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Córdoba encadena cinco días respirando un aire por encima de los niveles recomendados por la OMS

Córdoba bajo el humo de los incendios del centro de la península

Alfonso Alba / Redacción Cordópolis

31 de julio de 2026 20:01 h

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Cinco días después de que el humo de los grandes incendios forestales del centro de la Península llegara al valle del Guadalquivir, Córdoba continúa respirando un aire de peor calidad que la recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Aunque la densa humareda que durante el lunes cubrió el cielo de la capital ha desaparecido y la visibilidad ha mejorado de forma notable, las estaciones de medición de la Junta de Andalucía siguen registrando concentraciones elevadas de partículas en suspensión.

El dato más llamativo ya no es el pico de contaminación alcanzado durante la tarde del lunes, cuando la estación de la avenida Al Nassir registró más de 140 microgramos por metro cúbico de partículas PM10, sino la persistencia del episodio. Desde el pasado domingo, esa estación no ha registrado una sola hora con concentraciones inferiores a 50 microgramos por metro cúbico, un nivel que continúa muy por encima de lo que la OMS considera recomendable para proteger la salud.

La situación comenzó a gestarse durante el fin de semana, cuando los vientos del sur empezaron a transportar hasta Andalucía la enorme columna de humo generada por los incendios que afectan a las sierras de Ávila y Madrid. El lunes, la combinación de ese flujo de aire con la estabilidad atmosférica y la inversión térmica provocó que el humo quedara atrapado sobre el valle del Guadalquivir durante horas. El resultado fue una espesa boina gris que redujo la visibilidad sobre la ciudad, ocultó parcialmente Sierra Morena y dejó un intenso olor a madera quemada en numerosos barrios de la capital.

Aquella jornada se convirtió en la más intensa del episodio. La estación de la avenida Al Nassir alcanzó un máximo horario de 140,35 microgramos por metro cúbico, mientras el sistema de vigilancia de la calidad del aire calificaba la situación como “muy desfavorable”. Muchos cordobeses comenzaron a notar los efectos de la contaminación con irritación de garganta, picor de ojos, tos y molestias respiratorias, especialmente quienes permanecieron durante horas en el exterior.

Desde entonces, la concentración de partículas ha descendido de forma considerable, pero no ha regresado a valores habituales. Durante toda la semana las mediciones horarias han permanecido por encima de los 50 microgramos por metro cúbico en la estación de Al Nassir, lo que demuestra que el episodio no terminó con la desaparición visual del humo.

Las partículas PM10 son uno de los principales indicadores utilizados para medir la calidad del aire. Se trata de partículas microscópicas, con un diámetro inferior a diez micras, capaces de penetrar en las vías respiratorias y alcanzar los bronquios. En episodios provocados por incendios forestales, están formadas por cenizas, hollín y otros compuestos derivados de la combustión de la vegetación.

La Organización Mundial de la Salud establece como referencia sanitaria que la concentración media de PM10 durante 24 horas no debería superar los 45 microgramos por metro cúbico. Las mediciones de Córdoba corresponden a medias horarias, por lo que no son directamente equivalentes a ese indicador. Sin embargo, el hecho de que durante cinco días consecutivos ninguna hora haya bajado de 50 microgramos por metro cúbico indica que la población lleva varios días expuesta de forma continuada a concentraciones elevadas de partículas y hace muy probable que las medias diarias también hayan superado la referencia de la OMS.

Los especialistas consideran que la duración de un episodio de contaminación es casi tan importante como su intensidad. Una exposición breve a concentraciones muy elevadas puede provocar molestias inmediatas como irritación ocular, dolor de garganta o tos. Cuando esa exposición se prolonga durante varios días, aumenta la dosis acumulada de partículas inhaladas por la población y, con ella, el riesgo de agravar enfermedades respiratorias y cardiovasculares, especialmente entre personas con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), patologías cardíacas, niños, mayores y embarazadas.

A pesar de ello, ni el Ayuntamiento de Córdoba ni la Junta de Andalucía han difundido durante estos cinco días recomendaciones específicas dirigidas a la población para reducir la exposición al aire contaminado. En otros países, episodios de contaminación de esta naturaleza suelen ir acompañados de consejos para limitar el ejercicio físico intenso al aire libre, reducir el tiempo de permanencia en la calle de las personas más vulnerables y prestar especial atención a quienes padecen enfermedades respiratorias.

La evolución del episodio dependerá ahora de la meteorología. Si desaparece definitivamente la influencia de la masa de humo procedente de los incendios y aumenta la ventilación atmosférica, las concentraciones de PM10 deberían seguir descendiendo hasta recuperar los niveles habituales del verano cordobés. Mientras tanto, la ciudad suma ya cinco días consecutivos respirando un aire degradado por uno de los mayores episodios de transporte de humo registrados en los últimos años.

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