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Manuel Torres: “El militarismo es una forma de violencia”

Entrevista N&B con Manuel Torres

Aristóteles Moreno

23 de mayo de 2026 20:01 h

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Cumple 20 años al frente de la Cátedra Unesco de Resolución de Conflictos. Dirigir una entidad con ese nombre hoy día parece un sarcasmo. Cuando no una provocación. Mucho más si lideras un Máster en Cultura de Paz y Derechos Humanos. Solo hay que abrir la página de un periódico para observar con pavor que el mundo se despeña cada día por el caos, la violencia y el autoritarismo. Y ahí sigue Manuel Torres, catedrático de Historia del Derecho, agarrado en su despacho a los restos del naufragio de lo que una vez se conoció como orden mundial.

Cuando aceptó el encargo del rector Eugenio Domínguez y el ministro Moratinos en el año 2006, el viento esperanzado de la Alianza de Civilizaciones parecía soplar a favor de la concordia y el diálogo universal. Hoy, en cambio, Oriente Medio arde por los cuatro costados, la guerra acecha Europa, la ultraderecha prende en medio mundo y un nuevo Atila hace templar los cimientos del planeta cada mañana desde la Casa Blanca.

Nos recibe en la sede de la Cátedra Unesco situada en la primera planta del edificio Pedro López de Alba. Libros y carpetas colonizan la mesa de reuniones de su despacho. Afuera el mundo sigue su curso. El Estrecho de Ormuz estrangula la economía planetaria y Donald Trump le pega una nueva patada al tablero: “Si Irán no acepta un acuerdo, empiezan los bombardeos”. O sea, la rutina de cada día.

PREGUNTA. ¿Qué queda hoy en pie del derecho internacional?

RESPUESTA. Queda, al menos, la idea y el concepto de lo que debe ser. Y quedan algunos organismos: la Corte Penal Internacional, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, las Naciones Unidas, la Organización Mundial del Trabajo. Todas esas estructuras que nos recuerdan que tenemos que vivir juntos en un mundo de reglas, aunque no se están cumpliendo. Hasta que no haya una clarificación de la geopolítica global va a ser muy difícil de reparar.

P. Leo en internet lo siguiente: “Vamos a un mundo sin reglas”. Y yo pregunto: ¿cuándo ha habido reglas en el mundo?

R. El mundo era un mundo con reglas. Otra cosa es que no se cumplían. O que algunos no las cumplían. Estados Unidos ha cumplido el derecho internacional conforme le ha parecido conveniente. Y ahora estamos en un mundo en el que más claramente se están incumpliendo las reglas.

Me niego a aceptar que Córdoba cambie la ciudad de la paz por la de la guerra

Manuel Torres (Córdoba, 1963) quería estudiar periodismo. Pero en los años ochenta solo había dos facultades en España: Madrid y Navarra. Y su padre, propietario de una pequeña tienda de ultramarinos en el Marrubial, no disponía de recursos suficientes para hacer frente a semejante dispendio. No quedaban muchas opciones y se matriculó en Derecho, de cuya Facultad llegó a ser decano en 1998.

En 2002, Eugenio Domínguez lo fichó como vicerrector de Estudiantes. Luego repitió con José Manuel Roldán en el equipo de gobierno rectoral. Y en 2006 se hizo cargo de la Cátedra Unesco de Resolución de Conflictos para fomentar la cultura de paz y el diálogo de civilizaciones. “Fueron unos comienzos apasionantes. Entonces se empezó a desarrollar la teoría de los métodos alternativos de resolución de conflictos. Mucho de lo que hemos hecho todos estos años está ahora en tela de juicio”, lamenta.

Como jurista, defiende el imperio de la ley como sistema ordenado de convivencia. Pero es consciente de sus límites. “La ley no es igual para todos”, proclama sin paños calientes. Y lo admite todo un catedrático de Historia del Derecho con unos cuantos trienios a la espalda. “Me duele decirlo pero no puedo engañar a la gente. No es lo mismo un poderoso con un equipo de abogados de un bufete prestigioso que una persona individual con un abogado de oficio”, razona.

Y agrega: “Cuando empecé la carrera, en plena construcción del Estado de derecho, apenas ocho años después de la muerte de Franco y cinco de la Constitución, todo era ilusión por transformar la realidad. En cierto modo se transformó. Pero, por ejemplo, en el ámbito de la justicia, tengo que decir que hoy estamos infinitamente peor que hace 40 años”.

Entrevista N&B con Manuel Torres

En su opinión, la administración de justicia se ha deteriorado no únicamente por la invasión de poderes del Estado. Una parte de los profesionales del derecho “se han politizado en exceso”. Y pone como ejemplo la protesta pública expresada por multitud de jueces y fiscales contra la ley de amnistía. “Que salieran con las togas me pareció una barbaridad y un descrédito” para el Estado de derecho. Tampoco comprende el procedimiento contra el fiscal general del Estado o el tratamiento favorable que está recibiendo el “arrepentido Aldama” en el caso de Ábalos. “De toda esta degradación va a costar mucho trabajo recomponernos”, reflexiona.

Son las 11.15 horas de la mañana. Acaba de hacer un receso en su jornada docente. Manuel Torres se ha prestado paciente a la sesión gráfica en el Salón de Columnas del antiguo Rectorado y la escalinata del vetusto edificio antes de que la grabadora se ponga en marcha.

La Base Logística del Ejército va a ser un factor de desarrollo pero no un instrumento de paz

P. ¿Si quieres la paz, prepárate para la guerra?

R. No. El militarismo es una forma de violencia. Tampoco voy a ser un iluso y decir que no hay que tener ejércitos defensivos. Desgraciadamente no hemos llegado al punto de acabar con la guerra, que sería lo ideal. Si quieres la paz, prepárate para la paz. Incluso en Estados Unidos el secretario de Defensa se llama ahora secretario de Guerra.

P. Es una forma de quitarte la careta.

R. Sí. Trump es sincero. Ahí está su política agresiva en las guerras que estamos asistiendo, porque demuestra efectivamente que es un departamento de la guerra.

P. ¿A mayor rearme, mayor seguridad?

R. No, porque todos se rearman al mismo tiempo. Pondré un ejemplo: ¿cuál es el enemigo más próximo de España? Marruecos. Y Marruecos se está rearmando a unos niveles impresionantes. España también. ¿Hasta dónde hay que rearmarse? ¿A qué conduce esa carrera armamentística? Si el arma es más sofisticada, el enfrentamiento será más violento. Y yo espero que no llegue el caso.

P. Hoy hay 56 guerras en activo en el mundo, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué hemos hecho mal?

R. Hemos hecho mal el proceso de adaptación a los cambios del mundo. Si echamos la vista atrás, hace 20 años, cuando nacía la Cátedra Unesco, estaba fomentándose el diálogo de civilizaciones y el nivel de guerras había descendido enormemente. La bipolaridad del mundo hasta el año 1991 permitió que cada una de las dos grandes superpotencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, mantuvieran el control de sus propios satélites.

Al caer el mundo bipolar se produce una paradoja: Estados Unidos considera que ha vencido la Guerra Fría y se siente con el derecho a imponer su modelo cultural y religioso. Y ahí es donde surge una parte del problema. La reacción desaforada de EEUU tras los atentados del 11-S lo que hace es fomentar el odio hacia Occidente. Todo ese proceso ha generado un mundo más inestable y menos seguro. Si a ello le añadimos el papel de una Rusia que se siente ninguneada, la barbaridad de Gaza y la guerra de Irán nos damos cuenta de que el orden internacional es mucho más inestable.

Entrevista N&B con Manuel Torres

P. Según el Índice Global de Paz, el país más seguro y pacífico del mundo, Islandia, no tiene ejército y solo tres de los 10 primeros gastaban hasta hace poco por encima del 1% en armamento. ¿Qué conclusiones saca?

R. Que el armamentismo no conduce a ninguna solución en favor de la paz. Siempre el vecino se va a armar más que tú. Y en ese proceso, quienes ganan son los que fabrican las armas. Los intereses de muchos políticos están relacionados con las grandes empresas armamentísticas, muchas de ellas controladas por Israel y Estados Unidos. ¿Eso qué significa? Que es una industria que tiene que dar salida a sus productos. En Ucrania o en Irán se desarrollan nuevos sistemas de guerra tecnológica. Israel está probando constantemente nuevo armamento en contra del pueblo palestino. Tener más armas no te da más seguridad. Al contrario. Estamos más inseguros ahora que hace 20 o 30 años.

P. ¿Y por qué Europa ha comprado el discurso del rearme?

R. Europa se ha dejado llevar por el que creía que era su aliado. Siendo realista, habría que hacer una política armamentística, aunque a mí no me guste, pero quizás no de tanto rearme como de más coordinación. Que los centros de decisión de las fábricas de armamento fueran europeos y que, en vez de haber cuatro modelos de avión o de carros de combate, hubiera solo uno. Siendo yo contrario al armamentismo, tenemos un enemigo hoy al lado, Rusia, que no es cualquier cosa. Comprar el discurso del 5% del PIB a Donald Trump ha sido un error. En ese sentido, la postura de España ha sido bastante menos mala, no la mejor, porque ha incrementado también su inversión en armas.

P. ¿Nuestro enemigo es hoy Rusia o Estados Unidos?

R. Buena pregunta. Sinceramente creo que estamos en medio. Europa es el enemigo a batir por Rusia, por Estados Unidos, por China y por otras dictaduras. ¿Por qué? Porque el modelo de Europa es un modelo de Estado social y democrático de derecho, con una alta tasa impositiva, pero un gran reparto de riqueza más o menos equilibrada, donde hay una sanidad y una educación públicas, y unas políticas de atención a las personas mayores. Todo eso va en contra del modelo norteamericano, que es un modelo hiperprivatizado. Somos muy mal ejemplo para Estados Unidos. Nuestro sistema de defensa de los derechos humanos, con todas sus carencias y su hipocresía, sigue siendo el mejor. Y es un mal ejemplo para China y para Rusia. O los europeos tomamos conciencia de ello o nos vamos al garete. Los partidos de ultraderecha en Europa están actuando como caballos de Troya. A las pruebas me remito: son financiados por Estados Unidos, por Rusia y por Irán también algunos.

P. ¿Por qué crece la ultraderecha?

R. Por muchas razones. Una fundamental es porque el cambio al que estamos sometidos (climático, social y geopolítico) está siendo difícilmente digerido por las clases populares. La izquierda no ha sabido dar respuesta a muchos de esos retos y ha comprado el discurso de la derecha. Cuando no ha hecho políticas de protección a las clases sociales trabajadoras, la izquierda está haciéndole el favor a la derecha y permitiendo que crezca una ultraderecha que se ha convertido en la defensora de los lumpen. Eso es un clásico en la historia. Los fascismos y el nazismo surgen y se apoyan en la masa. La izquierda tendría que hacérselo mirar. No podemos culpar siempre a la ignorancia. Los medios de comunicación han convertido en ignorantes a muchos de los ciudadanos porque han apantallado la información y han creado todo un ecosistema de noticias falsas que dificulta que las personas de la calle entiendan realmente qué es lo que sucede. Ahora las democracias tienen el reto de revertir esa situación.

La ONU está herida y no sé si de muerte

P. Según el Índice de Global de Paz, Estados Unidos, Israel y Rusia, las grandes potencias bélicas del planeta, ocupan el puesto 128, 155 y 163, que es el último.

R. Sí. Son los más inseguros. Leí hace poco el índice de felicidad en el mundo y daba que Israel era el primero o el segundo. Lógicamente esta encuesta la habrán hecho los servicios de espionaje israelitas, porque no hay quien se lo crea. La inseguridad da infelicidad y la conflictividad no bien resuelta o con medios violentos causa malestar social. El bienestar va unido a la paz, al diálogo y a la resolución pacífica de conflictos. Estados Unidos ha pasado a ser una democracia imperfecta en los índices de valoración de los sistemas democráticos e Israel difícilmente se pueda decir que sea la democracia de Oriente Medio. Eso no se lo cree nadie.

P. ¿La OTAN es una reliquia del pasado?

R. La OTAN es un instrumento que sirvió a Estados Unidos para la Guerra Fría y yo creo que actualmente carece de sentido tal y como está configurada. Sobre todo si el principal socio tiene más apariencia de enemigo que de amigo. La creación de un ejército europeo es fundamental. La supervivencia de Europa es que su capacidad de decisión no dependiese de Estados Unidos, que ya no va a ser nuestro aliado.

P. Nuestro mayor aliado es hoy nuestra mayor amenaza.

R. Esa frase es bastante real. Ya con la administración de Obama se empezaba a dejar a Europa porque Estados Unidos tenía sus intereses en Asia. Y lo que ha hecho Trump es simplemente decir: “No me quiero gastar más dinero en vosotros porque ya vosotros no tenéis el peso global que teníais como elemento necesario para luchar frente a la Unión Soviética”. Y además: ¿hasta qué punto Rusia no es un aliado de Estados Unidos? Los intereses de Donald Trump y de Putin son muy coincidentes. Europa necesita desligarse cuanto antes de la dependencia de Estados Unidos.

P. ¿Vivimos hoy los estertores del imperio americano?

R. Eso nunca se puede saber, pero tiene todos los visos de que estamos viviendo algo parecido a lo que vivió Reino Unido a finales de los años 40 cuando empezó su declive como imperio. El empantanamiento en el que se ha metido Donald Trump con Irán puede ser el síntoma de ese fin de imperio. No creo que Estados Unidos pueda sostener más esa hegemonía como pretende si no es ni siquiera capaz de desbloquear el Estrecho de Ormuz.

Entrevista N&B con Manuel Torres

P. ¿Y cómo será el mundo bajo la hegemonía china?

R. No es seguro que China vaya a ser la gran potencia hegemónica. Hay varios escenarios posibles. Uno es que los tres grandes jefes serían China, Rusia y Estados Unidos. También podría estar la India. Y que sean como unos señores feudales que se reparten el globo. Otro escenario es que China fuera la gran potencia hegemónica; y otro el del caos absoluto. En este caso sería un mundo más inestable, pero quizás también sin una potencia hegemónica que impusiera su criterio. Es complicado saber a dónde vamos.

P. ¿La ONU ha muerto?

R. La ONU está herida. No sé si de muerte. El Consejo de Seguridad y todo el sistema que responde al fin de la Segunda Guerra Mundial está caduco y necesita una revisión. Desde luego, el modelo no es la alianza que ha montado Donald Trump. Eso es un circo.

P. ¿La ONU necesita más democracia?

R. La ONU necesita que los países pequeños o medianos reequilibren su poder frente a los grandes. Eso ha sido lo que ha fallado.

P. ¿Donald Trump es el imperialismo de siempre, pero sin careta?

R. Es un imperialismo de siempre, pero con una fortaleza que antes no ha tenido. Por ejemplo, todo lo que suponen las nuevas tecnologías. Jamás en la historia de la humanidad ha habido una capacidad de control del individuo como hoy día. La humanidad está sometida a seis o siete grandes empresas tecnofeudales. Yo creo que vamos hacia un nuevo feudalismo. Los estados van a desaparecer como desaparecieron en su momento con la caída del Imperio Romano. Y estas grandes empresas tecnológicas van a crear a los tecnosiervos. ¿Por qué? Porque hoy día no podemos vivir sin internet. Todo está fundamentado en las redes y en la inteligencia artificial. Eso lo controlan cinco o seis. Y Donald Trump es el vocero de los intereses de esas tecnoempresas.

P. ¿La invasión de Ucrania y la ocupación de Palestina son dos caras de la misma moneda?

R. En el fondo es vulnerar la soberanía sobre el territorio, tanto en Palestina como en Ucrania. Es lo mismo. A mí lo que me sorprende negativamente es la posición de la Unión Europea. Que para un caso ha sido muy firme y para otro mira para otro lado.

Tener más armas no da más seguridad

P. ¿Por qué sancionamos a Putin y agasajamos a Netanyahu?

R. Porque los intereses económicos que tiene Israel en el mundo occidental son poderosísimos. Más de lo que conocemos. No en vano, el hecho de que Estados Unidos haya entrado en la guerra de Irán puede haberse debido a los lobis judíos que operan en Estados Unidos. O sea, ¿hasta qué punto arrastran al presidente de Estados Unidos a una guerra que es un error absoluto para su país? Israel necesita eliminar a Irán para mantener su hegemonía en la región. En Europa también están funcionando mucho los lobis judíos.

P. Cuando Europa disculpa a Israel, ¿está disculpando su propio pasado colonial?

R. No lo sé. El error de Israel y Palestina viene determinado básicamente por el Reino Unido. Quizás el Reino Unido intente esa disculpa y Alemania tenga el complejo de la Segunda Guerra Mundial, pero eso no justifica la actuación de ahora. El pasado colonial de Europa sí que merece una revisión profunda. Cuando se habla contra la inmigración subsahariana, se nos olvida que nosotros fuimos los que provocamos la destrucción en ese continente. Alemania, Francia, Reino Unido, España en menor medida, Bélgica, Holanda. La explotación, la destrucción de la cultura, de las civilizaciones, de la economía, hacer procesos descolonizadores dejando a dictadores al servicio de países europeos, todo eso provoca pobreza, frustración y emigración, que nos llega ahora a Europa. Y Europa está en deuda con ese continente.

P. Europa construyó los derechos humanos en 1948 para los blancos, pero no para los negros.

R. Se hizo un modelo que era un mínimo común denominador, pero efectivamente no contemplaba todas las realidades. En aquel momento ni siquiera creo que se les pasase por la cabeza porque todavía seguía ese eurocentrismo sobre el resto del mundo. Sin ser perfecto, la ventaja de los derechos humanos es que, al menos, eran un marco común, aunque no estuviesen contempladas todas las culturas. Hoy día no seríamos capaces de elaborar una Carta de los Derechos Humanos. Cuando se va a un velatorio, todos tenemos muy buenas intenciones. El gran velatorio en Europa fue la Segunda Guerra Mundial, con 55 millones de muertos. Entonces, todos se reunieron y dijeron: “Qué malos hemos sido. Tenemos que llevarnos mejor y ser más buenos”. Y la manera de ser más buenos es la Carta de los Derechos Humanos. Hoy día el velatorio se nos ha olvidado. Los seres humanos tienen una memoria muy corta.

P. ¿Y nos dirigimos a un nuevo velatorio?

R. Estamos comprando bastantes papeletas para ir a un velatorio grande.

Entrevista N&B con Manuel Torres

P. ¿Qué hemos perdido en el genocidio de Gaza?

R. La dignidad. Es tan evidente que allí se está cometiendo un genocidio que el que Europa no haya cortado las relaciones comerciales o sancionado más duramente a Israel nos ha hecho perder la dignidad y la credibilidad como faro de los derechos humanos y la democracia en el mundo.

P. No hemos sido capaces ni de echar a Israel de un concurso de televisión.

R. Efectivamente. Ni siquiera hemos sido capaces de eso. A mí me sorprende cuando se excluye a Rusia de Eurovisión, se la expulsa de las competiciones mundiales de fútbol o de los Juegos Olímpicos y, sin embargo, con Israel no se hace lo mismo cuando son ya decenas de miles de muertos los que se han cometido bajo el argumento de que están luchando contra el terrorismo.

P. Once jueces y funcionarios de la Corte Penal Internacional sancionados por perseguir crímenes de guerra. ¿El mundo al revés?

R. Sí. El mundo al revés. Y lo que viene a confirmar esto es la gran capacidad que tienen las empresas tecnofeudales de controlar todo. Esto sería impensable en otro momento. Han conseguido convertir a estos jueces en inválidos. En ciudadanos de segunda o de tercera.

P. En parias.

R. En parias que no pueden ni reservar un hotel, ni cobrar a través de un banco, ni viajar pagando con tarjeta. Este es el mejor ejemplo de que somos tan dependientes de las empresas tecnofeudales que ellos deciden que hay que sancionar a estos jueces porque hacen lo que a ellos no les gusta.

P. ¿La Base Logística del Ejército de Tierra de Córdoba es un instrumento de resolución de conflictos?

R. No. En absoluto. Es un tema muy espinoso porque rápidamente se pone en juego el desarrollo tecnológico, la necesidad de que Córdoba tenga una industria de calidad, formación tecnológica de más nivel y que va a generar mucho empleo. Yo no dudo de que vaya a generar empleo, pero menos de lo que se dice. Que duda cabe que va a ser un factor de desarrollo económico importante, pero no es un instrumento para la paz. Me acuerdo del alcalde de Podemos en Cádiz cuando le hablaron de las fragatas que se estaban construyendo. Y dijo: “Ese tema mejor no tocarlo”. Y era de Podemos. Es un tema complicado. ¿Quién le pone el cascabel al gato? Lo que sí me parece triste es que Córdoba haya tenido que esperar muchos años para que su desarrollo económico tenga que vincularse, no a tecnología aeroespacial o digital, sino a industrias de la guerra.

Espero que se deje de fabricar armas en Córdoba con tecnología israelí

P. Los lanzacohetes de tecnología israelí que se fabrican en Córdoba han sido probados en Gaza. ¿Cuántas cláusulas éticas nos saltamos a la torera?

R. Si es así, nos saltamos todas las cláusulas éticas. Se nos ha dicho que lo que se va a desarrollar en Córdoba es una industria auxiliar, de transporte y mecanización, y no tanto una industria armamentística.

P. La primera fábrica que se instaló ha sido de lanzacohetes.

R. Ya. La verdad es que es triste.

P. La Universidad y el Ayuntamiento de Córdoba suscribieron en 2012 un compromiso ético contra las transferencias militares con países que cometan “vulneraciones graves del derecho internacional y humanitario”. ¿Nos creemos lo que firmamos?

R. Por lo menos, hay una declaración de intenciones muy positiva. Ahora bien: lo que habría es que aplicarlo. Si realmente se demuestra lo de esos misiles, creo que se vulnera ese acuerdo. Por lo que he oído, se está intentando que la inversión en la Base se desvincule de lo que es el arma ofensiva, aunque este caso sinceramente no lo es.

P. Según los expertos, cuando compramos esa tecnología estamos alimentando la industria militar de Israel y el sistema de ocupación en Gaza.

R. Espero que se revise esa situación lo antes posible y se dejen de fabricar armas con tecnología israelí que se utilizan para matar a personas en Gaza.

P. ¿Hemos cambiado la ciudad de la paz por la ciudad de la guerra?

R. No. Me niego a aceptar eso. Muchos ciudadanos seguimos creyendo en Córdoba como ciudad de la paz y trabajamos porque siga siendo una ciudad de la paz. Creo que vamos a tener que mantener un discurso ambivalente.

Entrevista N&B con Manuel Torres

P. ¿Puede seguir siendo la ciudad del diálogo el principal emporio militar español?

R. Yo tampoco creo que vaya a ser el principal emporio.

P. En España será el nudo fundamental.

R. Pero de cuestiones logísticas. Yo albergo la esperanza de que no instalen fábricas de armamento ofensivo. Sí en temas de transporte, que creo que es lo que más se va a desarrollar. Por mi parte, vamos a seguir luchando porque siga siendo una ciudad de diálogo y de paz. Llevamos muchos años con la base de Cerro Muriano y 3.000 o 4.000 soldados. Hemos sido un ejemplo en cuanto a defensa de los mandatos de Naciones Unidas y hay que estar orgullosos. Yo estuve visitando hace ya bastantes años la base Miguel de Cervantes en Líbano. Y la labor que hacían allí era muy buena y muy importante. Me quedo con esa parte. Nuestro Ejército, hasta el momento, es un Ejército de paz, aunque suene regular. Es un Ejército de interposición y al servicio de los organismos internacionales en cumplimiento del derecho internacional.

P. ¿La universidad pública está en peligro?

R. Francamente creo que sí. Como todo lo público. Hay una obsesión por debilitar el Estado y poco a poco se están dando pasos hacia la debilitación de la financiación de las universidades públicas. Se han puesto muchas piedras en el camino para la financiación de las universidades públicas cuando no había motivo. A veces se ha dicho que el anterior Gobierno recortó. Claro. Pero no es lo mismo recortar en una situación de crisis económica como la de 2010 que en este momento, que vivimos una situación de bonanza económica y de extraordinaria financiación de las comunidades autónomas. Y luego está la creación desaforada de universidades privadas, que claramente vienen a llenar el negocio de algunos, porque calidad no tienen.

La izquierda ha comprado el discurso de la derecha

P. ¿Qué se ha jugado Andalucía el 17 de mayo?

R. Elegir un modelo que apuesta por lo público o un modelo que está apostando por lo privado.

P. El bloque de la derecha supera en casi 20 puntos al de la izquierda. ¿Qué ha pasado en Andalucía en solo una década?

R. El Partido Socialista ha tenido mucha culpa y la izquierda del PSOE también en que el electorado haya desconfiado de esta opción de Gobierno. La izquierda del PSOE con las luchas intestinas y todo este debate que no conduce nada más que a la fragmentación. Y el Partido Socialista no ha sabido conectar con los votantes ni renovarse. Yo creo que las estructuras provinciales están caducas. No ha habido una renovación profunda con caras nuevas y eso ha sido aprovechado por la derecha para convertirse en una opción más apetecible para el votante.

P. ¿Supuró ya la herida de su aspiración a rector?

R. Tardé un tiempo. Fue una campaña muy dura, que personalmente me hizo mucho daño. Fue la primera vez que se utilizó la mentira en las redes sociales en el ámbito universitario. Y la primera vez que se desencadenó una campaña de descrédito a nivel personal. Una campaña de insidias. Me costó mucho trabajo superar el daño que se me hizo. Luego la vida se ha portado bien conmigo y he seguido trabajando, investigando y publicando. Creo que tengo el reconocimiento de mi universidad y la de otros países, lo que me permite estar satisfecho. Aquello ya se olvidó, pero el daño personal me provocó bastante dolor.

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