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Clemente Mata, catedrático emérito: “El futuro será ecológico o no será”

Entrevista N&B a Clemente Mata, catedrático emérito de Producción Animal

Aristóteles Moreno / Fotos y Vídeo: Álex Gallegos

12 de septiembre de 2026 20:01 h

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A la universidad se puede llegar a través de muchos caminos. El señor de la imagen llegó por el de la necesidad. Nació y se crió en medio del campo. Entre vacas y ovejas, en una de aquellas casas ganaderas de finales de los cuarenta. Sin luz, sin agua corriente y sometido a las leyes inexorables del medio rural.

Aprendió a ordeñar con doce años. Y pastoreaba animales antes de memorizar la tabla de multiplicar. La carrera de Veterinaria, muchos años después, cayó en sus manos como fruta madura. Como una consecuencia natural de su biografía. “Me desarrollé como persona en casa de mis padrinos, que eran tratantes de ganado”, asegura recostado sobre un banco de los jardines de Colón. “Estuve rodeado de animales desde niño. Vacas, ovejas, cabras y cochinos. Hasta conservo una cicatriz de una patada que me dio una vaca preñada a la que intenté ordeñar cuando tenía 7 años. No lo consintió”.

PREGUNTA (P). Y ese golpe no lo alejó del mundo de los animales.

RESPUESTA (R). No. Al contrario. El mundo de los animales me atraía cada vez más.

P. ¿Qué le atraía de los animales?

R. De los animales me atrae absolutamente todo. Lo primero, la inteligencia. Y su capacidad para agradecer el buen manejo y rebelarse ante el malo. Aportan muchas satisfacciones y son más fieles que las personas.

P. Tuvo claro desde niño que se dedicaría profesionalmente a los animales.

R. Sí. Nací y crecí con ellos. De ahí procede mi ADN veterinario y mi empeño por desarrollar la profesión afrontando los mayores retos de la ganadería y buscando solucionar problemas graves del sector. He sido capaz de ser feliz en momentos difíciles

P. Y se dio cuenta de que necesitaba formación académica.

R. Claro.

P. Eso no era frecuente en su generación.

R. Pertenezco a la generación de la posguerra cuando las dificultades para estudiar eran enormes. Muy pocas familias podían costear los estudios de sus hijos y muchos tuvimos que compaginar el trabajo con la formación académica.

La ganadería intensiva está reñida con el medio ambiente

P. Su familia lo apoyó.

R. Desde siempre. Era la máxima ilusión de mi familia. Mi padrino, hermano de mi padre y quien me crió, puso su patrimonio a mi disposición para que estudiara Veterinaria.

P. Fue usted el primero de su familia en ir a la universidad.

R. Sí. En mi familia no hubo nunca ningún universitario. Desgraciadamente era una familia muy humilde. Nací en el campo y sin luz eléctrica.

P. ¿Y sin agua corriente?

R. Sin agua corriente.

P. ¿Cómo se iluminaban?

R. Nos iluminábamos con candiles que aún conservo. Mi casa de la infancia nunca tuvo luz eléctrica.

P. ¿Cuándo llegó la luz a su casa?

R. La finca nunca tuvo luz.

P. ¿Y cómo se vive sin luz eléctrica?

R. Magníficamente.

Entrevista N&B a Clemente Mata, catedrático emérito de Producción Animal

Estamos en manos de los 'lobbies'

P. Qué me está usted diciendo.

R. Lo que yo le diga. Las personas tenemos una capacidad de resiliencia superior a la que creemos. Cuando no se tiene luz, no se echa de menos porque uno se adapta a su entorno y es feliz. Teníamos candiles colgados por la casa, cenábamos, salíamos a tomar el fresco y al día siguiente nos levantábamos muy temprano. Cocinábamos con leña y nos lavábamos con una palangana de agua del pozo.

P. Tenían cocina de carbón.

R. Por supuesto. De leña.

P. ¿Y dónde hacían sus necesidades?

R. En el campo. Donde todo el mundo.

P. No tenían ducha.

R. No teníamos ducha. Procurábamos lavarnos con regaderas de agua y una palangana. Todavía la conservo. Cuando era más chico, mi madre me bañaba con agua que cogía con jarros del pozo.

P. Usted se vino a estudiar Veterinaria a Córdoba.

R. Yo vivía en el campo en Montemayor y como en los pueblos no se podía hacer el bachillerato entonces, me vine con 10 u 11 años como interno a Córdoba.

P. Estuvo interno en un colegio de curas.

R. No. Estuve interno en el único colegio laico que había en la ciudad: la academia Espinar.

P. ¿Cuánto tiempo estuvo interno?

R. Estuve 9 años interno.

Entrevista N&B a Clemente Mata, catedrático emérito de Producción Animal

P. ¿Y cuándo volvía al pueblo?

R. Al principio solo volvía en vacaciones por las dificultades del transporte. Al hacerme mayor, regresaba los fines de semana a trabajar para ordeñar y alimentar a las vacas de leche de mi familia.

P. Usted no ha jugado a la pelota.

R. En el colegio sí jugaba, pero en el pueblo todo era trabajo.

P. ¿Y no le molestaba tener que trabajar los fines de semana?

P. No. Lo hacía con muchísimo gusto porque era consciente del enorme esfuerzo de mi familia. No era fácil en los cincuenta que un tratante de ganado le diera una carrera universitaria a una persona. Mis padrinos no tenían hijos y me habían criado a mí. Se empeñaron en que yo tuviera una carrera universitaria y lo consiguieron. Lo que más les agradezco es que me enseñaran a trabajar desde muy pequeño. Mi padrino era hermano de mi padre.

P. ¿En qué año terminó la carrera?

R. Terminé en el año 1970. He vivido la etapa histórica probablemente más atractiva de final del siglo pasado, con la introducción de la ganadería intensiva en España. Afortunadamente lo he vivido de primera mano. Recién terminada la carrera, tuve la suerte de irme a trabajar a Cataluña, donde se estaba desarrollando la ganadería intensiva en España. Me contrató una empresa joven y valiente con un director general que era un visionario. Veía por dónde iba a ir la ganadería ecológica mucho antes que las grandes empresas.

P. Pero la ganadería intensiva es lo contrario de la ecológica.

R. Total y absolutamente lo contrario. Yo era un profesional veterinario y aquí en la Facultad nos hablaban de los avances de la ganadería intensiva en detrimento de la extensiva. Eso es lo que a mí me enseñaron en Veterinaria, a la que yo quiero y amo con toda sinceridad. He sido un privilegiado de la Universidad de Córdoba. Las posibilidades que a mí me ofreció no se las pueden ofrecer hoy a nadie. No lo permite la ley. A mí me permitieron desarrollar una línea desconocida cuando no la dejaban desarrollar en ninguna universidad de España. Por eso es la pionera de la ganadería ecológica en todo el país.

Cuando usted oiga la palabra 'competitividad' échese a temblar

P. ¿Cuánto tiempo trabajó en Cataluña?

R. La empresa me contactó para que conociera el mercado nacional y a los nutrólogos más importantes que había en España en ganadería intensiva. Sin decírmelo me estaba preparando para mandarme a Andalucía a abrir mercado. Es lo que hice. Estuve en Barcelona un año inolvidable. Dentro de la ganadería intensiva se pasó de una alimentación animal con una fórmula casi artesanal a ser prácticamente una ciencia casi exacta porque había que ser competitivos. Y para ser competitivos el elemento más importante de la producción de un animal de carne es la alimentación.

P. ¿Y su familia no echaba de menos su ayuda con los animales?

R. Mi familia afortunadamente se liberó de una carga económica porque terminé la carrera y a los dos meses me puse a trabajar.

P. ¿Cuánto tiempo trabajó en el sector privado?

R. Doce años inolvidables. Yo he vivido mi vida profesional muy intensamente. He estado siempre en la cresta de la ola de la ganadería. Viví un cambio total y absoluto de la ganadería. Una sustitución de la ganadería extensiva, que era la que nosotros habíamos estudiado en la carrera, por la ganadería intensiva. Fue un cambio de paradigma total y absoluto.

P. Y usted promueve hoy regresar a la extensiva

R. Porque salí huyendo de ella.

P. ¿Qué es lo que vio usted que no le gustó?

R. La conocía tan a fondo que necesitaba decir que había otra forma de producir ganado.

Entrevista N&B a Clemente Mata, catedrático emérito de Producción Animal

P. ¿Pero qué vio usted?

R. Cuando ya se pierde total y absolutamente la conciencia de que no tenemos animales sino máquinas de producción de carne. Y cuando se llega a sustituir el animal por máquinas productivas de carne, los que queremos a los animales se nos viene el mundo abajo.

P. O sea: su crítica viene por la empatía que siente usted por los seres vivos.

R. Efectivamente. Y, sobre todo, por muchos años de reflexión. La ganadería intensiva atravesó grandes problemas a los que hubo hacerle frente en aquellos momentos. En esos 12 años me di cuenta de que habíamos transformado los animales en máquinas de producir. Y una máquina de producir para mí no era atractivo.

P. Y se metió usted en la Universidad de Córdoba.

R. Exactamente. Por eso le digo que soy un privilegiado.

P. Se metió para huir de la industria intensiva.

R. Se unieron muchas cosas. He estado en el momento oportuno en el sitio justo. Hoy día nadie llega a catedrático de Universidad ni a profesor titular después de 12 años de trabajo en la empresa privada. Que se olvide. El sistema ha cambiado. Ahora se avanza por la vía de la investigación y de las publicaciones. Tienes que estar dentro. Y la Universidad vio en mí que yo traía realismo y actualidad en un momento que hacía falta.

P. Era una Universidad muy académica.

R. Exactamente.

El cambio climático es una realidad como un templo

Entrevista N&B a Clemente Mata, catedrático emérito de Producción Animal

P. Y usted le aportó mucho.

R. Yo creo que sí, sinceramente. Rescatar la ganadería extensiva y poner en marcha la ganadería ecológica.

P. Cuando usted se mete en la Universidad ya tiene claro qué modelo de ganadería quiere.

R. Tenía claro que tenía que defender a la ganadería extensiva. Yo ya conocía hasta el último átomo de lo que era la estructura de la ganadería intensiva.

P. Usted defiende la ganadería extensiva porque conoce a la intensidad.

R. En la Universidad me facilitaron el camino. Yo entré aquí contratado. Y el sueldo que a mí me pusieron con dedicación exclusiva era cuatro veces menos que lo que yo estaba ganando en la empresa en aquellos momentos. Y lo acepté.

P. ¿Cuatro veces menos?

R. Cuatro veces menos.

P. ¿Y por qué aceptó esa rebaja económica?

R. Trabajar diez años en alimentación animal me permitió tener una patente.

P. Una patente propia.

R. De mi empresa.

El 70% de los pastos están abandonados

P. Y le daba a usted mucho dinero.

R. Las patentes se conseguían cuando hacías algo grande. Nosotros conseguimos dentro de mi empresa sustituir la harina de pescado, que era básica para la alimentación animal, pero desapareció del mercado. Hubo un problema en la corriente de El Niño y se pasó de tener toneladas inmensas de harina de pescado en todas las fábricas de Europa a no tener ninguna. Eso significaba que desaparecía un concentrado de un 60% de proteína y darle un golpe mortal a la producción animal. Había que sustituir de la fórmula la harina de pescado.

Y mi empresa tuvo la genial idea de sustituirla por un concentrado proteico de otra materia prima que entonces estaba autorizada. Me estoy refiriendo a las harinas de carne, que se tiraban en aquellos momentos en España. Con un tratamiento exquisito dentro de la legislación hicimos un proceso productivo que registramos como patente porque no lo hacía nadie más que nosotros.

P. Y se hicieron de oro.

R. Fuimos los reyes de la materia prima.

P. Y usted era una pieza clave en todo ese proceso.

R. Yo era asesor técnico veterinario de la empresa.

P. ¿Duró mucho tiempo la harina de carne como alimentación básica?

R. Mucho. Hasta que llegó el problema de las vacas locas.

P. ¿Y cómo llegó usted a la Universidad?

R. Se presentaron una serie de circunstancias especiales. Hay que estar en el momento justo en el lugar apropiado. Después de diez años trabajando en la alimentación se me presenta la oportunidad de dirigir uno de los mataderos frigoríficos más importantes de España.

P. ¿Dónde?

R. En Córdoba. Me refiero a Iccosa. Fue el matadero más moderno e importante que se abrió en España en el año 1980. No se había abierto uno mejor que reuniera las condiciones higiénico-sanitarias que marcaban la Unión Europea.

P. ¿Y qué pasó?

R. Yo estuve dirigiendo ese matadero 3 años. Desde octubre de 1979 hasta junio de 1982. A los seis meses de abrirlo, yo sacrificaba allí 1.000 cerdos al día, 150 vacunos y 300 corderos. A mí me habían dado una serie de objetivos para cumplir en dos años y los cumplí en seis meses. Lo inauguramos en mayo y el día 20 de diciembre estábamos destapando una botella de champán en la cadena de sacrificio.

Entrevista N&B a Clemente Mata, catedrático emérito de Producción Animal

P. Iba como un tiro.

R. Iba como un tiro.

P. ¿Y por qué se fue?

R. ¿Quiere usted que se lo cuente?

P. Claro.

R. Ese matadero lo crearon tres bancos: el Banco Industrial de Cataluña; el Monte de Piedad, del señor Castillejo; y la Caja Rural. Quien tenía la participación mayoritaria y asesoraba era el banco catalán, propietario del matadero más grande de España donde se mataban 3.000 cerdos al día y 500 terneros. Tenían la experiencia. ¿Qué es lo que ocurre? Que el banco lo que hacía era prestar dinero a sus empresas. Y esos préstamos había que devolverlos y pagar los intereses todos los días. El matadero podría haber sido rentable a los seis meses, pero había que devolver los 1.000 millones de pesetas que había costado.

P. Y tuvo problemas financieros.

R. Yo me fui a la Universidad. Iccosa lo compró el propietario del matadero de Fuente Obejuna y lo primero que hizo fue venir a la Universidad para que me fuera de gerente.

P. Y no se fue.

R. Le dije que no.

P. ¿Por qué?

R. Si hay algún trabajo estresante en España igual que un matadero, probablemente sea el de la Bolsa. Yo comía aquí todos los días. Tenía 180 personas trabajando y debía sacrificar todos los días 1.000 cerdos y venderlos ese mismo día para que la cámara quedara limpia y vinieran los 1.000 cerdos del día siguiente. Yo tenía que hacer los programas semanales y cuando entrabas en cadena no podías parar. Llegó un momento en que no necesitaba dormir. Fíjese lo que le digo. Tenías que hacer un matadero rentable y competitivo. Matabas 1.000 cerdos y no sabías al día siguiente el precio al que lo ibas a vender. La carne hay que venderla todos los días. No es como las zapatillas. Cada día que pasa y no se vende, pierdes dinero.

P. Se fue porque estaba estresado.

R. Me apareció un buen día un dolor en un costado y no sabía lo que era. Cada día era más fuerte y me puse en manos de los médicos. El internista llegó a la conclusión de que yo tenía una situación de estrés crónico que además me había producido en el intestino delgado veintitantas preúlceras. Y tenía el riesgo de que si se me abrían era muerte por necesidad.

La ganadería ecológica es la salvación de la ganadería extensiva

P. Se fue por una cuestión de salud.

R. El matadero se portó magníficamente y me dijo: “Váyase por ahí con su mujer donde quiera y le pagamos seis meses. Despreocúpese, usted se recupera y retoma luego el trabajo”. Un día recibo una llamada de la Facultad de Veterinaria de don Manuel Medina Blanco, una persona que había querido siempre que yo estuviese ligado a la Universidad.

P. Y decide irse a la Universidad.

R. Me llama y me dice: “Han salido unas becas. 17 plazas para toda la Universidad de Córdoba. Yo creo que tú las puedes pedir porque reúnen las características adecuadas y te podrías quedar luego ya definitivamente”. Si en dos años hacía la tesis doctoral te sacaban la plaza de profesor adjunto.

P. Y tiró por ese camino.

R. Claro. Yo tenía el doctorado prácticamente hecho por la experiencia del matadero.

Entrevista N&B a Clemente Mata, catedrático emérito de Producción Animal

Son las 10.30 horas de la mañana en la Plaza de Colón. Clemente Mata aparece puntual. Estamos delante de un referente indiscutible de la ganadería ecológica de España. Es catedrático emérito de Producción Animal y su fructífera trayectoria profesional y académica está sembrada de premios y reconocimientos. Ha dedicado su vida a la defensa comprometida de la ganadería extensiva precisamente porque conoce como la palma de su mano la intensiva. En este debate el planeta se juega mucho, aunque Clemente Mata es consciente de que la partida, hoy por hoy, la está ganando un modelo de consecuencias imprevisibles.

P. Leo en el diccionario de la Real Academia de la Lengua: “Ecológico. Dicho de un producto o una actividad que no es perjudicial para el medio ambiente”. ¿Voy bien?

R. Bien.

P. Es decir: si no ecológico es perjudicial para el medio ambiente.

R. Eso lo dice usted.

P. ¿Y usted qué dice?

R. Yo diría que es una modalidad productiva que sirve para ofrecer a la población alimentos de una extraordinaria calidad desde el punto de vista sanitario, nutritivo y gastronómico. Y que no solamente no contamina sino que, por el contrario, tiene efectos de sumidero de carbono. Nosotros no emitimos; nosotros captamos. Eso no lo puede decir ningún sistema de producción de alimentos hoy día.

P. Según la definición de la RAE, las estanterías de un supermercado están llenas de productos alimenticios que son perjudiciales para el medio ambiente.

R. Pues sí. Los procesos de producción intensiva están reñidos con el medio ambiente.

P. ¿Y en qué consiste la ganadería ecológica?

R. La ganadería ecológica es una modalidad productiva regulada a nivel europeo en la que los animales están sueltos en el campo, gozan de un alto grado de libertad, aprovechan los recursos naturales, son razas autóctonas y en cuyo manejo no se usa ningún tipo de producto que pueda significar un riesgo potencial para la salud del consumidor.

P. Y si los productos de la explotación intensiva son perjudiciales para el medio ambiente, ¿por qué se permiten?

R. Porque la ley lo permite. Son todos alimentos que reúnen las condiciones higiénico-sanitarias que dice la administración. O sea, que son productos sanos que no perjudican a la población. Eso está claro. Ahora bien: si usted me pregunta por los procesos productivos que generan las producciones intensivas, yo le digo a usted que están reñidos con el medio ambiente.

P. Y yo le pregunto a usted: ¿por qué están autorizadas? La administración está permitiendo un tipo de explotación que está degradando el medio ambiente.

R. Porque ahora mismo la alimentación animal está por encima de la conservación medioambiental.

¿Un ganadero es ecológico por definición? Debería serlo

P. No estamos teniendo en cuenta como factor fundamental la conservación de nuestro entorno.

R. Por supuesto que no. Esa es una de las grandes contradicciones que hoy día se están dando en todo el Estado y por todos los políticos de uno y otro signo.

P. El modelo intensivo es más rentable que el extensivo.

R. Hoy día sí es más rentable, pero porque no se tiene en cuenta el daño medioambiental que se está realizando tanto al suelo como a la vegetación y a la atmósfera.

P. O sea, que estamos pensando a corto plazo.

R. Total y absolutamente. Aquí no se piensa de otra forma. Esto se mantiene por el corto plazo. Si no sería imposible.

P. ¿Y qué pasará dentro de 100 años.

R. Yo trabajo para que sean ecológicos. Quienes estamos convencidos de las producciones ecológicas decimos que el futuro será ecológico o no será.

P. Usted es una minoría dentro de la industria agroganadera.

R. Total y absolutamente.

P. Los que mandan aquí son los lobbies.

R. Totalmente. Yo he convivido con lobbies. He sido representante español en Bruselas durante unos pocos años y conocía a los lobbies.

P. Estamos en manos de los lobbies.

R. Ahora mismo sí.

P. ¿Espera que en el futuro no?

R. Ahora mismo hay una contradicción total y absoluta. Queremos producir conservando el medio ambiente y no hacemos una ley para proteger el medio ambiente. Siempre que hacemos una ley, el primer componente es el comercial y de la rentabilidad. Y para hacerlo un poquito más bonito le decimos “competitividad”. Y mire usted: cuando oiga esa palabra échese a temblar.

Entrevista N&B a Clemente Mata, catedrático emérito de Producción Animal

P. La competitividad es no tener en cuenta los factores ambientales.

R. Y abandonar cada vez más la naturaleza y pegarte a la biotecnología. ¿Eso cuánto tiempo va a durar? Yo no lo sé. Modestamente he trabajado para que se retrase. De hecho, las producciones ecológicas es el único sector dentro de la agricultura que crece todos los años a nivel europeo.

P. ¿Por qué hay que apostar por la ganadería ecológica?

R. Yo la entiendo como una ganadería extensiva bien hecha. Digo bien hecha porque estábamos cogiendo ciertos tics que cada vez nos arrimábamos más hacia la ganadería intensiva. He dedicado mi vida profesional a la ganadería ecológica, sobre todo los últimos 30 años, porque creo que es la salvación de la ganadería extensiva. Es el futuro. España tiene un 35% nada más de tierra cultivable. Se cultivan 17,5 millones de hectáreas. Ni una más.

P. No es cultivable el resto.

R. El 65% de nuestro territorio no es cultivable. Y, si no es cultivable, ¿qué hacemos? ¿Lo abandonamos? Pues sí: lo hemos abandonado. ¿Y cómo se aprovecha? Mire usted: nuestros ancestros son los que más saben de esto en el mundo. En la baja Edad Media no había ni una hectárea de terreno a nivel nacional que no se aprovechara. Si España tiene más de la mitad de su territorio pastoreable, habrá que aprovechar los pastos

P. Y no se están aprovechando.

R. No se aprovechan.

P. ¿Por qué no se aprovechan?

R. Se lo voy a resumir para que lo entienda: la ganadería extensiva está siendo maltratada desde un punto de vista legislativo y asfixiada desde un punto de vista burocrático. Le han puesto las tenazas: la legislación por un lado y la administración por otro. Por eso está en una situación deprimente. Tenemos una agricultura muy avanzada pero todo dentro de la intensificación, a espaldas del suelo y de la conservación medioambiental.

P. ¿Los ganaderos cordobeses lo escuchan usted?

R. Afortunadamente puedo decir que me quieren. A mí me permitió mi Universidad desarrollar lo que yo llamaba relaciones extrauniversitarias. Tengo en mi casa más de 50 reconocimientos de ayuntamientos, diputaciones provinciales y ganaderos.

P. Pero aparte de quererlo, ¿le hacen caso?

R. Los que me escuchan sí. Lo que pasa es que son pocos.

Nací en el campo sin luz eléctrica ni agua corriente

P. ¿Un ganadero es ecológico por definición?

R. Debía de serlo.

P. Pero no lo es.

R. Lo primero que tenía que hacer la administración española es diferenciar con total y absoluta claridad desde un punto de vista legislativo lo que es de ganadería intensiva y lo que es de ganadería extensiva. Son dos mundos que no tienen nada que ver. Y, como no la han separado, se habla en general de ganaderos. Y lo mismo se refiere a una granja con 10.000 pollos metidos en 1.000 metros cuadrados, que a un ganadero que tiene 100 hectáreas de terreno y 10 vacas sueltas. Y no tiene nada que ver.

P. Una cosa es una industria y la otra ganadería.

R. Debemos de hablar de ganadería industrial. Usted lo ha dicho. El ganado ahora mismo es una máquina de producir. Y el ganado no está en este mundo para ser una máquina de producir. Está para conservar el suelo y ayudar al ser humano a producir alimentos. Para ayudarlo: nunca para competir con él por los alimentos. ¿Qué es lo que han hecho los animales toda su vida hasta los años sesenta? Aprovechar los recursos que había. ¿Cuál eran los recursos? Los pastos. En 1960 había registrados 23 millones de hectáreas de pastos.

P. ¿Y ahora?

R. Ahora el 70% de los pastos están abandonados. Y el otro 30% están siendo ninguneados.

P. Dice usted: “Los ganaderos ecológicos no solo producen carne; también producen bienes públicos: paisaje, biodiversidad, conservación de los ecosistemas”.

R. Y lucha contra el fuego, amortiguación del cambio climático, fijación de la población al medio, desarrollo rural y hacer feliz a la gente.

P. En un mundo híper competitivo y ultra privatizado, hablar de bienes públicos parece una ingenuidad.

R. Totalmente. Nadie le paga esos bienes públicos al ganadero que ofrece gratuitamente. El ganadero de extensivo tiene la gran peculiaridad de que cuando está con su ganado en el campo está trabajando para toda la población. Independientemente de que usted consuma carne o no, le está conservando el medio y produciendo bienes públicas para toda la población. El señor que está en Córdoba necesita aire puro. El ganado le está produciendo aire puro y no le cobra nada. Se lo ofrece gratuito. ¿Quién presta un servicio público sistemáticamente los 365 días sin cobrar nada? Que me pongan un solo ejemplo.

P. Usted apunta a la administración sobre todo.

R. Es que no puede apuntar a otros sitios.

P. Antes ha apuntado, por ejemplo, a la ganadería intensiva.

R. Es que todo es una consecuencia de la administración. Es la que marca las pautas de por donde vamos a ir. El 70% de los pastos en España están abandonados. Están fuera de la PAC. No forman parte de la política agraria comunitaria.

P. ¿El campo es un bien público o de sus propietarios?

R. Afortunadamente en el campo conviven propiedad privada y propiedad pública.

P. ¿Y los propietarios tienen una responsabilidad pública?

R. Los propietarios lógicamente van a producir de acuerdo con las pautas que le marque la legislación.

P. ¿La ganadería ecológica es la mejor arma contra el fuego?

R. Sin ningún lugar a dudas. Una oveja suelta en el campo está trabajando los 365 días del año para que no haya fuego. Una vaca suelta en el campo está trabajando los 365 días para que no haya fuego. Un ganadero que lleva ese ganado está trabajando los 365 días al año. ¿Quién le reconoce eso a la ganadería extensiva? Nadie. ¿Usted sabe cuántas hectáreas han ardido ya este año? Cerca de 300.000. ¿Y el año pasado? 400.000 hectáreas. ¿Sabe cuánto costó apagarlas? 8.000 millones de euros. ¿Sabe cómo sale apagar una hectárea de fuego en España hoy día? 20.000 euros. ¿Y por cuánto podría prevenir el fuego una oveja, una cabra o una vaca? Por 200 euros por hectárea al año.

P. ¿Y por qué no se combate el fuego con ganadería ecológica?

R. La situación actual de la ganadería extensiva es deprimente y está maltratada por la legislación. La burocracia está acabando con la ganadería del campo. Año tras año.

P. Leo en internet lo siguiente: “El cambio climático es un invento para acabar con el capitalismo”.

R. El cambio climático es una realidad como un templo. Viene produciendo a lo largo de toda la historia, pero otra cosa es el ritmo que lleva actualmente y cuáles son las consecuencias.

Entrevista N&B a Clemente Mata, catedrático emérito de Producción Animal

P. Dígame tres síntomas inapelables en el campo del calentamiento global.

R. En primer lugar, simplemente analizando las estaciones meteorológicas que dedicamos a controlar la evolución de los grados. ¿Cuándo se ha visto que un mes de septiembre tenga la máxima en España en temperatura de verano? Este año la hemos tenido.

P. Pero los ganaderos, ¿en qué lo notan?

R. En que se acaban antes los pactos. Se secan antes. En que los ganaderos tienen que mejorar sus instalaciones porque al haber más calor tienen que preservar a los animales. Antes los animales bebían agua en arroyos que atravesaban las fincas a lo largo de todo el año. Ya no corren los arroyos. Antes encontrabas agua a 20 metros de profundidad. Ahora tienes que hacer perforaciones de ciento y pico metros. Hay una cantidad de datos enorme. La facilidad con que aparecen determinados tipos de árboles secos. Se agosta el tiempo mucho antes. El periodo de sequías es más largo. Todo eso lo va notando el ganadero. Lo que pasa es que tiene una gran capacidad de resiliencia y va haciéndole frente.

P. La ganadería produce entre el 11% y el 14% de los gases de efecto invernadero. Mal asunto.

R. Sí. Muy mal asunto. Pero saque usted de ahí a la ganadería extensiva.

P. ¿Ese dato es solo de la intensiva?

R. Ese es el problema. Que no hay nadie que diga que ese dato es solo de la ganadería intensiva.

P. ¿La ganadería extensiva tiene futuro?

R. Muchísimo si quisiera la administración y el poder legislativo. España es el país más montañoso de la Unión Europea. El que tiene más cantidad de pasto. Tiene más razas autóctonas que nadie. Más riqueza genética y más cultura ganadera que nadie. España tiene medios, conocimiento, cultura y gente a la que le gusta el campo.

P. ¿El mundo rural es enemigo mortal de los Objetivos de Desarrollo Sostenible o lo parece?

R. El mundo rural es una pieza fundamental para el desarrollo sostenible. Todo lo contrario de lo que se pueda decir. Para un desarrollo sostenible lo primero que necesitamos es recuperar nuestros suelos, nuestros campos, nuestros pueblos y nuestra gente. Y eso quien lo hace de verdad mejor que nadie es la ganadería extensiva.

P. ¿De quiénes recelan más los ganaderos: de los ecologistas o de los burócratas de Bruselas?

R. Muchas veces de los dos, aunque realmente tienen que temerles bastante más a los burócratas que a los ecologistas.

Una oveja trabaja 365 días para frenar el fuego

P. ¿Covap es un milagro?

R. Total y absoluto. Un milagro comarcal que ha sido capaz de desarrollar la industria que ahora mismo hay en el Valle de los Pedroches.

P. ¿Y si regresa el lobo a Andalucía?

R. Desde luego, abandonado como está el campo ahora mismo es muy posible que aparezca pronto.

P. Usted no apostaría por que regrese.

R. El lobo ha estado en Andalucía hasta los años cincuenta. Había mucho ganado en la sierra y se convivía con el lobo. Lo que no se puede hacer es proteger al lobo y desproteger al ganado. Igual que no se puede proteger al ganado y desproteger al lobo. Hay que buscar un equilibrio. La gente que nos ha antecedido vivía en el equilibrio y nosotros lo hemos roto.

P. Leo también en la Real Academia de la Lengua: “Ecologista. Partidario del ecologismo”. ¿Usted se reconoce en esa etiqueta?

R. Yo soy ecólogo.

P. ¿Qué diferencia hay?

R. Me dedico a estudiar y a amar la ecología.

P. Pero usted es un activista en defensa del medio ambiente.

R. Si usted considera activista a alguien que defiende cosas que buscan el equilibrio ecológico en el medio, ahí sí estoy.

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