Una Feria con accesibilidad universal para disfrutarla con capacidades distintas
Lourdes, a sus 79 años y vestida de flamenca, conducía este martes el carrito eléctrico con el que se movía por la Feria de Córdoba para disfrutar de una jornada de fiesta con sus amigas. Poco antes, en la portada de la feria se hacía una foto en familia Pepe, en silla de ruedas desde hace unos años pero, como siempre, sin perderse estos días de fiesta. Había llegado en autobús urbano, con rampa de acceso, y se disponía a comer y pasar un buen rato de fiesta en una caseta.
Antoñita, con su andador y conjuntada de azul en la vestimenta y con una flor en la cabeza como todas sus amigas de varias décadas, enfilaban el recinto ferial para reunirse en una caseta. Y, mientras, del tren neumático que recorre la Feria con personas mayores y con distintas capacidades, en distintos viajes bajaban por la rampa varias de ellas en silla de ruedas, trasladándose así de una punta a otra del recinto.
En El Arenal también estaba este martes Juan, con graves deficiencias visuales, que se mueve con su bastón por toda la Feria, como uno de los vendedores de la ONCE que aprovechan estos días para hacer su trabajo allí. O como su compañera Ana, que este año se ha hecho un traje de gitana con los colores de la Organización Nacional de Ciegos para acudir a El Arenal totalmente adaptada a la fiesta. Y a la feria han venido este martes también distintos grupos de personas con trastornos cognitivos y de movilidad, como por ejemplo algunos chavales y sus monitores de los Hermanos de la Cruz Blanca.
Si Córdoba ha hecho siempre gala del distintivo de tener una feria abierta a todos, cordobeses y visitantes, en inclusión se ha dado un paso más con medidas implantadas en los últimos años para que, el recinto de El Arenal y las casetas tengan accesibilidad universal y puedan disfrutar de esta fiesta todo tipo de personas con todo tipo de capacidades.
Son medidas que van más allá de evitar las barreras físicas y se amplían a todo un espectro de condiciones para dar cabida a distintas funcionalidades de los sentidos o cognitivas. Quien desarrolle su vida en silla de ruedas, sabe que puede acceder en los buses de Aucorsa con rampas, también en algunos taxis adaptados o que tienen plazas de aparcamiento reservadas y el recinto ferial de El Arenal se encuentra a cota cero.
Los accesos a todas las casetas son aptos para las sillas, con rampas en caso de ser necesario y, además, las bases que estipulan las condiciones de montaje de las casetas también las obliga a tener una zona de barra baja, para facilitar que estas personas pidan de manera autónoma la comida y bebida que quieran tomar.
Aseos adaptados, TEA y discapacidad visual
Los aseos de las casetas deben tener uno adaptado y, en distintos puntos de El Arenal, se encuentran también otros para personas con movilidad reducida, con rampas de acceso y anchos especiales de las puertas, además de unos aseos específicos para personas ostomizadas, quienes antes tenían casi una misión imposible ir a un aseo en condiciones en la Feria.
Para personas ciegas o con discapacidad visual, además de un tramo de suelo podotáctil en la calle del Potro, también se dirigen los códigos Navilens que, a través de la lectura con el móvil, descarga toda la información sobre la Feria que se les ofrece en audio. Y esta también se traduce hasta en 39 idiomas para personas que no hablen español. Los códigos pueden encontrarse en toda la cartelería oficial de la Feria y planos, además de en las paradas de autobuses y de taxis que dan acceso a El Arenal.
Para las personas -sobre todo menores- con trastorno del espectro autista (TEA), la Feria de Córdoba reserva dos tardes -lunes y martes- donde la música se reduce en las atracciones y puestos de la calle del Infierno, donde entre las 16:00 y las 21:00. Y, en esa misma zona, se establece una medida todos los días para menores con trastornos cognitivos para los que es complicado guardar cola y se les facilita el acceso prioritario.
Y si un visitante tiene deficiencias de audición o es una persona sorda y requiere ayuda, la Feria de Córdoba también cuenta con un servicio de interpretación y traducción de lengua de signos, que se ubica en el puesto de Cruz Roja y también en Protección Civil. Además, el recinto ferial cuenta con un bucle magnético para usuarios de audífonos o implantes cocleares, que facilitan su audición en este entorno.
Con todo ello, este martes y cada día de la Feria, ya es habitual que personas con capacidades distintas también hagan suyo El Arenal y esta semana de fiesta grande. Porque, como decían Antoñita y su grupo de amigas desde hace medio siglo, “nosotras abrimos y cerramos la Feria”.
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