La Confederación salvó a Córdoba de una gran riada cerrando embalses en el momento más crítico
La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) logró evitar en la noche del pasado sábado y en la madrugada del domingo una gran riada a su paso por la ciudad de Córdoba. Los ingenieros trabajaron de manera coordinada para frenar los desembalses justo en el momento más crítico.
Según los datos de la propia Confederación, a las 19:00 del sábado se dio orden de cerrar las compuertas del embalse de San Rafael de Navallana, que desemboca en Alcolea, a las puertas de Córdoba capital. A esa hora, aportaba 274 metros cúbicos por segundo al Guadalquivir. Aunque el pantano estaba por encima de su capacidad, al 104%, se optó por cerrar compuertas y aguantar solo con las aportaciones que hacía su aliviadero, de 28 metros cúbicos por segundo.
La decisión llegó en el mejor momento. El Guadalquivir bajaba ya muy crecido. En El Carpio alcanzó su cénit a las 19:00. A esa hora alcanzaba un caudal de 1.744 metros cúbicos por segundo y de más de 1.800 en Villafranca. Es decir, con la aportación de Navallana, más lo que el río recogía de la escorrentía de los arroyos, el Guadalquivir habría entrado en Córdoba con un caudal superior a los 2.000 metros cúbicos por segundo. Se temía, por tanto, que su altura se fuese por encima de los seis metros, en el aforo de Casillas. El jueves, el río se fue a 5,90 metros de altura, inundando más de 400 viviendas y hasta el Aeropuerto de Córdoba.
El cierre de Navallana evitó que el caudal aumentase tanto. De hecho, la altura del río se quedó justo en el mismo sitio que el pasado jueves, a 5,90 metros de altura. De haber seguido abierto, es bastante probable que la riada hubiera llegado más lejos aún, aunque no tanto como en febrero de 2010, según han precisado diferentes fuentes a este periódico.
La Confederación logró contener al Guadalquivir gracias al margen que ganó en los días previos. Guadalmellato desembalsó todo lo que pudo sin poner en riesgo Navallana (que es el pantano al que aporta su agua sobrante). El embalse estuvo al 85%, lo que permitió a Navallana cerrar compuertas. Así, el Guadalmellato pudo contener la crecida de los ríos de Sierra Morena, el Cuzna, el Varas y el Guadalbarbo, que bajaban crecidos. Este lunes, por ejemplo, el Guadalmellato casi volvía a estar al 100%.
También fue clave la gestión del desembalse del Yeguas, en Montoro. En este punto, el embalse pasó de evacuar 259 metros cúbicos por segundo a las 5:00 de la mañana del sábado a reducir su aportación a 99. Eso contribuyó a que por El Carpio el Guadalquivir no fuese aún más crecido. Y que la riada a Córdoba capital llegase más calmada.
Aparte, el margen con el que ha podido trabajar la Confederación se debe también a que los grandes embalses de Jaén no estaban llenos. El Tranco de Beas, por ejemplo, está al 62% de su capacidad. El Giribaile no ha llegado aún al 50%. No obstante, sí que se ha llenado el Jándula y el Rumblar. Sus desembalses y las lluvias son los que mantienen aún muy alto el caudal del Guadalquivir.
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