“En la Fundación Gala la clave es la disciplina”

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El joven pintor Rafael Jiménez es un cordobés que acaba de terminar el curso en la institución de la calle Ambrosio de Morales

Rafael Jiménez Reyes (1989), cordobés de nacimiento y artista por vocación, se licenció en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla en 2012. Durante el pasado curso ha podido mejorar su talento artístico gracias a la beca ofrecida por la Fundación Gala. “Cuando me enteré de que había sido seleccionado fue una locura. Esa misma tarde lo celebré con mi familia”, cuenta Jiménez. Esta iniciativa trata de fomentar el trabajo individual y colectivo, así como, la convivencia entre los residentes. Además, al no contar con profesores, los jóvenes pueden explotar su talento de manera libre. Con motivo de la clausura de la promoción 2012-2013, las obras de estos artistas se encuentran expuestas en la misma Fundación. Podrán visitarse hasta el próximo 19 de julio.

“Desde segundo de carrera conocía ya el proyecto de la Fundación Gala y tenía claro que cuando acabara iría a probar suerte”, cuenta el artista. Una vez que solicitó la beca la espera fue tortuosa, sin embargo, tras la euforia de conocer que había sido aceptado, vino la incertidumbre de comenzar un nuevo proyecto. El pintor ha reconocido que al entrar se le rompieron todos los esquemas preestablecidos de la carrera. “Aquello es totalmente diferente a lo que te encuentras aquí, pasas de tener unas pautas concretas a un aprendizaje directo, autodidacta. Aquí eres tú quién marca el ritmo y toma las decisiones. La clave es la disciplina”. Además, los becados también han podido contar con la experiencia y los consejos de los numerosos artistas que les han visitado.

Uno de los objetivos que busca el fundador de este proyecto, Antonio Gala, es la convivencia y la interactividad de los residentes. Respecto a este hecho Jiménez reconoce que la experiencia ha sido muy grata y que se lleva muy buenos amigos. “Despedirme de todos mis compañeros ha sido muy difícil y sobre todo triste, pero me quedo con lo positivo y con que en un año nos volveremos a ver”. Cuando entró en la fundación, su pintura se dirigía hacía una temática donde el objeto principal eran las cuevas y el material con el que trabajaba era la plastilina. Sin embargo, al entrar a la fundación todo cambio. La experiencia y consejos de sus respectivos compañeros le sirvieron para experimentar temas nuevos. “Aquí fui perdiendo interés en lo que hacía antes. Me centré en los fetiches, en los objetos de culto y en los museos”.

De cara al futuro, Rafael Jiménez lo tiene claro: “Hay que moverse y estar atento a todo. Es el momento de hacer un ejercicio de honestidad y preguntarme si realmente es a esto a lo que me quiero dedicar. La respuesta es sí”. Un día después de dejar la fundación el pintor ya tiene proyectos en mente. Ha comenzado a preparar la II edición del proyecto Z, unas jornadas dedicadas al arte contemporáneo, que ya se celebraron el año pasado. En esta iniciativa, cuenta con la ayuda de su compañero Demetrio Salces. Además, también participa en Scarpia, una iniciativa de intervención artística en el paisaje. Rafael Jiménez se muestra optimista e incluso, ya está pensando en cerrar otros proyectos para otoño. “Estoy profundamente agradecido por la oportunidad que Antonio Gala y su fundación me ha prestado y ahora toda esa experiencia la voy a aprovechar”.

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