de Iker Álvarez. Lo cierto es que la meta de Iván Ania está cubierta con dos arqueros del más alto nivel, pero el bajo estado de forma de ambos ha coincidido justo en el peor momento de la temporada. El almeriense volvió al once, salvó un par de ocasiones claras... pero también cometió dos errores groseros que le señalan justo en el día de su regreso.
Y es que, si hay un puesto peculiar en la alineación de cualquier equipo, y que necesita confianza y estabilidad, ese es precisamente el de la portería. Una posición que puede ser salvadora, pero en la que cualquier fallo reluce mucho más que en otra zona del campo. Por ello llamó tanto la atención el cambio de guardia tras el duelo contra el Andorra en la primera vuelta; un movimiento que, ahora, se ha repetido a la inversa. Carlos Marín perdió la titularidad en el Principado tras varios errores graves; y este pasado fin de semana, Iker Álvarez sufrió el mismo destino tras cometer fallos imperdonables en la dolorosa goleada (1-4) ante el mismo rival en El Arcángel.
Pese a ello, el cambio de piezas no ha surtido el efecto buscado por Iván Ania. La vuelta del capitán debía traer consigo tranquilidad, liderazgo y paradas salvadoras. Y así comenzó el partido el almeriense, con un par de intervenciones de mucho mérito que desbarataron las peligrosas transiciones del Racing. Pero en apenas dos minutos tras el descanso, toda esta confianza saltó por los aires. Primero, un fallo en la salida de un córner dejó el balón franco para que Manu Hernando firmase el 2-1. Tras ello, solo 120 segundos después, una cesión envenenada de Álex Martín y un exceso de confianza provocaron que Íñigo Vicente le robase la cartera al propio arquero para marcar a placer el 3-1.
Dos errores groseros que ni la parada más milagrosa puede tapar. Dos fallos que, a su vez, se suman a los cometidos por Iker Álvarez hace apenas una semana y que engordan la dramática cifra de trece goles encajados en las últimas cuatro jornadas. Un compendio de desajustes que, sumado a la endeblez defensiva general, ha llevado a los blanquiverdes a sumar cuatro derrotas de manera consecutiva y hundirse en la undécima posición. La crisis vuelve a abrir el debate de cara a la urgencia de este mismo domingo frente a la Real Sociedad B. ¿Debería seguir Carlos Marín para ganar confianza? ¿Debería volver Iker Álvarez tras los fallos del capitán? ¿Habría que buscar alguna otra alternativa? Sea como sea, lo cierto es que, históricamente, un cambio constante en la portería es síntoma de un equipo en mala dinámica.
Por si el puzle no fuera suficientemente complejo, el calendario internacional irrumpirá en escena en los próximos días para agitar aún más el avispero. La selección de Andorra disputa dos compromisos amistosos a finales de marzo ante Montenegro y San Marino. Salvo pacto de última hora -como el que se alcanzó en noviembre para evitar su viaje-, Iker Álvarez será llamado a filas por su padre y seleccionador, Koldo Álvarez. Esta más que probable convocatoria apartaría al guardameta de la dinámica del club para los trascendentales duelos ante el Mirandés y el Deportivo, despejando así la incógnita a medio plazo y obligando a Carlos Marín a asumir los galones para intentar redimirse de su aciaga tarde en El Sardinero.
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