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Javier Rosón: “La diversidad cultural es el motor de las sociedades”

Entrevista N&B a Javier Rosón, delegado de Casa Árabe en Córdoba

Aristóteles Moreno

6 de junio de 2026 19:47 h

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¿Sabe usted quién es la cineasta Nadine Labaki? ¿Y el escritor Alaa Al Aswany? ¿Conoce al extraordinario pintor Rachid Koraichi? ¿Sabe qué diferencia hay entre árabe y musulmán? ¿Tiene idea de qué es el ramadán? Si usted abre el mapa y mira más allá del Mediterráneo verá un inmenso espacio geográfico compuesto por 22 países y 490 millones de personas que se extiende desde Marruecos hasta Líbano. Todo ese territorio fascinante, tan cerca y tan lejos a la vez, es un perfecto desconocido para la mayor parte de la gente.

No hay distancia más sideral entre dos puntos que el prejuicio. Y eso precisamente es lo que quiere derribar Casa Árabe desde que hace exactamente 20 años abrió sus puertas en Córdoba. En todo este tiempo, por el recóndito callejón de Samuel de los Santos Gener, en pleno corazón de la Medina, ha desfilado un universo de pintores, fotógrafos, escultores, músicos, artesanos, poetas, historiadores, cineastas, científicos, analistas y hasta filósofos.

Todos ellos han traído un trocito de ese mundo vibrante y diverso que habita en la otra orilla. Casa Árabe ha desplegado una labor descomunal de acercamiento y comprensión en una era marcada por el recelo y el choque civilizatorio. Al frente de la sede cordobesa se encuentra desde hace 18 años Javier Rosón, antropólogo y pedagogo, especializado en el mundo araboislámico. El suyo no es un reto fácil. Construir puentes y desmontar clichés. Ahí es nada.

PREGUNTA (P). ¿La cultura es la mejor arma contra el prejuicio?

RESPUESTA (R). Sin duda. Pero la cultura no es un arma. Prefiero llamarla vehículo para no herir sensibilidades. Es el mejor vehículo. La cultura bien entendida tiene un componente de objetividad, de trabajo, de transmisión y de conocimiento. Gente que puede tener millones de prejuicios, la cultura puede motivarle una serie de preguntas en su cabeza y plantearse el respeto al otro. Hay que hacer pedagogía y los jóvenes son fundamentales en todo este proceso.

Hay un desconocimiento absoluto del mundo araboislámico

P. ¿A los jóvenes no les interesa la cultura árabe?

R. Los jóvenes son consumidores de todo, pero estamos hablando de una cuestión generacional. La teníamos nosotros con nuestros padres. Hablamos en una onda diferente de transmisión. Y no estamos en su onda.

P. Ellos están en la onda del reguetón.

R. Tampoco lo diría así. Hay gente muy interesante y muy motivada. Es simplemente que la longitud de onda en la comunicación es diferente. Casar ambas cosas se hace complicado. Yo no puedo pretender que un joven venga a una conferencia académica. No le va a sacar provecho. Yo fui joven.

P. Y no iba a Casa Árabe.

R. Las motivaciones han cambiado. Quienes nos hemos movido por el mundo académico hemos viajado a donde hiciera falta solo para conocer a una persona que era interesante. Ahora eso ha cambiado un poquito, pero tienen la ventaja de tener instituciones como Casa Árabe. Y en vez de tener que viajar nosotros se lo traemos aquí.

Entrevista N&B a Javier Rosón, delegado de Casa Árabe en Córdoba

Javier Rosón se formó en pedagogía y es doctor en antropología experto en comunidades musulmanas contemporáneas. Y no por casualidad. Hay un dato en su biografía que explica su elección académica: nació en Granada. Y en Granada, el último baluarte peninsular de Al Andalus, se respira historia y cultura nazarí por los cuatro costados. “Evidentemente me influyó mucho”, admite.

Durante ocho años trabajó en diferentes proyectos de investigación sobre la comunidad islámica, principalmente en el barrio del Albaicín, habitado desde los años setenta por numerosas familias musulmanas. “Fue un periodo fantástico de trabajo de campo. Estudiar a la comunidad islámica me dio parámetros muy interesantes”, afirma recostado sobre el asiento en una espléndida sala de la Casa Mudéjar, un tesoro patrimonial reconocido ya como Bien de Interés Cultural (BIC).

P. ¿Qué descubrió como antropólogo en el estudio del mundo islámico?

R. Básicamente que existe un desconocimiento absoluto del otro. Hay miedo y una identidad construida en frente del otro. Es un recelo irracional hacia lo que tú desconoces y una desmotivación por conocerlo.

P. Usted desarrolló un trabajo de campo sobre la comunidad musulmana contemporánea establecida en el Albaicín.

R. No me basé solo y exclusivamente en la comunidad musulmana. Como antropólogo necesitaba contactar con todos. Fui al ámbito asociativo, político y vecinal. Es decir, a todos los componentes de la sociedad civil. Y entré en contacto con ellos para preguntarles por lo que pasaba y qué opinaban del otro. Habitualmente los prejuicios son bidireccionales. Tantos prejuicios tienen unos como prejuicios tienen los otros.

P. Pero no es lo mismo el prejuicio de la mayoría que el de la minoría.

R. Evidentemente estamos hablando de una minoría. El musulmán se hizo visible a partir del 11-S y el 11-M. Hasta ese momento las comunidades musulmanas existían pero no llamaban la atención.

La cultura es el mejor vehículo para romper clichés

P. Y fue una visibilización negativa.

R. Evidentemente. Se polariza la sociedad y hay un miedo irracional hacia el otro. La islamofobia sigue sin ser un delito. No está tipificada. Pero la islamofobia se puede ver también desde muchas variables.

P. ¿Cómo veían los granadinos a esas comunidades islámicas?

R. Esas comunidades empiezan a moverse en los años 70. Inicialmente era una cuestión exótica. En la parte baja del Albaicín, en Calderería, es donde hay más movimiento árabe y musulmán. Y respondió en su inicio a un llamamiento del propio Ayuntamiento de Granada a poblar esa parte del Albaicín, que entonces era de las zonas más deprimidas de la ciudad y con problemas de seguridad.

Una parte eran musulmanes conversos y otra no. Y había un choque entre ambas comunidades. El musulmán converso siempre tenía una pregunta en la cabeza: ¿soy buen musulmán o no? Necesitaba reafirmar su práctica y hacerla lo más ortodoxa posible porque no eran musulmanes maternos. Y se planteaban cuestiones prácticas: “Si me tomo una Coca-Cola en un bar y el vaso tiene la marca de la cerveza Cruz Campo, ¿eso es haram o halal? [prohibido o permitido]”. En mi tesis doctoral hice unas 1.000 entrevistas. Fue un trabajo de largos años.

P. Casa Árabe cumple 20 años. ¿Objetivo cumplido?

R. Yo creo que más que cumplido. Desde 2021 nos han visitado entre 250.000 y 300.000 personas. Todo esto se multiplica si hablamos también de la sede de Madrid. El año pasado tuvimos 168 actividades unitarias, desde conferencias, conciertos y exposiciones. Y participamos en la agenda cultural de Córdoba, tanto en el Festival de la Guitarra como en la Noche Blanca del Flamenco, además de ser patio histórico porque tenemos una sede magnífica, que es un ejemplo patrimonial. Evidentemente quedan por delante muchos desafíos.

Entrevista N&B a Javier Rosón, delegado de Casa Árabe en Córdoba

P. ¿Por ejemplo?

R. Llegar al público joven, seguir concienciando y explicar lo básico: qué es Al Andalus, qué es ser árabe o musulmán y qué es un islamista. Estas cuestiones hay que refrescarlas constantemente. Hay que dar un conocimiento lo más científico posible para llegar a todo el mundo y tiene que ser plural. Los jóvenes y la cuestión de género son fundamentales y forman parte de nuestra agenda.

P. ¿Qué mundo descubren los visitantes cuando entran en esta casa?

R. Depende de su expectativa. Hay muchas personas que vienen pensando que esto lo financia un país árabe y que nos dedicamos a las cuestiones religiosas. Son prejuicios normales. Cuando el propio guardia de seguridad les dice que es una institución pública y dependemos del Ministerio de Asuntos Exteriores, la gente empieza a cambiar. Nos suelen preguntar a qué nos dedicamos y si esto es una “casa mora”. Y no. Les decimos que nos dedicamos a generar puentes de entendimiento entre España y el mundo árabe. Aquí te traemos la cultura del otro y te la ponemos en bandeja para que la entiendas y se genere un espacio de diálogo.

P. Hay que dar muchas explicaciones.

R. Algunas. A veces, la gente tiene prejuicios. Nosotros somos una casa de diplomacia pública que pertenece a una red oficial. Muchas veces tenemos que explicar qué significa Centro Sefarad Israel, Casa Mediterráneo, Casa África o Casa Asia. Y también a qué dedicamos nuestro tiempo y nuestro desempeño, aunque cada vez menos, evidentemente. Poco a poco es más conocida en Córdoba y también en el ámbito nacional y internacional.

Somos lo que somos gracias también a Al Andalus

P. ¿Y qué piensan cuando ven en una exposición un cuadro de un pintor iraquí, yemení o tunecino y reconocen el arte contemporáneo en lugar de los clichés tradicionales?

R. La cultura es el mejor vehículo para romper clichés. Hemos tenido exposiciones de fotografía hechas por palestinas, palestinos o libaneses que interpelan a las cuestiones de género Y nos dicen: “¿Esta chica puede dibujar a una señora desnuda?”. Claro que sí. Y añaden: “Pues me está rompiendo mis estereotipos”. La cultura es el mejor vehículo para romper estereotipos porque te acerca a un otro que es igual que tú. No hay diferencias. La religión es una excusa, pues forma parte de la cultura. Hay sinergias que son fantásticas. Mucha gente que vive en la diáspora en Europa, Estados Unidos o Canadá tiene una sensibilidad especial por su cultura, la reivindican y no la van a perder.

P. ¿Por qué estamos tan cerca y a la vez tan lejos del mundo árabe?

R. Yo diría que por puro desconocimiento. Yo soy culturalmente muchísimo más cercano a cualquier ciudadano del norte de África que de Europa del Este. Tenemos unas conexiones culturales históricas brutales. La simbología que proyecta Córdoba, España o Andalucía es especial para ellos. En ese caso no existe el prejuicio bidireccional. Es una adoración mutua. Nos respetan hasta por la vía religiosa: Jesús es un profeta en el islam y reconocen a María.

P. Para los musulmanes, los cristianos son ahl al kitab, o sea, gente del libro.

R. Claro. Somos religiones abrahámicas. Separar la cultura de la religión en algunos momentos es complicado y Casa Árabe no se enfoca en cuestiones religiosas. Podemos celebrar el Ramadán, por ejemplo, pero como forma de transmitir conocimiento y para explicar que se trata de la fiesta por excelencia del musulmán.

P. ¿Qué cliché contra el mundo árabe se le hace bola?

R. El cliché de que son unos asesinos.

Entrevista N&B a Javier Rosón, delegado de Casa Árabe en Córdoba

P. ¿Y usted cree que esa es una idea generalizada en el mundo occidental?

R. Es una idea puntual, pero contra la que hemos tenido que trabajar mucho. En un momento determinado se llegó a demonizar a cualquier vecino simplemente porque portaba una chilaba.

P. Y en eso tuvo mucho que ver Al Qaeda, el 11-S y los atentados de Madrid.

R. Efectivamente. Yo siempre digo que todas estas cuestiones hay que refrescarlas. Tienes que ser cíclico y volver a alimentarlas a nivel de comunicación, cultura y formación. Nuestra comodidad te hace olvidar ciertas cosas que vas aprendiendo. Y, en un momento determinado, proyectas prejuicios que tienes en tu retina y que no son válidos. Está bien volver a la pregunta elemental: ¿Quiénes son los musulmanes? ¿Qué es el árabe? ¿Todos los árabes son musulmanes? ¿La mayoría de los musulmanes viven en países árabes? ¿En España hay una población musulmana grande? Son prejuicios que se reproducen por desconocimiento y es necesario volver a los inicios.

P. ¿El machismo y el velo es un cliché falso?

R. No. La sociedad árabe es machista, igual que nuestra sociedad. Nosotros estamos en proceso de cambio y de reconocimiento de identidades de género igual que en los países árabes. Allí existen asociaciones LGTBI aunque no hay una visibilidad pública porque muchos países tienen religión de Estado y eso va en contra de la sharía [ley islámica]. Muchas de esas comunidades están en la diáspora y se encuentran normalizadas.

P. ¿Córdoba conoce Casa Árabe?

R. Ese es otro de los desafíos. A mí me gustaría que la conociera más, primero porque es un ejemplo arquitectónico brutal de su pasado. Pero claro: ¿Córdoba conoce la Facultad de Filosofía y Letras? ¿Sabe qué se desarrolla a nivel de contenidos o de ciencia allí? Minoritariamente. Es evidente que es un desafío. Dentro de nuestra agenda queremos llegar al máximo público posible y para ello usamos todos nuestros recursos que están en nuestra mano: redes sociales y publicaciones.

Hay una identidad construida frente al islam

P. En Casa Árabe hay cine, pintura, fotografía, música, artes plásticas, literatura, geopolítica, filosofía y hasta 160 actos anuales. Ya no hay excusa para la ignorancia.

R. Sí que la hay.

P. ¿Cuál es la excusa?

R. La excusa es la propia ignorancia. El que no quiere oír no oye y el que no quiere ver no ve. Es muy complicado luchar contra los conceptos prefijados.

P. Dígame una película árabe que no hay que perderse.

R. La bicicleta verde. Pero hay miles de películas. Hace poco tuvimos una muestra de cine palestino. Las veinte películas que se proyectaron hay que verlas. Fue un éxito para Casa Árabe.

P. Dígame un pintor árabe deslumbrante.

R. Le diría un escultor, pintor y dibujante, uno de los mayores exponentes que hemos traído a Córdoba, enamorado de esta ciudad y de su cultura. Me refiero a Rachid Koraichi. Es un artista descendiente de la tribu del profeta, los Koraichi, que ha expuesto en el Metropolitan de Nueva York. Aquí tuvimos una exposición excepcional hace unos años. Como persona y como artista es magnífico. El Premio Amistad que concede Casa Árabe es una escultura de Koraichi en acero corten. Le tengo especial cariño a esa exposición por los valores humanos que le aportó a su trabajo. Tenía una parte gnóstica y sufi. Koraichi ha trabajado con minorías religiosas y tiene un bagaje importantísimo.

Entrevista N&B a Javier Rosón, delegado de Casa Árabe en Córdoba

P. ¿Qué músico magrebí volvería a traer?

R. Ahí me iría a por la fusión del flamenco y la guitarra clásica. Por ejemplo, Ali Jatab, al que hemos traído en diferentes ocasiones. Es un tipo magnífico también.

P. ¿Marruecos está más cerca de lo que parece?

R. Cerca cerquísima. Somos primos hermanos. Y por muchas razones: por razones económicas, culturales y políticas. Por miles de razones Marruecos está en nuestro ADN.

P. ¿Conocemos a Al Andalus?

R. No. Eso es parte de nuestra labor dentro de estas actividades. Madrid se enfoca mucho más en la cuestión de política internacional por una razón muy simple: hay una masa crítica muy potente en Madrid y además están las embajadas. Córdoba se ha venido especializando desde sus inicios en conocer Al Andalus. Hemos tenido conferencias y actividades que Córdoba consume mucho. A los cordobeses les interpela el debate de la Mezquita Catedral y las cuestiones arqueológicas. Hay una sensibilidad especial porque existe un patrimonio incomparable que es único. Y todas estas cuestiones las demanda al 100%. Ahí hacemos una labor constante.

P. Dice Eduardo Manzano: “Se sigue viendo Al Andalus como un paréntesis extranjero en la historia de España”.

R. Hay civilizaciones superpuestas. Una ósmosis y una porosidad entre civilizaciones. Es un continuo histórico. No es un paréntesis. Eso es un error. Es necesario evitar ese concepto de paréntesis. Somos lo que somos gracias también a ese periodo.

Del mundo árabe podemos aprender cercanía y humanidad

P. ¿Qué significa la Córdoba califal en el imaginario del mundo islámico?

R. Hay varias vertientes. Está la vertiente política donde el Califato tiene un componente de ortodoxia. Lo hemos visto con el ISIS. Y es una lectura real. El ISIS quería volver al Califato y a la sharía. Y después está toda la parte de análisis contemporáneo de lo que puede significar el Califato para la comunidad árabe. No existe una formación sobre lo que fue ese pasado de Al Andalus y hay una malinterpretación político-religiosa algunas veces.

P. ¿Al Andalus sigue siendo al yenna al mafquda, el “paraíso perdido”, para el mundo árabe?

R. Para algunos sí. Sin duda.

P. ¿Cómo se combate la islamofobia?

R. Con conocimiento y con formación. Es necesario conocer al otro. La islamofobia es un prejuicio. Hay diferentes tipos de islamofobia. El conocimiento y acercarte objetivamente al otro es lo que te da los parámetros correctos de análisis.

P. Al 34% de los españoles les desagradaría que un familiar se casara con un musulmán, según el Barómetro de Religión y Creencias.

R. Es muy interesante ese dato. Pero ojo: hasta en Al Andalus había matrimonios mixtos. Es puro desconocimiento. Las personas están por encima de su religión.

Entrevista N&B a Javier Rosón, delegado de Casa Árabe en Córdoba

P. ¿La diversidad cultural está en peligro?

R. No. La diversidad cultural no puede estar en peligro. Se está renovando constantemente muy a pesar de muchas personas. La diversidad cultural es lo más bonito que existe. Esa mezcla, esa diversidad es una constante, sobre todo porque tampoco podemos decir que existe una cultura.

P. Existen muchas culturas.

R. Existen muchos acercamientos culturales, muchos parámetros que forman parte de tus tradiciones y que no compartes con otros dentro de la misma cultura. Hay miles de interpretaciones transversales que pueden estar dentro de tu contexto. La diversidad cultural, la mezcla, la hibridación es el motor de las sociedades.

P. Pero vivimos un repliegue identitario evidente en gran parte del mundo.

R. Son tiempos complicados. La interpelación identitaria a cada persona es muy complicada de analizar. Quizás se está simplificando un poco la identidad. Hay muchas identidades muy diversas y transversales. No creo que se esté perdiendo la identidad. De hecho, se está magnificando en muchos casos.

P. Leo en internet lo siguiente: “Quieren islamizar Europa”. ¿A qué le suena ese aviso?

R. Ese aviso es miedo. El 11-M es miedo. El 11-S es miedo. Los musulmanes han existido históricamente y se ha negado su existencia. El burka, el velo, la chilaba, los centros de culto, todo esto ha venido existiendo. Y España es un país privilegiado a nivel de normativa con respecto a las comunidades musulmanas desde 1992. La propia Ley de Libertad Religiosa ampara y da un marco legal a este contexto.

No conocemos Al Andalus

P. Usted es antropólogo y experto en migraciones. ¿A dónde nos lleva la xenofobia?

R. Toda fobia nos lleva a replantear que estamos haciendo algo mal y que no estamos dando un conocimiento objetivo del otro. Toda fobia es un rechazo irracional hacia el otro y básicamente es desconocimiento.

P. En España hay ya 2,5 millones de musulmanes, casi la mitad nacionalizados como españoles. ¿Qué dice este dato sobre nuestro país?

R. Ese es un dato que no es real.

P. ¿Cuál es el dato real?

R. No sabemos. Este es el dato que maneja la Unión de Comunidades Islámicas de España (Ucide), pero no hay una base estadística. Se hace una contabilización de musulmanes por nacionalidad y empadronamiento. Tú te metes en el INE y dices: ¿Cuántos marroquíes hay en España? ¿Mil marroquíes? Pues entonces mil musulmanes. Y eso es una generalización absoluta. Puede haber más o puede haber menos. No lo sé. Las cuestiones tienen que ser objetivas. ¿Y qué significa eso? ¿Lo comparamos con qué? ¿Con Alemania? ¿Con Francia?

P. En Francia hay 6 millones y medio de musulmanes.

R. Y cada uno es hijo de su padre y de su madre porque las tradiciones y los modelos de integración en cada uno de estos países son diferentes. En Francia hay una población argelina importante, Alemania tiene un componente turco y en Inglaterra es diferente. Aquí en España la mayoría son marroquíes.

Entrevista N&B a Javier Rosón, delegado de Casa Árabe en Córdoba

P. ¿España es un buen modelo de integración inmigrante?

R. No existe un modelo puro, pero yo creo que se ha hecho un trabajo interesante. En diferentes momentos de nuestra vida hemos cogido reflejos de lo que era el modelo de integración francés o del canadiense. Tenemos una cosa diferencial: un componente histórico innegable. Para bien y para mal. Ese bagaje cultural no lo tiene el resto de Europa.

P. El prestigioso arabista Pedro Martínez Montávez declaró lo siguiente: “En Occidente aún predomina la superioridad moral sobre el mundo árabe”. ¿Da en la diana o exagera?

R. Eurocentrismo puro y duro. Lo mismo que nosotros pecamos de eurocéntricos y todo se hace en base a nuestra racionalidad, existe también la visión contraria. No se puede generalizar, pero nuestra visión en época colonial muchas veces ha sido paternalista. Nos consideramos el ombligo del mundo.

P. ¿El colonialismo ha muerto?

R. No. Se sigue repitiendo constantemente.

P. ¿Qué podemos aprender del mundo árabe?

R. Algunas cosas que hemos perdido socialmente en las ciudades, como la cercanía o la familia. Esa humanidad la estamos perdiendo, aunque todavía queda en los pueblos. No hay espacios en los que entres en contacto con la comunidad. Y culturalmente necesitamos ese reflejo porque forma parte de nuestra identidad. Vivimos en tránsito. Y necesitamos espacios de encuentro. Ellos los tienen y nosotros los estamos perdiendo.

La sociedad árabe es machista, igual que la nuestra

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