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Viajar al siglo X para sumergirse en el esplendor de la ciudad califal de Medina Azahara

Visitas teatralizadas a Medina Azahara

Carmen Reina

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Cae el sol en las faldas de la Sierra de Córdoba y con los últimos rayos emerge el brillo de la ciudad califal de Medina Azahara, mandada construir por Abd al- Rahmán III. Al-Hakam, aún como heredero del califato, observa desde un mirador la majestuosidad de todo el enclave y, de repente, el siglo X cobra vida entre personajes que rememoran a quienes vivieron en esta ciudad palatina en su época de esplendor. Son las visitas teatralizadas que este yacimiento arqueológico único, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, programa durante el verano para adaptarse al calor y mostrar al visitante otra manera de conocer el enclave cultural.

Al-Hakam, el alarife y maestro de obras Maslama ben Abdallah, la sirvienta Zaynab o la poetisa Aisha encarnan ante el visitante los papeles de distintas clases sociales que habitaban en Medina Azahara, para explicar cómo era la vida en la ciudad, desde el máximo poder pasando por la vida cultural del momento o cómo era el mantenimiento de toda una ciudad como esta. Y, como hilo conductor, las teatralizaciones ponen el foco en el papel del agua, como elemento que discurre por toda Medina Azahara, esencial para la vida.

“Las piedras impresionan a los hombres, pero son las pendientes de agua las que sostienen la ciudad”, dice como reflexión el personaje de Al-Hakam sobre esta realidad. Y, así, a partir del hallazgo de un problema en el suministro de agua, personajes y la propia ciudad toman vida para explicar al espectador el día a día de Medina Azahara.

Visitas teatralizadas a Medina Azahara

El agua, elemento esencial para la vida e hilo conductor

Porque, a partir de ese elemento vital, se conoce cómo la ciudad aprovechó el acueducto construido en época romada para conducir el agua, cómo ese alarife con dotes de ingeniero muestra el diseño de la red de abastecimiento gracias a esas pendientes en la falda de la Sierra que distribuyen el agua por un sistema de tuberías en las distintas terrazas en las que se construyó la ciudad, o cómo los aljibes la almacenaban para sus pobladores y para todas las visitas que se recibían.

Con ese hilo conductor, la visita sumerge al espectador en los distintos espacios de Medina Azahara escavados, desde la residencia privada del califa a las estancias para los ministros y altos cargos que acudían allí o la parte para la población que les asistía, desde las instalaciones de la ciudad administrativa a la ciudad residencial. Y también en las cuestiones del día a día, desde ese suministro de agua a las funciones de las distintas puertas de la ciudad, como la norte, desde donde llegaba todo el material de canteras para las edificaciones. “Una ciudad vive gracias a lo que no se ve”, dice a los espectadores Al-Hakam sobre esas otras claves.

El visitante va descendiendo en su visita a Medina Azahara por las distintas terrazas y estancias, como el mirador sobre la muralla norte desde el que ver el trazado de la ciudad palatina o el edificio basilical superior, un espacio administrativo para la organización y gestión de la ciudad. O también el mirador del Jardín Alto, donde el agua se convierte en belleza y símbolo, con jardines, albercas y vistas al Salón Rico, para representar el poder, la cultura cortesana y el estilo califal.

Visitas teatralizadas a Medina Azahara

Más allá, este recorrido por el esplendor del siglo X vuelve al espectador hacia la Portada de Yafar o el Cuerpo de Guardia, para finalizar recordando a quienes sostuvieron con su trabajo día a día el funcionamiento de Medina Azahara y el esplendor que se admira tantos siglos después. Fue símbolo del poder y el esplendor del Califato de Córdoba y sus jardines y palacios mostraban una ciudad pensada para vivir, gobernar y asombrar al mundo.

Y, a través de estas visitas que son una alternativa al calor diurno de la ciudad en verano, el visitante se sumerge durante algo más de una hora en la ciudad que fue Medina Azahara, iluminada especialmente durante la noche, para conocer este enclave patrimonial único, que iluminó en su época al mundo y que aún hoy mantiene el brillo de su historia.

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