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Más de uno al año y con el de 2007 en el recuerdo: la base de Cerro Muriano, el foco máximo de incendios en Córdoba

Incendio en el campo de tiro en Cerro Muriano en 2007

Jesús Ventura

15 de junio de 2026 19:57 h

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Este pasado sábado, la base militar de Cerro Muriano volvió a ser noticia después de que un nuevo incendio fuera declarado y, dos días más tarde, extinguido gracias a la labor de los bomberos, Infoca y de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Un suceso que ha sido recurrente durante todo este siglo y no es un hecho aislado. Este nuevo episodio se ha sumado a una lista histórica que convierte a estas instalaciones en un punto crítico para la seguridad forestal, con un total de 36 incendios en los últimos 25 años.

Unas cifras oficiales que han ido certificándose con el paso de los años y que, según los datos disponibles, se acerca a esos 40. Un balance que arroja una media superior a un siniestro por año, consolidándose así como el máximo foco de incendios en la zona. La estadística muestra años especialmente negros, como 2013, cuando se registraron seis fuegos, o 2017 y 2012, con cuatro incidentes en cada uno. Sin embargo, todo el mundo recuerda las llamas que superaron el recinto de la base en 2007.

El incendio de 2007: más de 4.000 hectáreas y 200 bomberos movilizados

A pesar de la gravedad de lo ocurrido este fin de semana, en el imaginario de la sociedad aún planea la sombra de lo que sucedió el 27 de julio de 2007. Aquel gran incendio forestal se convirtió poco a poco en una gran amenaza para los residentes de las zonas aledañas a la base de Cerro Muriano, siendo el fuego más devastador registrado en este epicentro y de los mayores en la provincia en las últimas décadas. En este suceso, el fuego arrasó más de 4.100 hectáreas.

Por tanto, el incendio de 2007 marcó un antes y un después debido a las extremas dificultades para su control: calor y mucho viento. Al originarse en una zona de caída de proyectiles, el terreno se convirtió en una zona de difícil acceso debido a que había mucha munición sin explotar. De hecho, los más de 200 bomberos forestales movilizados no pudieron entrar por tierra, mientras que los medios aéreos tuvieron que descargar agua desde alturas superiores para evitar riesgos por detonaciones.

Incendio en el campo de tiro de la base militar de Cerro Muriano

Las consecuencias ecológicas

Por otro lado, no solo es el fuego y el miedo que ocasiona, sino lo que queda después. El incendio de 2007 dejó unas consecuencias ecológicas notables, destruyendo extensiones de bosque mediterráneo, pinares y dehesas. Estas áreas servían de hábitat para rapaces y eran zonas de paso fundamentales para ejemplares de lince ibérico. Un suceso que provocó que ecologistas intensificaran sus demandas con fuego real y así se demostró.

En respuesta a dicha presión, el Ministerio de Defensa emitió en 2010 una directiva, que a día de hoy sigue vigente, que prohíbe, con carácter general, los ejercicios de tiro con munición no inerte entre el 15 de junio y el 30 de septiembre. No obstante, en este documento existen excepciones para contingentes que deban desplazarse en zonas de operaciones, previa autorización expresa, lo que mantiene viva la posibilidad de incidentes en los meses de verano, como ya ha ocurrido en años anteriores,

La eficacia de estas medidas preventivas ha sido cuestionada, más aún en los últimos años. En 2017, tras registrarse cuatro incendios en apenas unos meses, se demandaron acciones más rigurosas ante la evidencia de que las actividades militares seguían siendo la causa principal de los fuegos. Según datos del Gobierno de Mariano Rajoy en aquel entonces, de 18 siniestros analizados en un periodo de cinco años, 11 fueron causados directamente por ejercicios de tiro.

Efectivos del Infoca y UME, la pasada noche en Cerro Muriano.

La hemeroteca pone el foco en la base

A pesar de que el protocolo del Plan Infoca regula estas actividades, la base sigue registrando incidentes de forma ininterrumpida. Tras un año 2016 sin incendios, la tendencia volvió a subir, registrándose fuegos de forma consecutiva en 2024, 2025 y el actual de 2026. De hecho, el incendio del pasado fin de semana ha calcinado decenas de hectáreas y ha exigido un despliegue notable de medios, incluyendo a efectivos del Infoca y la UME. Las condiciones para la extinción fueron complicadas, con temperaturas que superaron los 35 ºC, una humedad relativa de apenas el 25% y rachas de viento de hasta 20 kilómetros por hora.

En el presente incendio, el Mando de Adiestramiento y Doctrina (Madoc) previó la extinción para este lunes gracias a las condiciones meteorológicas favorables durante la madrugada. Tras el fin de las llamas, se decretó la vuelta de los profesionales desplazados, aunque la vigilancia sobre el perímetro de la base se mantiene constante dada la fragilidad del terreno tras el fuego. Ahora queda analizar los daños y prever, nuevamente, que esto no vuelva a suceder en las próximas semanas o meses. Además, esta temporada de incendios se proyecta complicada por la alta concentración de precipitaciones vista en invierno.

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