Córdoba CF
Iván Ania: “Hay tres posiciones en la que tenemos posibilidad de mejorar”
A veces resulta difícil, casi injusto, extraer solo un titular de más de media hora de charla. En estos días, ese interés se sumerge casi plenamente en la actualidad de un mercado de fichajes todavía muy candente en el Córdoba CF. Pero, como decimos, es injusto quedarse solo con eso. Porque de esta conversación se podrían haber extraído otros diez. Cuando habla de fútbol, Iván Ania lo explica como pocos. Con naturalidad y, sobre todo, sinceridad. Como anécdota, aquel extremo zurdo que brilló en Primera División en la década de los 90 y que se convirtió en entrenador casi por inercia, considera que jugaría muy poco en el fútbol actual. Ahora se maneja mejor, pero deja claro cómo son los entrenadores. “Eternos insatisfechos y con una ambición, a veces, desmedida”, explica.
El próximo domingo arranca una nueva temporada. Mientras, espera más fichajes y no salidas pese a que esa amenaza está más latente, aunque tiene claro que el objetivo debe ser alcanzar los 50 puntos cuanto antes. “A partir de ahí, ya veremos”, sostiene. Así fue la charla con Iván Ania, un técnico que ha entrado, y por derecho, en la historia del club blanquiverde.
Pregunta. Iván, ya debe ser uno más de aquí. No sé si estará empadronado, pero debe faltarle poco.
Iván Ania. No, empadronado, no; pero sí, ya es mi cuarta temporada (sonríe). Y es verdad que desde el primer día que llegué me sentí muy a gusto, muy identificado con el club, con la ciudad, con la provincia, y me siento como en mi casa. No soy cordobés, pero tengo un sentimiento de pertenencia.
P. ¿Ha sido capaz ya de sacarle el ‘puntito’ al verano cordobés?
R. Pues mira, he comentado estos días que este año tenía la sensación de que no estaba pasando tanto calor. No sé si es porque ya estoy acostumbrado o porque realmente está haciendo menos (ríe).
P. Esto va a mucha velocidad. Parece que no ha pasado nada de tiempo desde que salía por la zona de la cochera en camisa y ya vamos por la cuarta temporada.
R. Bueno, más que rápido, lo que pienso es que difícil es estar tanto tiempo como entrenador en un mismo club, en una misma ciudad, en un mismo sitio, que no es habitual. Y yo tengo ese privilegio, esa oportunidad, y para mí es una responsabilidad. Pero sí, cuando veo ahora una imagen de ese día y de ahora digo: “Joder, cómo me está envejeciendo el fútbol” (sonríe).
P. Había un extécnico del Córdoba que decía que esta profesión es muy ingrata porque la derrota se sufre toda la semana y la victoria solo produce alivio.
R. Yo te diría otra cosa. Yo aprendí a relativizar todo. Al principio, una derrota me afectaba muchísimo y una victoria me alegraba muchísimo. Ahora ni las derrotas me afectan tanto ni las victorias me alegran tanto. Ya lo relativizo todo, lo veo desde otro punto, lo veo con naturalidad. Es normal perder, es normal ganar. Y normalmente, salvo que entrenes al Madrid, al Barcelona o a un equipo de estos, sueles perder bastante más de lo que ganas.
Entonces, hay que verlo como algo normal dentro del fútbol y aprender a sacar, mediante la autocrítica, una lectura a veces incluso positiva de las derrotas y, de las victorias, una lectura negativa. Ni cuando pierdes todo está mal ni cuando ganas todo está bien.
P. Es una profesión que tiene un punto de ingratitud evidente.
R. Porque ganamos un partido el domingo y, cuando está terminando, ya estamos pensando en el siguiente y no da tiempo a disfrutar de esa victoria. ¿Qué te hace la semana más llevadera? 100%. La victoria te hace la semana más llevadera, pero los entrenadores somos eternos insatisfechos. Siempre queremos más. Si ganas, ¿por qué no metiste más goles?... y así. Bueno, siempre tenemos esa ambición, a veces incluso desmedida.
P. Y, con todo eso, ¿de dónde nace la vocación?
R. En mi caso, cuando terminé de jugar al fútbol, me tuve que plantear qué quería hacer en mi vida y no había estudiado porque empecé muy joven en el fútbol y dejé los estudios. Y dije: «Pues tengo que hacer algo relacionado con el fútbol». No me apetecía ponerme a trabajar en otras cosas porque no tenía experiencia ninguna ni capacitación académica ni nada, y sí que me sentía preparado para algo relacionado con fútbol.
Saqué los títulos de entrenador ya incluso siendo futbolista y, a medida que los fui sacando, me fue gustando más. Si tú le preguntas a alguno de los entrenadores que yo tuve cuando era jugador, ninguno te diría que tendría madera de entrenador, porque era algo que no me gustaba, no me llamaba nada la atención. Pero, un poco también por la necesidad y por el ‘gusanillo’ que me fue picando, pues ahí al final termino siendo entrenador.
P. Influencias tuvo de todos los tipos: Radomir Antic, Luis Aragonés, Javier Clemente… e incluso Juanma Lillo.
R. Yo del que más aprendí desde el punto de vista táctico fue Lillo, con diferencia. En su día no lo valoré porque tenía 18 años y creía que lo sabía todo. Yo era un poco anárquico en mi fútbol porque era un jugador talentoso y no escuchaba a nadie, hacía lo que me daba la gana un poco. Y ahora, recordando los entrenamientos de Lillo, el único que me colocó en el campo, que me decía: “Haz esto si el balón está allí, si está aquí haz esto otro”, fue Lillo. Tácticamente creo que es un entrenador súper dotado.
Luego tuve otros que llegaron a mí, pues uno desde la motivación, otro desde que me contó sus experiencias, otro me sacó rendimiento apretándome, otro dejándome hacer lo que me diera la gana… Pero el que realmente creo que me enseñó a entender el juego fue Lillo.
P. ¿Y el Iván Ania entrenador tiene más de Lillo o se reconoce más en otros perfiles de los que hemos hablado antes?
R. También tuve a Tabárez, que venía del Milan. De él recuerdo, por ejemplo, la planificación. Desde el primer día de pretemporada ya sabía lo que ibas a hacer el último día de Liga, lo que ibas a entrenar. Todo. En la Ciudad Deportiva del Oviedo todavía hay aparatos en el gimnasio que él exigió que estuvieran. En aquel momento él sentó unas bases que luego aprovecharon entrenadores posteriores. Estamos hablando del año 97 o 98 y, 30 años después, todavía algún aparato de esos sigue vivo por allí. Pero sí, de todos vas cogiendo. Unos para bien y otros para saber lo que no quieres hacer tú como entrenador. De todos sacas cosas.
P. ¿Ha cambiado tanto el fútbol como parece desde fuera? ¿se reconoce en los jugadores de hoy?
R. Ha cambiado muchísimo más de lo que parece. La mayoría de los que antes fuimos futbolistas, a lo mejor ahora no podríamos jugar por la exigencia física que hay. Antes yo creo que había más talento natural; ahora hay mucha más condición física. De ahí que muchas veces los partidos estén tan igualados. Pero también es verdad que los diferenciales no son los físicos, son los talentosos. Esos son los que marcan un control, un último pase, una conducción, un dribbling… En ese sentido, el fútbol ha cambiado muchísimo en cuanto a ese nivel.
Y luego están las normativas o las reglas que el reglamento va añadiendo. Muchas veces lo cambia para mejor y, con las que han hecho ahora en este verano, lo cambian para peor. Porque las normas que sacaron este año nos van a condicionar a todos los equipos muchísimo.
P. Es un aspecto más del fútbol. Da la sensación de que puede ser igual de importante que trabajar el balón parado.
R. Y muchas jugadas. Mira, para mí hubo un gran cambio en el juego en el momento en que permitieron a los centrales o al equipo propio estar dentro del área para el inicio de meta. Antes se iniciaba siempre en largo. Yo recuerdo ir a ver al Oviedo en su día y el portero iniciaba siempre con la mano. O el portero te la daba y se la podías devolver…
Bueno, eso fue cambiando, evolucionando el fútbol. Y ahora mismo, desde la temporada 19/20, ya puedes meter jugadores propios dentro de tu propia área. Ese cambio, para mí, fue para bien. Llevo seis años estudiando cómo evolucionar ese inicio de meta dependiendo de cómo nos presionen: si vienen con uno, si vienen con dos, ¿meto dos centrales cerca?, ¿los abro?, ¿los cierro? Bueno, todas esas situaciones.
Y ahora, el jueves, cuando vamos a Jaén, nos viene el árbitro y nos comunica que tengo cinco segundos para sacar de portería y cinco segundos para sacar de banda. Como no se suavicen esas normas, vamos a tener que iniciar todos los equipos en largo. Y lo que va a hacer es generar mucha precipitación, partidos mucho más locos. Y no solo es eso, sino el saque de banda, el que te puedas quedar un minuto con un jugador menos, que si tarda en salir el del cambio… Creo que estas normas, o las suavizan, o van a hacer que el fútbol cambie.
P. Y supongo que tener un criterio uniforme para aplicarlo.
R. Mira, a nosotros no nos supieron decir claramente a partir de qué momento son los cinco segundos. No nos supieron decir. Entonces, ¿cuándo es? ¿cuándo lo posa en el suelo? ¿cuándo se lo da el recogepelotas? No sé, no lo tengo claro. Cuando nos vengan a dar la charla de las nuevas normas tengo muchas inquietudes y muchas preguntas que hacer.
Y también te digo que me gustaría que esto, en vez de comunicármelo el jueves, me lo hubiesen dicho justo antes de empezar la pretemporada. Hoy, en el entrenamiento, ya modifiqué algo que antes hacíamos de otra manera, que es que según sale el balón de fondo empezamos a decir: «Cinco, cuatro, tres…», para que se adapten a la nueva situación, porque si no es imposible. Hay que ver lo que dura, que a lo mejor duran dos semanas así y luego te van cambiando sobre la marcha. Pero que entiendan que, para nosotros, como cuerpo técnico, jugadores y plantilla, es algo novedoso.
P. Volviendo al futbolista de hoy. ¿Se llega ahora a él de una manera muy diferente?
R. Sí, totalmente. El respeto que había al veterano ya no existe. Ya no existe en las nuevas sociedades. El joven sube a entrenar y no quiere entrar en el rondo al medio. Antes ni te lo planteabas, antes era imposible. No había ni que decir: «¿Tú de qué año eres?». Ibas dentro y te callabas. Y ese respeto ahora se ha perdido. Antes se jugaba mucho más en la calle; ahora no se juega en la calle…
P. Ahora muchos prefieren un mensaje más directo, vídeos cortos…
R. Bueno, depende un poco también del perfil de los jugadores. Hay equipos obedientes y hay equipos desobedientes. Hay jugadores a los que les interesa entender el juego y hay jugadores a los que no les interesa nada. Bueno, tienes que adaptarte a ellos, pero ellos también se tienen que adaptar a ti. Tiene que haber un punto intermedio de entendimiento. No puede ser que siempre ceda una parte. En una negociación los dos tienen que sentirse ganadores.
Pues esto de los vídeos, igual. Evidentemente, cuanto más arriba llegas o más arriba entrenas, mucho más difícil por todas esas situaciones. Está el ejemplo de Xabi Alonso: en el Bayer Leverkusen le fue excelentemente bien y seguramente en el Madrid hizo el mismo planteamiento que en el Bayer Leverkusen en cuanto a dinámica de entrenamientos, de vídeos, de todo, y a lo mejor no se lo aceptaron y por eso no le fue bien. Pero no siempre puede ser el jugador el que gane ni siempre puede ser el entrenador. Tiene que haber un punto intermedio de entendimiento.
P. En ese sentido decía usted antes de volver de Oliva que no era el mismo entrenador que llegó en 2023. ¿En qué ha cambiado más?
R. Me veo más capacitado. Me veo mucho más capacitado porque en tres años he tenido ciento y pico partidos. Yo crezco como entrenador a base de las experiencias que vivo en cada partido y en cada entrenamiento. Situaciones que antes manejaba de una manera, la experiencia me va diciendo: «Ahora se maneja mejor de esta, de la otra». Entonces, yo creo que como entrenador he crecido mucho. Siempre, cuando estás en el día a día, te sientes capacitado, pero cuando pasa el tiempo dices: «Pues ahora considero que soy mucho mejor que antes».
P. Y como entrenador, ¿es una ventaja tener tanto jugador joven como este año?
R. Es una ventaja y, en algunas cosas, es una desventaja. Es una ventaja en que te van a escuchar mucho más. El jugador joven normalmente ve el venir a jugar a Segunda División como una oportunidad. Está más receptivo al mensaje que le puedas mandar. Pero luego tienes también la desventaja de la inexperiencia. Pero la experiencia… es que nadie nace aprendido. Eso es a base de tiempo.
Y yo, si me dices: «¿Qué prefieres? ¿Un equipo que te escuche y haga lo que tú pides o un equipo que sea más autosuficiente y, en ciertos momentos, tomen ellos decisiones por sí mismos?». Pues te diría que, por una parte, que me escuchen, pero que luego, en el campo, los que tienen que tomar las decisiones sobre la marcha son ellos.
P. Por todo eso quizá esta temporada haya que pedir aún más paciencia que otros años.
R. Cincuenta puntos. A partir de ahí, cuando se consigan… ya veremos. Pero no podemos decir otra cosa que esos 50 puntos. Creo que en estos dos años que estuvimos en Segunda División teníamos esa idea clara, que era hacer los 50 puntos y, a partir de ahí, ver hasta dónde podemos llegar. El primer año nos dio para hacer 55; el segundo, 61. Pues ahora, intentar lo primero esos 50 puntos. El año de Primera Federación está claro que el objetivo era muy claro, que era ascender. Había dos maneras: era directo o a través de un playoff. No pudimos hacerlo directo y ascendimos a través del playoff. Pero el objetivo de este año es hacer esos 50 puntos cuanto antes.
P. Esto empieza muy pronto. Tanto que hay que convivir dos semanas más compitiendo y con el ‘runrún’ del mercado.
R. Yo soy partidario, o me gustaría, que el mercado estuviera cerrado antes del primer partido. El viernes tiene que estar cerrado el mercado. Para mí sería lo ideal. Y ya saber con quién vas a trabajar. Yo viví en mis carnes hacer cuatro partidos con el Oviedo e irme al Tenerife. Cuando llegué allí era todo nuevo, el clima distinto… Me costó adaptarme muchísimo. Pues para el entrenador también. Que te llegue un jugador en la jornada cuatro no es fácil, porque tienes que enseñarle cómo juegas, el modelo de juego. Entonces, me gustaría que se cerrara el mercado la primera jornada de Liga. Si empieza el viernes, el viernes el mercado ya terminado.
P. ¿Espera muchos más estos días?
R. Yo no sé si va a haber más incorporaciones o no, pero, desde mi punto de vista… Yo haría tres posiciones que tenemos ahí un poco con la posibilidad de mejorarlas. Eso sí, si va a venir alguien que no mejore o que no nos va a hacer crecer como equipo, prefiero que no venga nadie. Traer a alguien por traerlo, eso lo tengo claro.
P. ¿Y que sigáis los mismos que estáis hoy? ¿Alguna salida?
R. Yo eso lo veo difícil. Sería a través de una cláusula. Las cláusulas están altas para algo, para que no puedan suceder esos casos. Pero salidas las veo difíciles.
P. Le quiero preguntar por un hombre propio: Víctor Sánchez. Se habla mucho del ‘9’ e imagino que su futuro dependerá mucho de lo que ocurra en el mercado en esa posición.
R. Es un delantero con unas características muy definidas. Es un jugador que dentro del área se mueve muy bien, tiene muchos registros de remate, de cabeza, de primera… Tiene un juego de espalda bastante bueno. Es alto, tiene buen juego aéreo… Yo creo que en los delanteros tenemos que tener variedad: unos que vayan al espacio, otros que sean de área. Tenemos que tener variedad ahí. Creo que desde el primer día que lo vi lo consideré uno más, lo traté exactamente igual, como si fuera uno de la primera plantilla, y creo que lo está haciendo bien. Y ahora hay que tomar la decisión, pero creo que es un jugador que nos puede aportar cosas.
P. Hablando de perfiles. El centro del campo. Da la sensación de que son jugadores muy diferentes a los del curso pasado: mucha pierna, ida y vuelta, despliegue…
R. La Comisión Deportiva firma los jugadores pensando un poco en cómo juegan mis equipos. Va un poco relacionado. Y, claro, nosotros sabemos cuáles son nuestras virtudes, o cuáles fueron estos tres años, y cuáles son nuestros defectos. A partir de ahí, hay que intentar subsanar esos defectos o esas carencias con un perfil de jugador que pueda ayudar. Damián e Isma son de un mismo puesto, de la posición de pivote, y son muy similares en todo. Tienen las mismas virtudes y los mismos defectos, más o menos, como jugadores.
Luego Diarra creo que es un jugador muy específico para un movimiento que nos dio muchísimo en Primera Federación, que era el corte entre el lateral y el central. Durante estos dos años que él no estuvo yo lo busqué con otros jugadores, pero a Diarra le sale de manera natural y a los que intenté que lo hicieran lo hacían de manera forzada o porque yo les obligaba a que lo hicieran. Y ya no es lo mismo. Ahora que lo volvemos a tener, tenemos que sacarle rendimiento a ese movimiento.
Éder es un poco distinto. Si lo quieres comparar a Requena, no es Requena; no es Álex Sala. Es un jugador que juega ahí, en la posición de ocho, y es un poco híbrido, como se dice ahora, de jugar y también de poder ir al espacio. A Theo ya lo conocemos y Adnane es un mediapunta. Ese pensamiento que puede tener del futbolista de esa posición: último pase, muy buen manejo de balón, de un balón al espacio… es un mediapunta muy claro.
P. ¿Dónde va a estar el éxito del Córdoba esta temporada?
R. Tiene que ser en las áreas. Porque nosotros, en estos dos últimos años, dominamos casi al cien por cien entre áreas, pero lo que decide los partidos son las áreas. En la nuestra tenemos que dejar muchísimos más partidos la portería a cero. Eso no solo es trabajo de los defensas, es trabajo desde arriba, desde la primera presión. Y luego tenemos que ser mucho más eficaces. Nosotros llegamos infinidad de veces.
Y luego tenemos que mejorar en el balón parado, porque nosotros somos un equipo de sacar 14 y 15 córners a favor. Ahí tenemos que sacar rendimiento y, cuando haya un partido igualado, ser capaces de decantarlo hacia nosotros con un balón parado. Pero, sobre todo, las áreas. Es gol y no encajar.
P. ¿Y si pudiera pedir una cualidad para su equipo? ¿Cuál elegiría?
R. Ser competitivos en todos los escenarios y en todos los momentos del partido. Ser competitivos cuando vas ganando, cuando vas perdiendo. Ser competitivos. Que siempre se vea un equipo que compite en cualquier circunstancia. Estabas esperando que dijera un delantero que haga 30 goles, ¿eh? (risas). No, no, ser competitivo.
P. No, no. ¿Sabe lo que estaba esperando? Que hablara quizá de encajar menos. Lo que estaba comentando antes.
R. Claro, pero en cuanto seas competitivo vas a encajar menos.
P. Se lo digo porque, desde fuera, la temporada pasada dio la sensación de que la única diferencia real entre el Córdoba y el Burgos, el Éibar o alguno de los que terminó jugando playoff fue esa.
R. Pero yo creo que, más importante que el número de goles en contra, es la diferencia que tengas entre goles a favor y goles en contra. El Racing fue de los equipos más goleados y subió como campeón, pero claro, es que hizo 80 y pico goles a favor. Nosotros, hasta la racha del punto de 24, éramos de los equipos… el cuarto, el quinto menos goleado. Y en esa racha encajamos casi tantos goles como en todos los partidos anteriores.
Al final, yo me quedo más con la diferencia de goles, porque el año pasado hubo un dato significativo: casi durante toda la temporada la clasificación iba en función de esa diferencia de goles. El que más diferencia a favor llevaba era líder y el que más diferencia en contra llevaba era colista. E iba correlativo. Y en el momento que tú seas capaz de que esa diferencia vaya a tu favor, vas a estar arriba. Cuando es en contra, vas a estar de la mitad para abajo.
P. Hemos hablado de competir. Mucho más importante este año si cabe. Sobre todo para poder estar peleando por lo de arriba con la cantidad de equipos con recursos que hay ahí…
R. Este año yo lo estoy pensando: los tres descendidos van muy por delante del resto de equipos. El Oviedo, el Girona y el Mallorca. Esos van muy por delante. Solo tienes que ver en sus fichajes y la capacidad económica para fichar y para pagar incluso traspasos o cláusulas.
Después hay equipos… El Almería. El Almería tiene la misma capacidad que esos tres equipos. Ya estamos hablando de cuatro equipos. Las Palmas… Burgos capaz de firmar a Forés, suena Karrikaburu… Hay que ser realistas de dónde estamos y valorar cómo hemos competido estas dos temporadas con equipo que estaban muy por encima nuestro en el aspecto económico. Nos hemos ganado su respeto. He visto aquí encerrarse a equipos grandes por miedo al Córdoba. Este año me espero un poco parecido, que aquí se nos encierren. ¿Por qué fueron mejores los resultados fuera que en casa? Por esa situación.
P. La afición se ha vuelto a volcar. ¿Qué le diría para despedir esta charla?
R. Un mensaje de agradecimiento por la campaña de socios, sobre todo. Y que ojalá se sientan orgullosos de cómo compite su equipo y de su manera de jugar, más allá de que el resultado sea mejor o peor. Que se sientan orgullosos de lo que vean en el campo.
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