Álvaro Cejudo: "No me parecía lógico jugar cuando había 400 o 500 muertos al día en España"

Álvaro Cejudo, en un entrenamiento del Racing de Santander.

Toda una vida ligada al balón. Cuando se es niño aficionado al balompié, la aspiración máxima es llegar a ser futbolista profesional. Y esto conlleva el no ver las consecuencias que supone disputar un deporte de élite. En la actualidad, hay mucha controversia sobre si los jugadores de fútbol deberían volver a la competición o si podrían bajarse el sueldo ante la crisis mundial que se prevé una vez que el Covid-19 baje su intensidad. Por ello, es importante conocer a personas dentro de este deporte ya que no dejan de ser eso, personas.

Álvaro Cejudo Carmona es natural de Puente Genil y a sus 36 años juega en el histórico Racing de Santander de Segunda División. Aunque parezca estar en el final de su etapa futbolística debido a su alta edad, está cumpliendo un gran papel en el conjunto racinguista. Con 26 partidos jugados, el pontano es el máximo realizador y asistente del plantel dirigido por José Luis Oltra. Tras unos días donde está muy viva la polémica de la posible vuelta del fútbol profesional, Álvaro atiende CORDÓPOLIS después de salir a dar un paseo con sus hijos y su familia en una ciudad no tan castigada por el coronavirus como otras. Una vida dedicada al fútbol, pero que, en ocasiones que lo requieran, debe de parar por el bien de todos.

PREGUNTA. Primero, ante todo, ¿cómo estás? ¿Tú o alguien de tu familia ha tenido síntomas provocados por el Covid-19?

RESPUESTA. Por Santander todo bien. Aquí ha sido uno de los sitios que menos casos ha habido y por ahora hemos tenido suerte que no nos ha tocado nada. Sin embargo, en Puente Genil y Sevilla sí que he tenido personas de mi entorno que han sufrido los síntomas del Covid-19.

P. Una pregunta obligada tras la actualidad del suceso, ¿sabes quién era José Delgado más conocido como el Betis? ¿Cómo ha sido tu infancia en Puente Genil?

R. Claro que lo conozco. Allí en el pueblo lo llamábamos el Betis. Desde que yo tengo cinco años estuvo ayudando a toda persona relacionada con el mundo del fútbol. Ya no solo en lo personal, sino que José Delgado estuvo ayudando a mi padre cuando el Puente Genil nació. Era una de las personas que estaba allí todo el día para lo que hiciese falta. Un auténtico fanático del fútbol y la verdad que me quedé muy impactado cuando lo vi porque no me lo esperaba. Son cosas que tiene la vida y nos hace ver que hay asuntos que son tonterías en comparación a esto.

P. Entrando ya un poco más en la materia deportiva, ¿cómo decidiste salir tan joven de Puente Genil para criarte futbolísticamente en el Real Betis?

R. Yo jugaba en el equipo de mi pueblo y tuve la suerte de ir a la selección cordobesa en un campeonato donde nos enfrentamos contra la sevillana. Allí habían diferentes ojeadores de muchos equipos. Una de las opciones que se me presentó fue la del Betis y al año siguiente empecé como cadete de primer año en sus categorías inferiores.

P. Después de pasar por Real Betis B, Coria y Ceuta, te fuiste a la UD Las Palmas y das el salto al fútbol profesional con Paco Jémez como técnico.

R. Estuve más años de los que me hubiese gustado en el filial. Yo siempre he tenido el objetivo de llegar al fútbol profesional ya sea en Primera o Segunda División. Salí del Betis B para el Ceuta porque fue un proyecto bonito y que aspiraba a ascender. De hecho, nos quedamos a un solo partido de estar en Segunda ya que perdimos la final ante el Girona. Después, a los dos años firmé por la UD Las Palmas y creo que fue un grandísimo acierto porque me dieron la oportunidad de disfrutar del fútbol profesional que es lo que yo buscaba de pequeñito y, sobre todo, tuve la suerte de coincidir con Paco Jémez que propulsó mi carrera debido a que nos entendimos a la perfección.

P. Tras una temporada y media en Segunda División, viene el Osasuna de José Antonio Camacho y te da la oportunidad de irte a un club de Primera. Todo sucedió muy rápido, ¿no?

R. Al final fue cuestión de año y medio, pero fueron las cosas bien. En el mercado de invierno se dieron las circunstancias para que pasara rápido porque Juanfran fichó de Osasuna por el Atlético de Madrid y ahí se quedó una vacante que yo ocupé. Cuando llegas ahí y te metes en Primera División no sabes cómo vas a responder, pero yo sabía que podía hacerlo bien. Los tres años y medio que estuve en Pamplona fueron inolvidables.

P. Después de tu estancia en Osasuna, con un descenso de por medio, vuelves al Real Betis y lo ayudas a ser campeón de Segunda División. Una experiencia mágica compartiendo equipo con Rubén Castro, Jorge Molina, Ceballos...

R. Cuando decidí firmar por el Betis no me importaba el hecho de bajar un escalón a Segunda División aun teniendo ofertas de Primera porque era mi ilusión desde que llegué con trece o catorce años. No tuve ninguna duda de firmar allí para ayudar al equipo a conseguir lo que finalmente consiguió. Por suerte ascendimos el primer año y en los siguientes nos quedamos en mitad de tabla. Creo que es la recompensa al trabajo desde que empecé a jugar a fútbol.

P. El verano de 2017 decides irte a Australia. ¿Qué te hizo cambiar de aires?

R. Cuando terminé el contrato con el Betis, salí libre. Tanto para mí como para mi familia era el momento de vivir una experiencia bonita. Además, la ciudad, el club al que fuimos y la compañía de Oriol Riera -que fue compañero en Osasuna-, nos ayudaron a que ese año fuese inolvidable.

P. Un año después vuelves a España siendo la pieza clave de un histórico Racing de Santander que busca con ansia esa permanencia en el fútbol profesional.

R. El año siguiente quería volver a España, sobre todo por el tema de la edad ya que cuando cumplí 34 años necesitaba jugar en un equipo que no fuese una temporada y a ver qué pasa. Para ello busqué un proyecto bonito y donde pudiera sentirme partícipe. Por suerte así fue. Conseguimos el ascenso con el Racing y esta temporada lo estamos pasando colectivamente mal, pero seguiremos en la pelea hasta el final.

P. Un buen año que es paralizado por el Covid-19. ¿Cómo sienta eso a un futbolista anímicamente? ¿Y físicamente para aguantar el ritmo?

R. El equipo estaba cogiendo una buena dinámica en los últimos partidos y ahora no sabemos cómo vamos a estar cuando volvamos. Anímicamente estamos bien porque podemos conseguir la permanencia, pero físicamente ningún jugador sabe cómo puede responder ya que venimos de dos meses prácticamente parados. No es lo mismo entrenar en casa o en un gimnasio que competir en un campo abierto y contra rivales que te exigen el máximo. No sé cómo empezará el tema, pero debemos saber disfrutarlo y terminar la competición para conseguir la salvación.

P. Otro tema que ha generado muchas dudas es la vuelta del fútbol profesional en apenas un mes. El 23 de abril vuestra plantilla sacó un comunicado oponiéndose al uso de los test en los futbolistas y tú, en declaraciones a varios medios, no lo veías lógico. Imagino que tu opinión no habrá cambiado desde entonces.

R. Mi opinión no ha cambiado para nada. Nosotros dimos nuestro punto de vista ya que, hace dos o tres semanas, el momento era crítico y muy grave como para ponernos a pensar en el fútbol. A día de hoy sigo pensando lo mismo siempre y cuando no se hagan las cosas de la manera adecuada. El virus ahora está remitiendo y, por suerte, nosotros tenemos muchas maneras de saber si estamos bien. Esta región no ha sido muy castigada por el virus y ya conforme pasen los días sabremos cómo se responde. Todos, incluido a mí el primero, queremos que se acabe la liga porque estamos deseando jugar, aunque implique descender o no. Garantías al 100% no vamos a tener, pero no me parecía lógico jugar cuando había 400 o 500 muertos al día en España.

P. Yéndonos más a nuestro ámbito geográfico. ¿Sigues al Córdoba o al Puente Genil desde la distancia? ¿Tienes pensado jugar en alguna ocasión de corto para alguno de estos dos clubes?

R. Sigo a ambos equipos ya que en los dos tengo sentimientos y amigos. Estaban envueltos en la pelea por el ascenso, pero por mala suerte este año no podrá ser. Nunca se sabe porque a día de hoy estoy en Santander sintiéndome muy valorado y contento. Son cosas que no dependen de uno y no te puedes aventurar a saberlo.

P. Al cumplir 36 años el pasado 29 de enero, ¿qué planes de futuro te planteas?

R. Nadie sabe lo que puede pasar. Intento entrenar y jugar cada día como si fuese el último ya que no sé cuando se puede acabar. Se va acercando, pero sigo teniendo ganas e ilusión para seguir.

P. Por último, un mensaje de ánimo para todos tus posibles lectores.

R. Espero que esta cuarentena se le haya hecho corta dentro de lo que cabe. Todavía no ha pasado todo, por lo que tenemos que seguir siendo responsables. Es la única manera de hacer pronto vida normal y disfrutar. Además, en el sur no me imagino un verano encerrado sin ver la playa o piscina con la temperatura que hace por allí abajo.

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18 de mayo de 2020 - 08:10 h
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