Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Lee ya las noticias de mañana
John Banville

Juan Velasco

24 de septiembre de 2026 20:03 h

0

Ya estamos de vuelta.

Como ocurrió la primera temporada, arrancamos el mismo día que empieza Cosmopoética. Es una maravillosa manera de darle la bienvenida al otoño cultural cordobés, que este año, además, llega cargadísimo. Mientras escribo estas líneas, me debato entre ir este viernes al estreno y posterior coloquio de La bola negra, a la inauguración de Cosmopoética o al concierto de Jay Jay Johansson en Viana.

En los tres eventos espero mucha carga política. Incluso en el concierto de Viana. La música en directo vive estos días revuelta las consecuencias del despido del rapero Macklemore de la gira de Ed Sheeran por decir Free Palestine en directo. La maravillosa carta con la que Macklemore contó su despido, unida a la timorata respuesta de Sheeran ha dejado claro que el momento de quedarse callado mientras Israel asesina a miles de niños y personas inocentes en Gaza ha pasado.

A nivel nacional, algo similar ha ocurrido con el Festival de las Ideas, que se ha visto forzado a deshacerse de Allianz, un patrocinador que ha mostrado siempre su complicidad con el gobierno sionista. Más cerca, en Granada, la escritora judía Ariana Harwicz ha sido desprogramada de un festival literario por su postura personal, tanto respecto a la matanza indiscriminada de civiles por parte del Gobierno de Israel en Gaza, como por lo que ella considera una banalización de la palabra genocidio por parte de la intelectualidad progresista. 

Expulsar a alguien por una opinión disidente de un festival cultural me parece tremendo error. Y la prueba está en que ha habido daños colaterales importantes -han perdido al cabeza de cartel y ha habido un contracomunicado-. Mientras no se tontee con el delito (decir cosas nazis es delito, aunque no se persiga), siempre es preferible y más nutritivo debatir con quien expone su opinión que con quien opta por el silencio como postura (y el silencio ya rara vez es consecuencia de la ignorancia, pues la ignorancia cotiza al alza).

En Cosmopoética, no tengan ustedes dudas, se acabará hablando del genocidio, de Trump, de la violencia y el auge de los extremos. Y no solo. También se hablará de la violencia y la tiranía de los gobiernos hispanoamericanos que vienen de la izquierda (Nicaragua, Venezuela y Cuba). La poesía, la literatura, la música, el cine, la belleza en definitiva, son una mirada sobre el mundo. Y yo personalmente espero que Siri Hustvedt, Sergio Ramírez, Leonardo Padura o William González Guevara, por citar a algunos, respondan a las preguntas que les interpelan como ciudadanos que cuentan con una voz y una mirada privilegiada.

También querría escuchar lo que tenga que decir John Banville, que ha renunciado a ir a Granada y será una de las estrellas de este año en Cosmopoética, sobre las atrocidades de Israel en Gaza. Porque lo cierto es que son, en buena medida, similares a las que expresa Ariana Harwicz.

Y porque, aunque discrepe con él, creo que toca mojarse. Porque tenemos un mundo nuevo por delante y es mejor saber dónde se sitúa cada uno que ir dando palos de ciego.

El arte, la cultura, la belleza en definitiva, no nos va a salvar. Pero al menos nos ayudará a entender mejor por qué pasan las cosas que pasan.

Guitarricadelafuente.

Desde abajo

“Sin dinero y sin contactos”. Así describe la periodista norteamericana Sofiarose Minheghino, el ascenso meteórico de la nueva generación de jóvenes músicos españoles que lo están petando a nivel mundial y que han creado una suerte de sonoridad propia. Habla en el artículo de nombres como Judeline, Rusowsky, Ralphie Choo, Pablopablo o Guitarricadelafuente, artistas que, efectivamente, tienen en común un impacto enorme logrado en muy poco tiempo y un talento difícil de cuestionar.

Ahora, lo cierto es que algunos de ellos también tenían dinero y contactos cuando empezaron. La periodista escribe una muy buena e interesante pieza sobre esta microescena, pero se le olvida mencionar que Pablopablo en realidad se llama Pablo Drexler; que Judeline es la hermana menor del cantante de dancehall y reggae Swan Fyahbwoy; o que Guitarricadelafuente es el acomodado hijo de un técnico de Hacienda y de una médica.

No es culpa de nadie venir de un entorno privilegiado. Tampoco que la periodista lo oculte (por desconocimiento o porque se le cae su tesis). Tener talento y colchón económico es, hoy en día, la mejor fórmula para entrar en la carrera por el éxito (lograrlo es otra cosa). Eso sí, ocultar o minimizar el capital económico y social (los contactos) es el mejor pasaporte hacia el cuestionamiento moral y el escrutinio digital.

En cualquier caso, el artículo entronca con una realidad que cada vez se hace más patente: al ritmo al que va esta sociedad, en el futuro, los algoritmos practicamente solo nos darán a elegir entre arte generado por IA o arte hecho por artistas de familia rica (o la tercera vía, arte hecho por gente de familia rica usando la IA). Lo que cada vez será más inusual es disfrutar en las grandes plataformas de arte producido desde entornos humildes. El desgaste es enorme para quien no tiene colchón o apoyo familiar. Algo así sugería un post de Isabel Do Diego de esta misma semana, que citaba, además, las palabras de Remedios Zafra: “Es difícil resistir, porque cuando convertimos las cosas en marca y producto, ser visto aumenta la posibilidad de ser elegido”.

En España, aún falta un informe que ponga el fenómeno en datos, pero en otros países ya lo han hecho. En el Reino Unido, por ejemplo, pese a que solo el 7% de la población infantil asiste a escuelas privadas, el 43% de los músicos clásicos y el 47% de los actores británicos nominados o premiados con un BAFTA en la última década provienen de la educación privada. En Irlanda, por su parte, han visto la evolución, y directamente han creado una renta básica para artistas.

Es decir: otro mundo nuevo. Porque es evidente que, si nada cambia, cada vez será más inusual es disfrutar de arte producido desde entornos humildes. Los portfolios artísticos y musicales de los futuros albañiles y fontaneros serán, eso sí, un tesoro por descubrir.

Have you heard of Lorca?

Lorca vuelve a estar de actualidad (si es que alguna vez ha dejado de estarlo) gracias al petardazo que han pegado Los Javis con La bola negra. Y porque ayer mismo el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, recitó el poema que Federico García Lorca dedicó a Córdoba, La canción del jinete, en su encuentro con Pedro Sánchez. 

Puede parecer que me estoy subiendo al hype (y en parte, es así), pero lo cierto es que lo de Mandami me pilló este miércoles montando una lista con algunas de las canciones lorquianas (escritas por él o inspiradas en el personaje) que se han hecho fuera de nuestras fronteras. Todo partía de una premisa:

¿Se puede hacer una lista de música sobre Lorca y no meter a Leonard Cohen ni flamenco?

Como somos un poco suicidas, lo hemos intentado y aquí la tenéis. 30 canciones de géneros muy distintos (hay folk, rock, brazil, canciones infantiles, psicodelia, ambient y electrónica), y de países tropicales, escandinavos, anglosajones o balcánicos. Sorprenderá escuchar a Robert Wyatt o Malcolm McLarena cantando y rapeando en español, a Tim Buckley volverse loco en honor al poeta, a Joan Baez recitando sus versos, a Fito Páez hacer un baladón con su sello personal, o a varios cantantes desconocidos de Dinamarca, Finlandia o Brasil improvisar una suerte de sonido español. También a productores de electrónica adentrarse en la oscuridad buscando encontrar el espíritu que guió la obra del poeta asesinado.

Es solo un pequeño botón de un mundo muchísimo más amplio, ya que la huella de Lorca está diseminada en centenares de discos de todo el mundo (en Japón ni me he atrevido a entrar). Y es también un guiño a esa canción que nunca escribió Joe Strummer sobre el poeta al que un día se fue a buscar.

La historia me la contó Migue Pérez, de El Colectivo: Strummer apareció un día en Granada, recogió a Jesús Arias, y juntos se fueron a una ferretería a comprar unas palas para desenterrar a Lorca. Como no lo encontraron, Strummer se sentó en un paraje entre Víznar y Alfacar a fumarse un porro bajo un olivo. Cuentan que lloró y prometió escribir una canción que nunca llegó a existir.

Etiquetas
stats