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El formidable tesoro de monedas andalusíes: la historia enterrada de Al Andalus

Dinar de oro acuñado por Abderramán III en el siglo X en Córdoba

Aristóteles Moreno

1 de agosto de 2026 20:04 h

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La historia de Al Andalus no solo se descifra a través de las fuentes documentales y los yacimientos arqueológicos. También se muestra en el formidable tesoro de monedas andalusíes que han llegado hasta nuestros días. El volumen de piezas de oro, plata y bronce que se conservan en las múltiples colecciones privadas y públicas repartidas por el mundo es incalculable.

Solo en el Museo Arqueológico Nacional (MAN), la referencia mundial en numismática andalusí, se acerca ya a las 17.000 unidades. La reciente adquisición de otras 239 piezas de gran relevancia refuerzan su posición como líder indiscutible. El lote comprado recorre prácticamente la historia de Al Andalus entre los siglos VIII y XV y evita que buena parte de la colección privada Tonegawa salga de España.

Las piezas, calificadas como “excepcionales” por el Ministerio de Cultura, han sido adquiridas entre 2024 y 2026 en cuatro subastas públicas por un precio global de 990.000 euros. En la colección hay “ejemplares únicos”, como la dobla de Boabdil, el último rey nazarí, con toda la genealogía completa y el primer dirham acuñado en Al Andalus como entidad política independiente.

La ceca de Córdoba, uno de los grandes centros emisores de Al Andalus, estaba junto al antiguo alcázar califal

Muchas de las monedas compradas por el MAN fueron acuñadas en Córdoba, capital de Al Andalus durante tres siglos y, por tanto, uno de los principales centros emisores de todo el periodo. “Aunque en muchas pone Al Andalus, en genérico, sabemos que están acuñadas en Córdoba, bien en Medina Azahara o en la ceca situada junto al antiguo alcázar califal”, explica Paula Grañeda, experta del Departamento de Numismática y Medallística del MAN. En otras muchas monedas sí aparece Medina Azahara de forma específica.

Esta es la adquisición de moneda andalusí más importante realizada por el MAN desde 1895, cuando el museo compró medio centenar de piezas pertenecientes a la colección del gran arabista y arqueólogo Antonio Vives y Escudero. En aquellos años, la ley aún no limitaba la apropiación de restos arqueológicos por particulares ni había declarado aún como dominio público los objetos de valor histórico soterrados en el subsuelo.

La mayor parte de los ejemplares adquiridos son dinares de oro, aunque también hay dirhams de plata y feluses de bronce. “Las monedas de oro son las más escasas y las que completan mejor la colección del MAN, porque ese es uno de los objetivos prioritarios del museo”, precisa Grañeda. El objetivo de la institución ha sido añadir monedas singulares que ayuden a comprender la historia de Al Andalus y completar las series numismáticas de sus diferentes etapas políticas. “Nos interesaba conocer mejor a cierto emisor, cierto califa o cierto rey del que no teníamos presencia en la colección”, aclara la experta.

Dirham de plata acuñado por Al Hakam II

También se han guiado por la “rareza” de ciertos momentos históricos. Por ejemplo, una etapa de rebeldía, una ceca poco relevante o la fitna (guerra civil tras la caída del Califato), cuando la producción de monedas desciende drásticamente. “Nos interesa tener representado todo el territorio andalusí, todos los gobernantes políticos y, en la medida de lo posible, la emisión completa de determinado gobernante”.

El MAN dispone de monedas de prácticamente todos los emires, califas y dirigentes de Al Andalus, que comprende un amplio periodo de casi ocho siglos.“Gracias a esta última subasta, tenemos monedas de dos reyes nazaríes de los que se desconocía que habían acuñado moneda. Se trata de dos dinares de Ismail II y Yusuf II”, informa la especialista del Museo Arqueológico Nacional. También han adquirido en este lote una moneda de plata de Abderramán V, el último califa de Córdoba, acuñada en la capital de Al Andalus.

La colección Tonegawa ha sido el repertorio privado de moneda andalusí más importante del mundo. Así lo reconoce el propio Museo Arqueológico Nacional y lo certifican numerosos especialistas en la materia. “Lo que caracteriza a la colección Tonegawa no es que sea extraordinaria, ni enorme, ni única”, señaló el gran experto Sebastián Gaspariño, “sino que es, de lejos, la mejor colección numismática andalusí que se ha formado jamás”.

En la última subasta se adquirió una moneda de plata de Abderramán V, el último califa de Córdoba

El conjunto comenzó a gestarse en los años 70 por el investigador y experto en numismática islámica Tawfiq Ibrahim, tunecino residente en España desde hace décadas. En todo este tiempo ha ido sumando piezas y ampliando su catálogo hasta consolidar un repertorio sin precedentes que incluye ejemplares de todos los periodos de Al Andalus y un gran número de gobernantes. El coleccionista ha puesto a disposición de los investigadores y académicos su formidable inventario en una plataforma digital abierta.

Todo el excepcional conjunto Tonegawa ha sido vendido en cuatro lotes desde 2024, parte de los cuales está en manos públicas gracias a la adquisición del MAN. El catálogo de la primera subasta, que tuvo lugar el 14 de febrero de ese año en la sala Aureo & Calicó, reconoció el trabajo “persistente, incansable y gentil de Tawfiq Ibrahim”. El propietario apenas se ha quedado con un puñado de ejemplares de su magnífica colección originaria.

Algunos especialistas lamentan que la colección Tonegawa no haya terminado en su totalidad en las vitrinas de las instituciones públicas españolas. “Es un desastre patrimonial haber dejado escapar una colección de este tipo”, protesta Alberto Canto, uno de los mayores expertos en numismática andalusí y profesor de Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid. “Es inaceptable. Se podría haber comprado masivamente y haber dotado a la Alhambra y a otros museos provinciales. Con colecciones tan excepcionales, el Gobierno debería haberse movido más. No se hizo y no lo entiendo”, declara.

No es la primera vez que España deja escapar un catálogo de monedas andalusíes de gran valor, según remarca Alberto Canto. Años atrás también ignoró la subasta pública de un lote de piezas hispanomusulmanas conservadas en Nueva York. El experto en numismática se refiere previsiblemente a las 38.000 monedas enajenadas por la Sociedad Hispánica de América en el año 2012, parte de las cuales pertenecían al periodo andalusí.

Es un desastre patrimonial haber dejado escapar la totalidad de la colección Tonegawa

Alberto Canto Experto en numismática andalusí

Alberto Canto es un destacado especialista en la materia y ha colaborado en numerosas ocasiones con el Museo Arqueológico de Córdoba. “En moneda de plata andalusí es quizás el más completo del mundo”, subraya. La mayor parte de las piezas proceden de los abundantes yacimientos excavados en las últimas décadas. “Aparecen en muchos lugares y generalmente en contenedores de cerámica”, detalla el investigador. “Es lo que todo el mundo tiene en casa para guardar el dinero: jarras, tinajas, vasijas”.

Cuando el lugar ha sido tomado por asalto es más fácil encontrar monedas. No es el caso de Medina Azahara, que fue abandonada de repente y sus habitantes se llevaron el dinero. Es por esa razón que en el conjunto arqueológico de Abderramán III apenas han aparecido monedas.

Entre los siglos VIII y X, lo que más abunda son las piezas de plata, explica el profesor. A partir del Califato se multiplican las de oro, gracias al empuje económico y militar del nuevo orden político. “Al comienzo de la conquista se usaba el latín en las monedas, debido, en parte, a que eran modelos norteafricanos”, señala Canto. Luego se acuñan mayoritariamente en árabe.

Las divisas suelen tener inscripciones religiosas y también políticas, habitualmente con la referencia al gobernante de turno. “En el Califato se acuñaron cientos de miles de monedas. Muchas se han fundido a lo largo de la historia o se han destruido hasta el siglo XX”. Tras la caída de los visigodos, la única moneda que se fabricó en la península fue la islámica y hasta el siglo XI no vuelven a aparecer divisas en zona cristiana.

“Las monedas más preciadas podrían ser las de Taifas, pero depende de los gustos”, afirma. El estudio de la numismática permite el “seguimiento de la historia económica de la sociedad medieval” y en muchas ocasiones constituye la “única información sobre determinado rey”. Las monedas de oro son las menos frecuentes. “El oro se acabó en época visigoda y todo el metal llegaba por la ruta de Mali y Ghana hasta el Atlas”, agrega.

En opinión de Alberto Canto, el MAN conserva la mejor colección del mundo en moneda andalusí, seguido del Museo Casa de la Moneda. El Arqueológico de Córdoba ocuparía el tercer lugar en lo que se refiere a instituciones públicas, a juicio del especialista en numismática.

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