El jurado del crimen de Sagunto inicia su deliberación
Tras tres intensas jornadas de testimonios, pruebas periciales y alegatos finales en el juicio por el crimen de Sagunto, los nueve miembros del jurado han recibido este jueves el cuestionario con el objeto del veredicto -compuesto por 17 preguntas- y se han retirado a deliberar. En caso de que no se alcance un acuerdo a lo largo de la jornada de hoy, los miembros del jurado deberán pernoctar conjuntamente en un hotel de la capital cordobesa, incomunicados, hasta que logren emitir un veredicto, siempre motivado, sobre la culpabilidad o inocencia de R., J. y M.
El juicio, que se ha desarrollado en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Córdoba, ha dejado tras de sí un relato de extrema violencia, contradicciones y estrategias de defensa contrapuestas. El juicio arrancó el pasado lunes con la lectura de las calificaciones. Según el Ministerio Público y la acusación particular, los procesados R. y J., tras una fiesta en el piso de la víctima, le propinaron una paliza brutal y le asfixiaron.
En esta sesión, los familiares y vecinos de Rafael coincidieron en que no era habitual que él metiera a gente en su casa. Una vecina relató cómo aquella noche escuchó risas y música alta, seguida de un “golpe seco”, tras el cual no volvió a oír a la víctima. Horas después del crimen, y tras ser avisado telefónicamente de que algo pasaba, un hermano de Rafael fue al piso y allí halló el cadáver “totalmente reventado” bajo un colchón.
La segunda jornada estuvo marcada por las pruebas forenses, que revelaron que Rafael sufrió una “agresión muy brutal” y una agonía prolongada, presentando múltiples fracturas en costillas y lesiones en todo el cuerpo. La causa de la muerte fue asfixia por oclusión de nariz y boca combinada con estrangulación manual. Los forenses también han sido determinantes al afirmar que la víctima intentó defenderse y que en los hechos intervinieron, como mínimo, dos personas. Además, la Policía Científica confirmó el hallazgo de ADN de J. bajo una uña de la víctima y huellas de R. en el travesaño de hierro de la cama utilizado como arma.
En la última sesión, dos de los acusados rompieron su silencio, aunque solo respondieron a sus defensas. R. confesó haber golpeado a Rafael, pero alegó un “arrebato” tras supuestamente encontrar a la víctima intentando agredir sexualmente a su novia, M. Por su parte, esta afirmó haberse quedado “bloqueada” y no haber escuchado nada del ataque. El tercer procesado, J., se negó a declarar.
La fiscal, en su informe final, calificó la versión de la agresión sexual como un “traje a medida” y una excusa “perversa” para eludir la responsabilidad penal, señalando que la hora de la muerte no coincide con el relato de los acusados. No obstante, la fiscal retiró el delito de robo con violencia, manteniendo únicamente el de asesinato y un robo con fuerza menor. Así, R. y J. se enfrentan a 20 años de prisión por el delito de asesinato y tres años adicionales por robo para todos los procesados. En el caso de M. además de este último delito, considera que M. es cómplice de asesinato, por lo que solicita diez años de cárcel.
Por su parte, la defensa de R. y M. solicita calificar los hechos como homicidio doloso con atenuante de arrebato para él y la libre absolución, para ella. La defensa de J. pide que su cliente sea absuelto o, subsidiariamente interesado cinco años de prisión por un delito de homicidio y una multa de 180 euros por un delito leve de hurto.
Ahora, el jurado debe decidir si la muerte de Rafael fue un asesinato o fruto de una reacción impulsiva, y determinar el grado de implicación de cada uno de los tres procesados.
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