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Los retos de la nueva campaña de abonos del Córdoba CF

Monterrubio, con los nuevos abonos

Álex Jiménez

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El Córdoba CF afronta este lunes el primer gran hito de cada verano. A las 12.00 horas, en la sala de prensa de El Arcángel, la entidad blanquiverde presentará su campaña de abonados para la temporada 2026-27, la tercera consecutiva en el fútbol profesional. La cita marca el arranque real del nuevo curso en lo extradeportivo y, una vez bajado el telón de la competición, traslada el foco de la actualidad a los despachos. Las renovaciones deberían abrirse poco después de la presentación, aunque el club no ha confirmado todavía el calendario exacto de las distintas fases. Más allá de los precios y los plazos, que se conocerán mañana, la campaña llega con varios desafíos de fondo que la hacen especialmente exigente.

El punto de partida no puede ser más alto. El pasado verano el club firmó el mejor registro social de su historia, con 17.370 abonados, una cifra que incluso desbordó el límite logístico de 17.000 que la propia entidad se había fijado por razones operativas. La elevada demanda obligó entonces a ampliar ese margen para no dejar fuera a parte del cordobesismo, en una campaña que pulverizó todos los registros anteriores y consolidó al Córdoba CF como una de las masas sociales más potentes de la categoría. Sostener ese techo, o incluso superarlo, es el objetivo declarado de una directiva que ve en la fidelidad de la grada uno de los principales sustentos del vigor institucional y económico del club.

La novedad es que, por primera vez, el éxito de la pasada campaña deja una situación, a priori, inédita de cara a esta. Si todos los abonados decidieran renovar su carné, apenas quedaría margen para nuevas altas, puesto que la cifra de fieles roza ya el cupo máximo que el estadio permite poner a la venta, a no ser que se decidiese modificar este límite. Eso convierte la fidelización en una prioridad por encima de la captación y obliga al club a un delicado ejercicio de gestión: retener a los que ya están sin poder crecer mucho más, y hacerlo además sin generar la sensación de que el abono se ha convertido en un bien escaso al que es difícil acceder.

Comienza la campaña de abonos del Córdoba CF 25/26

Sin argumentos en forma de fichajes, de momento

El segundo reto es de contexto, y quizá el más complicado de gestionar. A diferencia del pasado curso, cuando la campaña se lanzó arropada por la euforia del crecimiento, una ristra de fichajes y de movimientos, y un ambicioso mensaje institucional, la propuesta de este año llega sin anuncios -más allá del Puertas de Córdoba- ni novedades deportivas que sirvan de gancho. El mercado se ha movido hasta la fecha en clave exclusivamente de salidas, con ocho confirmadas y ninguna incorporación oficial, de modo que el aficionado tendrá que decidir su renovación sin conocer apenas las caras del proyecto al que se suma.

A ese vacío deportivo se añaden los múltiples rumores de salidas de puntales del equipo, y el consiguiente silencio de los despachos. El club ni siquiera hizo balance público al término de la temporada, evitando una valoración del rendimiento del equipo, y desde entonces el mutismo ha sido la tónica general en El Arcángel. La entidad apela así a la confianza del cordobesismo en un proyecto todavía por dibujar, confiando en que el arraigo de la afición y la inercia de las últimas temporadas pesen más que la falta de argumentos sobre el verde. Será, en buena medida, una prueba de fe de la masa social hacia el club.

Monterrubio durante la presentación de la campaña de abonos

El absentismo, el gran objetivo

Hay un tercer frente que va más allá del número de carnés expedidos y que internamente preocupa más de lo que parece. Pese al récord histórico de socios, la asistencia media a El Arcángel apenas superó los 15.000 espectadores, lo que dejó un desfase de en torno a 2.000 aficionados por partido entre los abonados registrados y quienes realmente acudieron al estadio. La situación habla por sí sola: el club tuvo más socios que nunca, pero no logró traducir esa cifra en gradas más llenas, en un fenómeno que llegó incluso a agudizarse respecto a ejercicios anteriores. Sin ir más lejos, la 2024-25 registró una asistencia media superior a la de la 2025-26.

El asunto, además, tiene una derivada directamente ligada a los precios. Una de las vías para disimular ese absentismo es la cesión de asiento, que permite al club poner a la venta la localidad de un abonado que avisa de que no acudirá, de modo que esa butaca no se quede vacía. Está por ver si la entidad amplía ese mecanismo a más partidos del curso, pero su eficacia depende de un factor previo: el precio. Un coste alto en taquilla desincentiva al aficionado ocasional y deja el asiento vacío igual, mientras que uno más ajustado facilita rellenar esos huecos y mantener el ambiente. De cómo el club calibre esa relación entre el coste del abono y el de la entrada suelta dependerá, en buena medida, que El Arcángel luzca lleno aunque parte de sus socios falten.

La cuestión abre, a su vez, el debate sobre cómo combatirlo. Algunos clubes de la categoría e incluso de Primera División han empezado a explorar fórmulas que penalizan a los abonados que no acuden con regularidad, retirándoles ventajas o prioridad en determinadas gestiones. Otros optan por la vía contraria, la del incentivo, premiando la asistencia con recompensas a lo largo del curso. Está por ver por cuál de los dos caminos se decanta el Córdoba CF, si es que aborda la cuestión en esta campaña, o si de momento la deja fuera de la ecuación a la espera de ver cómo evoluciona el problema.

Córdoba CF - SD Huesca

Precios contenidos, el equilibrio de siempre

El último frente es el económico, y será el que más expectación despierte este lunes. Todo apunta a una línea claramente continuista, con una subida contenida respecto a los precios del año pasado, cuando el incremento medio rondó el 5% y el carné se mantuvo entre los más asequibles de la Liga Hypermotion pese a la alta demanda. La contención es, según la propia entidad, una pieza clave de su estrategia: sacrificar un mayor ingreso por abono a cambio de blindar el volumen de masa social, que considera prioritario para el respaldo económico y anímico del proyecto.

Cuadrar esa política de precios con la gestión del aforo vuelve a ser, además, un equilibrio delicado. El club debe reservar un número suficiente de localidades para la venta de entradas en cada jornada -una fuente de ingresos complementaria y una vía para que el aficionado no abonado pueda acudir al estadio-, lo que limita el margen para seguir ampliando el número de carnés. Este lunes, con el consejero delegado Antonio Fernández Monterrubio al frente de la presentación, se despejarán las incógnitas de precios, eslogan y novedades. La pregunta de fondo, sin embargo, ya está planteada: si el cordobesismo volverá a responder en masa, incluso con todos estos retos por delante.

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