Juan Serrano: “Las peñas son una terapia increíble”
A Juan Serrano (Córdoba, 1975) le gusta decir que nació ya siendo peñista. Cuando tenía un año, su padre fundó junto a unos compañeros de trabajo una peña y, desde niño, él lo vivió en casa. Tanto, que con 17 años tuvieron que cambiar los estatutos de la peña para que ingresara ya como socio, siendo aún menor de edad. Ahora, a sus 51 años y desde hace tres, es el presidente de la Federación de Peñas Cordobesas, que además ha dado como pregonero del Mayo Festivo el pistoletazo de salida a una época especial que identifica a Córdoba y sus vecinos.
Con 150 peñas federadas, que se traducen en una buena parte de la población cordobesa, Serrano está al frente de quienes conforman un movimiento social particular e identitario de la ciudad, con el objetivo -dice-, de mantener la tradición pero de una manera renovada y, a la vez, abrir las peñas al mundo cultural y social, a toda Córdoba.
De su labor al frente de las peñas, de la relación de la Federación con las instituciones, de su historia y anteriores presidentes, de lo que supone pertenecer a una peña en Córdoba y de los retos que tienen por delante estas entidades, habla en esta larga conversación con Cordópolis, donde también quiere desterrar ideas lastradas en otras épocas para impulsar las peñas del siglo XXI.
PREGUNTA: Podemos decir que estamos en plena temporada alta del peñista, el Mayo Festivo, aunque detrás imagino que llevan meses de trabajo, ¿no?
RESPUESTA. Sí. Bueno, las peñas son el día a día durante todo el año. Y para los actos que se acumulan ahora en estas fechas, donde están las romerías, donde está la Batalla de las Flores, las peñas empiezan con las carrozas en octubre a crear su diseño, a empezar a hacer flores. O sea, que esto tiene muchos meses de trabajo detrás. Luego, dentro de las cocheras de El Arcángel llevan dos meses y medio allí funcionando. O sea, que esto tiene un trabajo detrás para que luego luzcan como tienen que lucir luego.
Dar la espalda a las peñas es un error político
P. Como se dice con el turismo, se desestacionaliza la tarea de las peñas y no solo se concentra en el Mayo Festivo...
R. Sí, claro. Aquí ahora es visible con el tema de las romerías y la Batalla, ¿no? Pero el trabajo de las peñas es todo el año. No hay que ver más que la cantidad de actos que se desarrollan en Córdoba durante todo el año en el que participan las peñas, siendo protagonistas o siendo colaboradoras con otras entidades, pero siempre están presentes todo el año. Es un trabajo diario.
P. ¿Cómo explicaría lo que significan estas fiestas de mayo para Córdoba y los cordobeses?
R. Yo creo que el mes más importante que hay en Córdoba. Es cuando la temperatura es idónea, cuando nos lanzamos a la calle, cuando disfrutamos del compañerismo, de la amistad que nos lleva a salir a la calle en estos actos. Son unos actos floridos y muy hermosos. Yo creo que si hay un mes importante en Córdoba siempre ha sido mayo.
P. Lo decía antes (en el vídeo que acompaña esta entrevista) ¿Qué perdería Córdoba sin sus peñas?
R. Córdoba perdería mucho, perdería mucho. Yo siempre he dicho que si las peñas no existieran habría que inventarlas. Córdoba no sería la misma si no existieran las peñas. Todo lo que son las tradiciones que nosotros llevamos a la calle y que mantenemos durante todo el año, no existiría, no sería posible, si no existieran las peñas. Eso es obvio y es una cosa que es objetiva.
Hay otras entidades que se dedican a otra serie de cosas durante el año, pero lo que son las tradiciones, el Ayuntamiento como tal o las entidades como tales no serían capaces de llevar estas fiestas a la calle si no existieran unas entidades que colaboran 100% de esta manera como son las peñas.
P. Le preguntaba antes también si el peñista nace o se hace y usted me decía que casi nació ya siendo peñista. Pero además se incorporó siendo muy joven como miembro de una de ellas. ¿Cómo fueron esos primeros contactos?
R. Sí, mi peña la fundó mi padre con otros compañeros de Telefónica en el año 1976. Yo tenía un año.
P. ¿Qué peña fue?
R. La peña Amigos de las Matildes, eran todos compañeros de Telefónica y a las acciones que había en ese tiempo de Telefónica le llamaban ‘matildes’ (por una campaña publicitaria de la época). Y por eso le pusieron Amigos de las Matildes, porque todos tenían acciones de Telefónica.
Yo tenía un año entonces. Pero yo me incorporo como socio a los 17 años. De hecho, en mi peña cambiaron los estatutos para que pudiera entrar un menor de edad como socio. Y, desde entonces, yo vivo las peñas, ya tengo 51, o sea, que son muchos años los que llevo metido en esto.
P. No es habitual que entre gente tan joven en las peñas, ¿no?
R. No, no es habitual. Y yo creo que eso es un problema que hemos tenido internamente las peñas, querer meter a gente muy, muy joven en las peñas donde hay otros peñistas con otra edad, donde hay incluso uno y dos saltos de generación entre ellos y querer mezclarlos en una misma peña ha sido siempre complicado.
Sobre el tema de rejuvenecer a las peñas, ese mantra que se repite año tras año, bueno, ahora está entrando gente con 40, 45 o 50 años, que son gente muy joven. A lo mejor, en los años 70 o los 80 alguien con 40 o 50 años era ya un adulto muy adulto, ¿no? Pero, en cambio, ahora no, ahora es gente joven. Y es esa gente buena que está entrando en las peñas y la que nos está permitiendo rejuvenecer e ir cambiando.
Pero sí es verdad que gente con 17, 18, 20 años, es ahora mismo gente muy joven, que tienen otros quehaceres en la vida, ¿no? Tienen que terminar sus estudios, buscar trabajo, estabilizar su vida y, una vez que se estabilizan, que es cuando ya llega a esa edad, es cuando están incorporándose a las peñas.
Con esa edad ta joven lo que hay que dejar es que la gente entre en las peñas, que participe en los actos que quieran y que se les deje entrar poco a poco, pero sin un día a día constante que requieren las peñas.
Las peñas no somos solo perol, dominó y vino
P. Quería preguntar precisamente si el relevo generacional supone un problema en las peñas, si lo hay o si algunas han tenido que echar el cierre por falta de ese relevo.
R. Sí, hay peñas que han echado el cierre y otras peñas que van entrando. Ahora mismo estamos 150 peñas dentro de la Federación, que prácticamente es el mismo número que se está manteniendo durante años.
Es verdad que los años 90 y 2000 hubo un despunte hasta cerca de doscientas peñas, pero bueno, no todas eran peñas reales. Eran casi peñas ficticias que se apuntaban, estaban en la federación, pero no participaban. Es decir, las peñas que realmente están funcionando, las que participan en los actos, son siempre sobre el mismo número durante este tiempo. Lo mismo que se van cayendo peñas, van entrando peñas nuevas.
El problema era que hemos querido durante un tiempo fusionar gente joven con gente mayor dentro de la misma peña y eso no ha funcionado, salvo contadas excepciones. Pero sí, hay peñas que se están cayendo, porque son gente que ya tiene una edad elevada y bueno, pues los hijos a lo mejor no han querido seguir ese ritmo de ellos, pero incluso esos mismos hijos de algunos peñistas que no han seguido las peñas, al final se han juntado con otros y han montado otras.
Al final, en Córdoba yo creo que las peñas existirán siempre porque aquí somos de tener grupos de amigos y tener actividades comunes. Y cuando tú tienes un grupo de amigos, ya te dediques a escuchar flamenco, a jugar al pádel o al senderismo, a lo que sea, ese grupo de amigos cuando tienen unos estatutos por delante se han convertido ya en una peña. Esa es una historia que hay en Córdoba, que no existe en otras ciudades, pero que aquí seguirá existiendo.
P. Y en cuanto a las mujeres, ¿cómo ha sido la evolución de su presencia en las peñas, cómo está la paridad en este mundo?
R. Bueno, aquí en contra de lo que está pasando en algunas otras instituciones, aquí no hemos tenido nunca problemas con mujeres y hombres en las peñas. En los años 90, empezaron a integrarse en las peñas, fueron entrando y, de los años 2010 y 2015 hacia adelante, las mujeres en las peñas son parte muy importante. Hay peñas que son de mujeres, hay peñas que son mixtas. Y hay otras peñas donde son presidentas, hay muchas presidentas mujeres dentro de la directiva. Es decir, aquí en las Peñas no tenemos ese problema de mirar hacia hombre o mujer y ya te digo que hay muchas peñas que las presidentas son mujeres. No hay más que ver cuando llega una asamblea donde aparecen los presidentes, donde hay, no sé si el 50%, pero sí el 25% o 45% de los que están en la asamblea son mujeres. O sea, que ese problema que ha salido hace poco en prensa que están teniendo en algunas otras entidades (como las cofradías de Semana Santa recientemente), aquí no lo hemos tenido.
P. Pero, sin embargo, el techo de cristal de la presidencia está ahí. (La entrevista se desarrolla en una sala con las fotos de todos los presidentes, todos hombres, que ha tenido la Federación a lo largo de la historia). Nunca ha habido una presidenta en la Federación de Peñas.
R. Claro, date de cuenta que los presidentes primero fueron los alcaldes de Córdoba y luego ya se empezaron a elegir en elecciones, luego Paco Castillero estuvo durante 20 años como presidente... Es decir, que desde que en 2015 lo deja Paco Castillero solo ha habido dos presidentes, o sea, que tampoco ha habido tanto tiempo para eso. Pero, incluso cuando Castillero dejó de ser presidente, había una mujer peñista en el que le animamos mucho a que fuera la primera presidenta de la Federación de Peñas. Ella no quiso animarse en su día, pero yo espero que, próximamente, cuando yo me vaya, llegue una mujer, porque tiene otro punto de vista a veces de las cosas y también es bueno tenerlo.
P. ¿A usted que le llevó a dar ese paso y entrar ya en la dirección de las peñas? Porque antes que presidente fue vicepresidente.
R. Bueno, llevo tanto tiempo a las peñas... Mi padre fue presidente durante casi ocho años en la federación y, en su segundo mandato, yo prácticamente era un directivo. No tenía un cargo, pero prácticamente era ya un directivo y estaba muy cercano a la Federación de Peñas durante mucho tiempo.
Cuando el anterior presidente (Alfonso Morales), en la última legislatura quiso que yo fuera su vicepresidente, pues bueno, era prácticamente un relevo que mandaba la gente. Siempre he dicho que no he sido por necesidad presidente de las Peñas, sino más bien empujado por las peñas, que me veían durante tanto tiempo alrededor y preparado, porque aun siendo más joven que la mayoría, llevaba en algunos casos más tiempo incluso que ellos.
Y es así, ha sido más empujado que una decisión propia. Yo, después de tanto tiempo metido en esto, había gente que creía que teníamos que dar un cambio de la línea que estaban cogiendo las peñas y, bueno, a veces uno está en el día y en el momento oportuno que no puede decir que no.
Espero que pronto llegue una mujer a la presidencia de la Federación de Peñas
P. ¿Cuáles eran esas líneas que había que cambiar en la Federación de Peñas, cuáles eran los retos que se marcó?
R. Nosotros, desde primera hora, la junta directiva que creamos, teníamos claro que no podíamos dejar de lado las tradiciones que seguíamos defendiendo, pero que había que actualizarlas. Si hay una tradición que sigue durante 20, 30, 40 años, pero sigue siendo la misma, al final se va quedando en el camino y esa gente joven que necesitamos, de la que hemos hablado, pues puede verse apartada. Entonces, dentro de las mismas tradiciones, tenemos que darle un cambio de posición y dar entrada a otro tipo de gente.
Y, luego, queríamos darle un giro hacia la cultura y abrirnos hacia la sociedad, al tema social, que a veces parece que no estamos tocando e incluso desde fuera, pues nos veían un poco etiquetado en algo antiguo y eso teníamos que cambiarlo.
Yo creo que era importante que las peñas cambiaran, que la gente que no está dentro de las peñas nos vieran de otra manera, supieran lo que estábamos haciendo y, bueno, ese cambio es el que estábamos intentando dar.
P. Que no se las vea solamente ligadas a un momento de, no sé si llamarlo de ocio o de recreo, sino que tengan alguna otra función en otros ámbitos.
R. Claro, exactamente. Yo creo que en el tema cultural hemos dado un paso muy elevado, con las jornadas culturales que hemos dado, estamos presentando libros, hemos hecho un certamen literario... Yo creo que eso no se estaba haciendo y hacía falta. Y luego está el tema social. Aquí hemos tenido ya charlas con la Cruz Roja, con la Asociación contra el Cáncer, con Down Córdoba... Todas son cosas que en realidad las peñas estaban haciendo, porque al final cuando hay algo social en un barrio, las peñas siempre están integradas; cuando una hermandad hace una operación de recoger alimentos o medicinas, en cualquier momento las peñas que están alrededor de esa hermandad también están allí. Bueno, pues había que hacerlo visible. Muchas veces, hacen las cosas sin que la gente lo sepa y hay que hacerlo visible para que sepan que las peñas, no somos solo perol, dominó y vino, sino que hacemos muchas más cosas durante todo el año y eso había que explicárselo a la gente.
P. ¿Y con qué problemas o cosas por mejorar se encontró de primeras?
R. Bueno, yo creo que hay cosas que había que mejorar. Yo digo que habíamos dejado de lado el tema cultural, el tema social, nos estábamos dedicando mucho al tema de la festividad y, aunque no podemos dejarla atrás, había que renovarla. Y luego había que tocar puertas. Teníamos algunas puertas que estaban cerradas, porque históricamente se estaban quedando atrás y había que tocarlas.
P. ¿Cómo cuáles?
R. Como por ejemplo la Junta de Andalucía, llevaba cerca de 20 años sin participar, no solo con subvención, sino incluso sin participar en nuestros actos, sin tener representantes en ellos. O, desde que llegamos (la actual junta directiva) pues hemos abierto la puerta de la Fundación Gala o de Córdoba Ecuestre o del Cabildo, hemos firmado convenios con ellos para hacer movimientos con ellos y eso estaba antes cerrado.
Y luego había que canalizar los recursos, era algo que nos fijamos desde primer momento. Los recursos que nos llegan es dinero público, hay que abrirlo y hay que llegar a las peñas, hay que llegar a los actos y esos actos hacerlos abiertos a toda la ciudad. Si a nosotros nos llegan unos recursos, hay que extenderlos al resto de la ciudad para que no se quede encerrado.
P. ¿Qué diría que tienen de particular las peñas de Córdoba, que ha dicho que no existen en otro punto de España?
R. Bueno, es algo objetivo. En el resto de España, hay sitios donde hay peñas deportivas o hay peñas gastronómicas, por ejemplo. Pero en Córdoba tenemos peñas que son deportivas, culturales, flamencas, de copla, cofrades..., o sea, tenemos peñas de todo tipo. Esa variedad de tipología de peñas, de asociaciones y que, encima, vertebra todos los barrios de Córdoba, incluso los de la periferia, hace que seamos únicos en el resto de España. Tenemos a mucha gente, en peñas de mucha tipología distinta, de edades muy distintas y recorremos todo el territorio. Eso no existe en otras ciudades.
En Córdoba las peñas existirán siempre
P. ¿La supervivencia de las peñas corre riesgo?
R. No, no, no creo. Las peñas existen desde más de cien años, la Federación ha pasado ya los 60 años de existencia y siguen saliendo peñas. Las peñas se van renovando. Yo creo que por la idiosincrasia del cordobés, a nosotros nos gusta reunirnos con los amigos y disfrutar de una serie de actos afines a cada uno de nosotros. Y mientras eso exista en Córdoba, en la sociedad, seguirá habiendo peñas. Porque es una tradición que hay aquí. En otras ciudades a lo mejor se reúne un grupo de amigos y nunca piensa en hacer una peña y aquí en Córdoba, cuando un grupo de amigos se junta tres veces ya está pensando en hacer unos estatutos, una directiva...
P. Pensando en formalizarlo, en formalizar la relación...
R. Exactamente. Entonces este grupo de amistades que hay en otras ciudades no tiene esa historia detrás y, aquí en Córdoba, en cuanto se juntan tres veces están pensando en crear una peña. Entonces, no se puede perder nunca.
P. Para esa convivencia, esa socialización a través de las peñas, con el ritmo de vida que llevamos hoy en día, ¿hay tiempo para eso?
R. Este es el problema, la rapidez y el estrés que vivimos en la sociedad. Pero si tú llevas un ritmo de vida tan alto, siempre quieres buscar el hueco para juntarte con tus amigos. Eso es así. Todos buscamos el hueco para poder juntarnos con amigos, para irnos a cenar, para irnos a comer, para ver una película, para lo que queramos. Para eso existen las peñas. Las peñas al final se convierten, no en un grupo de amigos, sino en una familia y, más aún, cuanto más estrés tenemos y más rápido va la vida, más nos interesa tener un hueco, una escapada, para poder juntarnos y vivir la vida de otra manera, que a veces la sociedad no te deja en este día a día.
P. Ese trato personal, de tú a tú en las peñas, ¿peligra por otras formas de socializar actuales como las redes?
R. Bueno, yo creo que no. Vuelvo a reincidir en lo mismo. Yo creo que las peñas siguen siendo una vía de escape de todo lo demás. Vivimos en una sociedad en la que estamos pensando en llegar a la tarde, en llegar a la noche, en llegar al viernes, en ver cómo llegamos a fin de mes... Ese estrés que te lleva, la información inmediata que te dan las redes. Bueno, pues hay veces que hay que parar un poco y tranquilizarse, echar un rato, tomarse una cerveza tranquilo, sin todo lo demás y, para eso, las peñas son una terapia increíble.
P. No hay ninguna red social que compita con un perol cordobés.
R. Exactamente. Totalmente. (Risas)
P. Lo apuntaba antes y quería preguntar por las relaciones de la Federación de Peñas con las instituciones, con las administraciones, ¿cómo son esos lazos actualmente?
R. Creo que con el Ayuntamiento la Federación siempre ha tenido buena relación, creo que porque desde el ayuntamiento ven que las peñas son una parte importante de esta ciudad y tiran de nosotros para que la ciudad viva. Si queremos vender la marca Córdoba, el Ayuntamiento tiene que tirar de las peñas, lo mismo que tira de las cofradías o tira del carnaval, ¿no? Tiene que tirar de nosotros.
Con la Junta de Andalucía es verdad que llevábamos muchos años en los que, por lo que sea en anteriores presidencias, se cortó la relación y una vez que se corta siempre es difícil volver a enganchar. Pero, desde que llegamos fuimos a ver al delegado del Gobierno de la Junta Andalucía, nos abrió las puertas y no solo está participando y colaborando por ejemplo en la Batalla de las Flores que es un acto muy importante en la ciudad, sino que además están participando en nuestros actos, aparecen cuando los invitamos, que para nosotros esto siempre es importante.
Y bueno, ahora mismo en la Diputación es verdad que tenemos ahí un punto muerto con la presidencia, pero bueno, intentaremos poder volver a abrir esa puerta.
¿La Cabalgata ahora es mejor que antes? Sí. ¿Es cuatro veces mejor como su presupuesto? Probablemente, no
P. ¿Está por abrir esa puerta de Diputación?
R. Sí, nosotros llevamos tres años con esta directiva y todavía no nos ha recibido (el presidente de la Diputación). Es algo que no entendemos, que no entienden compañeros suyos de partido, incluso sus diputados con los que sí tenemos relación. Tenemos relación con Cultura, con Participación, con la vicepresidencia, pero bueno, el presidente no ha tenido todavía el momento de recibirnos en tres años, que yo creo que hay tiempo suficiente, pero al parecer no lo ha tenido.
P. Con el Ayuntamiento, imagino que la relación habrá tenido altos y bajos a lo largo de la historia. ¿Cómo lo recuerda y cómo está ahora esa relación?
R. Yo creo que no ha habido momentos malos como tales, no ha habido. Recuerdo cuando mi padre era presidente de la Federación de Peñas, en los últimos años de los 80 donde estaba Herminio Trigo y él como alcalde se volcó con las peñas. Tuvimos esa suerte, porque sé que el anterior, Julio Anguita, no tenía mucha relación con las peñas y, en cambio, Herminio sí.
Y, a partir de ahí, siempre la hemos tenido y han pasado partidos desde la izquierda, ha pasado el PP, ha pasado el PSOE, y la relación siempre ha sido buena. Luego, siempre el trato personal no es lo mismo con unos y con otros. Yo, la verdad, es que tuve la suerte cuando llegué que me encontré con un concejal nuevo, que no conocíamos, que fue Julián Urbano y que era nuevo también en el Ayuntamiento justo a la vez que nosotros y nuestra relación siempre ha sido buena.
Nosotros les dijimos que lo que queríamos era sumar por Córdoba, era ayudar en todo lo posible y apostar por nuestra ciudad, que es lo que hacen las peñas. Y él lo entendió así y la relación es muy buena desde el primer día.
P. Porque ¿las peñas son política o hay política en las peñas?
R. Yo siempre he dicho que política es todo. Si tú mañana tienes una reunión de junta de vecinos en tu bloque, al final estás haciendo política. Porque tú tienes que convencer a los demás de las decisiones tuyas. La política en sí es todo. Pero las peñas no pueden ser partidistas, es lo que siempre he dicho. Nosotros tenemos que estar apoyando al equipo de gobierno, sea del color que sea, porque nuestra intención es que Córdoba vaya mejor y que sea la mejor ciudad del mundo.
Y a las peñas nos debe dar igual si es de un color o de otro, siempre que el que esté en el puesto entienda que las peñas estamos para eso, Siempre que ellos respeten nuestra posición de apostar por nuestra ciudad, no debemos ser partidistas. Pero política, en realidad, yo creo que sí debe haber política. Es un error decir que las peñas no tienen por qué saber de política. Bueno, no, la política a fin de cuentas es el día a día.
P. Durante un tiempo, se ha dicho que las peñas eran un poder clave en la ciudad, por su capacidad de arrastrar a un gran número de personas...
R. Sí, yo lo creo así también. Un partido político, cuando empieza la campaña electoral, al final lo estás viendo en todos actos de las peñas. ¿Por qué? Porque saben que tienen un público ahí muy grande. Nosotros movemos a mucha gente. Pero no hay directrices políticas ni desde la Federación ni desde ninguna peña hacia ningún color.
Pero, evidentemente, yo creo que es un error cuando un partido político o un representante político o un presidente de Diputación quiere dar la espalda a las peñas. Creo que, principalmente, es un error político, porque está dejando de lado a una multitud de gente.
P. Y la polarización política, social, que vivimos, ¿hace mella en las peñas o no entra dentro, se salvan de eso?
R. Yo creo que a nosotros no nos hace mella. Ya digo, el domingo pasado tuvimos la Batalla de las Flores y había representantes políticos de todos los colores allí. Creo que ellos tendrán sus diferencias políticas, pero entienden que las peñas no, siempre que no te estés decantando. También es verdad que antiguamente ha habido posiciones en las que se decantaba hacia un color y los demás, pues claro, les molestaba, es evidente. Pero si le das su sitio a cada uno, no tienen por qué tener molestias con nosotros.
El presidente de la Diputación no ha tenido momento de recibirnos en tres años
P. ¿Qué le pide la Federación de Peñas al Ayuntamiento de turno?
R. Primero, que te escuchen. Creo que es lo primero que le dije a Julián Urbano cuando nos vimos el primer día, que si nosotros tenemos un problema, podamos llamar a alguien que nos escuche y que intente resolver el problema. Y eso sí lo tenemos.
Y luego que nos den nuestro sitio. Yo creo que las peñas son importantes en esta ciudad por la historia que tienen, por lo que realizan durante todo el año, por la cantidad de gente que son capaz de mover... Y tienen que darnos nuestro sitio y queremos estar presentes en todo lo que pasa en esta ciudad, participando, colaborando o por lo menos escuchándonos. Creo que eso es importante, lo tienen que entender y lo entienden la mayoría.
P. Hablando de esa participación en la vida de la ciudad, también está usted presente en el Consejo del Movimiento Ciudadano.
R. Sí, llevo seis años, aún no era presidente de las Peñas cuando entré en el Movimiento Ciudadano, como representante de las peñas. El anterior presidente (Alfonso Morales) decidió que fuera yo porque tenía relación con muchos de los que estaban en el movimiento ciudadano, con el presidente, Juan Andrés de Gracia, tengo relación de hace muchos años, nos conocíamos, éramos amigos y se entendió que yo estuviera allí porque dentro del Movimiento Ciudadano también tienen que estar las peñas, igual que están dentro de los Consejos de Distrito. Desde que soy presidente de las peñas estoy de suplente, pero sigo estando en el Movimiento Ciudadano.
P. Porque, como decía antes, “los peñistas somos personas” y también vecinos...
R. Claro, claro. Exactamente. Este es un error en el que a veces caemos. Esta ciudad es muy pequeña y estamos todos en todos lados. Y no puedes poner el Movimiento Ciudadano a un lado, las peñas a otro, las cofradías en otro.... Porque, al final, uno mismo está dentro del Movimiento Ciudadano, es peñista, es cofrade, al final somos los mismos en todos lados. Evidentemente, hay también gente que es cofrade, pero no tiene nada que ver con las peñas o uno de las peñas no tiene nada que ver con lo otro, pero en realidad la mayoría somos los mismos en todos lados.
P. Quería preguntarle por un tema concreto y es si cree que fue buena idea que las peñas dejaran de organizar la Cabalgata de Reyes Magos, de la que se hacían cargo antes.
R. Ahí hay mucho que hablar. La Federación de Peñas llevaba desarrollando la Cabalgata de Reyes Magos desde los años 90. Pero lo que hacía en los años 90 no es lo mismo que lo que hacía en el año 2020, era totalmente distinto. En el principio, nosotros realizábamos las carrozas, las decorábamos, las montábamos, comprábamos los caramelos, las chucherías, las repartíamos, todo lo hacíamos. Cuando llegan los últimos años, ya prácticamente nosotros no hacíamos nada de eso, pero sí poníamos los coches, poníamos los conductores, poníamos la gente que iba alrededor de las carrozas colaborando, poníamos la gente que recargaba. Y todo el mundo que estaba ahí era a precio cero, o sea, ninguno cobraba, era todo colaboración con el Ayuntamiento. Y, en cambio, cuando había algo que no le gustaba al público, a Córdoba, de la Cabalgata de Reyes Magos, era porque la Federación de Peñas no lo estaba haciendo bien.
Entonces, recuerdo que estando en la anterior legislatura, hice una carta que se la entregué al presidente y él al alcalde, diciendo que nosotros no podíamos seguir por este camino. Nosotros no podíamos poner toda la mano de obra a precio cero, con la gente harta de trabajar y luego llevándose los palos, eso no era posible. Y yo lo que le decía en esa carta era que si nosotros teníamos que buscar los conductores y los coches, que se le pagaran a estos conductores, no a la Federación de Peñas pero sí a ellos. Y que había tres puntos de recarga y había 20 personas allí recargando, que yo invito a todo el mundo que quiera ir a un punto de recarga y que cargue 14, 15, 16 carrozas en media hora, la cantidad de kilos que mueven... Pues a esas personas que estaban allí, que se le diera una subvención directamente del Ayuntamiento, es decir, que se le diera una gratificación por la colaboración que estaban haciendo.
Cuando entregamos esa carta y la mandamos a todos los medios de comunicación diciendo que no estábamos de acuerdo con este modelo, yo creo que fue un punto de inflexión y este ayuntamiento dijo: ‘Ahora es el momento, vamos a una empresa privada’. Evidentemente, había que -y eso estaba también en esa carta-, invertir mucho más en la Cabalgata, mucho más de lo que se estaba invirtiendo. Las carrozas tenían que ser mejores, tenían que tener luz, tenían que tener música, todo esto se lo planteamos nosotros, porque después de 20 o 30 años organizándolo sabíamos dónde estaban los fallos.
¿Qué es lo que pasa? En este momento el Ayuntamiento decide dárselo a una empresa privada y lo que podíamos mejorar de la Cabalgata multiplicándolo por dos, se multiplica por cuatro. Claro, cuando entra la empresa privada y entran intermediarios, los números se multiplican. ¿La Cabalgata de Reyes Magos es mejor que la que había? Seguro que sí. ¿Es cuatro veces mejor como cuatro veces el presupuesto? Pues, probablemente, no. Ese es el tema.
A mí me han preguntado a veces si la empresa no hiciera la Cabalgata, ¿volverían las Peñas a llevarla? Como la habíamos dejado, no, por lo menos mientras yo esté aquí. Nosotros no podemos poner cantidad de gente a trabajar y luego no darnos ni las gracias. Eso no era posible, no lo entendíamos así y no lo íbamos a hacer.
Si las peñas no existieran, habría que inventarlas
P. Son condiciones muy distintas.
R. Exactamente. Claro. Aquí estamos en una ciudad que somos muy participativos. Y estamos viendo las cabalgatas de los barrios, donde participa el barrio y cada vez están mejor las cabalgatas de los barrios. Porque es una ciudad que es participativa, que le gusta participar y colaborar. Bueno, pues llegado el momento habría que sentarse y decir, bueno, ¿queremos colaborar? Sí, pero de esta manera, no de la manera en la que estábamos en los últimos años.
P. ¿Córdoba ha tenido algún alcalde o alcaldesa peñista?
R. No, la verdad es que no. Se han integrado mucho en las peñas, pero como socio o socia como tal, creo que no, no.
P. ¿Y cree que habrá un alcalde o alcaldesa peñista en Córdoba?
R. Bueno, no lo sé, no lo sé, porque los partidos políticos van a un nivel distinto. Muchas veces no decide la propia localización, no decide Córdoba, sino que se decide desde Sevilla o decide Madrid. Y en Sevilla y en Madrid probablemente no entienden lo que son las peñas. Entonces, quizás sea más complicado, ¿no?
Es verdad que ha habido peñistas que han estado cercanos o han ido en listas de partidos políticos, pero no ha habido ningún alcalde o alcaldesa. Bueno, ojalá, a lo mejor miraría mucho más por las peñas.
P. No sé si se ve usted aspirando a ello.
R. Bueno, no creo, no creo. Yo digo en tono de risa cuando me preguntan que yo soy autónomo, pero no solo en mi trabajo, sino en todo lo demás. Y no me veo siguiendo las directrices de un partido en concreto, ni uno ni otro. Porque no me gusta cuando uno ve solo blanco o negro, se pierde la gama de grises que hay entre medias. Y hay veces que la política, tal y como está, si tú estás en un partido y el partido dice blanco, tiene que ser blanco sí o sí.
A veces, yo estoy muy de acuerdo con lo que dice un partido o lo que dice otro, porque si lo considero bien, me da igual quién lo esté diciendo. Entonces, veo complicado esa acción.
P. Y en la Federación de Peñas, ¿cuál es su idea? ¿Va a encadenar mandatos? Citaba antes a Castillero y sus veinte años al frente.
R. Cuando el anterior presidente se quería presentar, Alfonso Morales, fue en busca mía al principio, de hecho, yo hice la campaña con él en el 2015. Y yo lo que le dije fue: Apoyo tu candidatura si te comprometes a que cambiemos los estatutos y que solo puedas estas dos legislaturas. Cuatro más cuatro años. Él aceptó ese compromiso conmigo, le dije que si no lo hacía no iba a ir con él. Evidentemente, tampoco iba a ir con Paco Castillero, porque creía que después de 20 años debía dejar paso a otros.
Entonces, Morales se comprometió conmigo y firmamos luego unos estatutos al principio, en 2015 o 2016, para que solo hubiera dos legislaturas. Yo creo que es tiempo suficiente, para que venga otro con otras ideas. Porque al final, si el presidente sigue siendo el mismo, aunque cambien algunos directivos, eso se va haciendo monótono y no entran ideas nuevas. Y yo creo que hay que cambiarlas de vez en cuando.
Él estuvo esos ocho años. Y yo estoy ahora en el tercero, me quedo un año y, aunque me están insistiendo en que siga otros cuatro, que puedo seguir otros cuatro, yo a todos les he dicho que, cuando queden cuatro o cinco meses para llegar a las elecciones, lo pensaré.
También les he dicho que si llega alguien que veamos que capacitado, que quiere seguir esta línea y que lo veamos bien, yo estoy dispuesto a dejarle el espacio, porque no llegué aquí con una intención de estar, con lo cual tampoco me voy a aferrar mucho el estar aquí. Yo tengo muchas actividades fuera de aquí y, si no estoy presidiendo la Federación, estaré en el mundo de las peñas toda mi vida porque es lo que llevo haciendo siempre. Y estaré colaborando con el que esté. No soy de aferrarme a un sitio y a este tampoco.
P. Como decía antes, si nació peñista, morirá peñista.
R. Sí, pero un peñista puede hacer una labor en muchos sitios sin estar dentro de la Federación. Nosotros cuando llegamos quisimos decir eso: la Federación de Peñas y esta directiva está temporalmente, está en este tiempo, pero es temporal. Nosotros hemos llegado ahora, pero antes estuvieron otros y vendrán otros después. Lo importante son las peñas, no es la federación. La federación tiene que canalizar los recursos para que las peñas puedan estar funcionando bien, pero lo importante siempre serán las peñas, que son los que te tienen que guiar. Por eso nosotros siempre hablamos con ellos, tenemos reuniones todos los meses en un barrio con las peñas de ese barrio para que nos digan cómo vamos, qué es lo que le gusta, qué es lo que no, y que lo vayamos cambiando porque son ellas los que tienen que seguir el camino.
P. La participación activa, ¿sí es realidad en las peñas?
R. Sí, aquí sí, por lo menos nosotros lo entendemos así. Yo siempre dije al principio que yo no le iba a dedicar 24 horas al día a la Federación de Peñas, primero, porque no es mi forma de ser, me gusta repartir el trabajo y hay que darle a cada uno lo suyo; segundo, porque no podía y, tercero, porque no quería. Me gusta hacer otras muchas cosas y es verdad que dirigir una Federación de Peñas donde tienes un presupuesto más o menos alto, donde tienes 150 peñas, si tú tienes que dedicar muchas horas, te come el día.
Por eso, yo busqué una directiva y un grupo de colaboradores, una mesa de cultura, es decir, trabajo repartido entre personas para que cada uno desarrollara su labor. Y que esto nos sirviera para seguir entre todos, esto no se puede llevar solo con una persona que piense de una manera, porque probablemente se equivoque el primer día.
Las peñas no pueden ser partidistas
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