El Supremo confirma el internamiento para un menor en Córdoba que abusó de dos primos de forma continuada
El Tribunal Supremo ha cerrado definitivamente el caso del menor condenado en Córdoba -ya es mayor de edad- por abusar y agredir sexualmente de dos primos cuando estos también eran menores. En un auto del pasado 29 de enero, la Sala de lo Penal confirman los dos años de internamiento que el Juzgado de Menores número 1 de la capital le impuso al joven y que el pasado mes de noviembre ratificó la Audiencia Provincial.
Hay que recordar que los hechos salieron a la luz después de que la víctima principal, una menor, intentara suicidarse en abril de 2021, hecho que permitió a sus padres conocer lo ocurrido. En su auto, el Supremo ha confirmado la pena por un delito de agresión sexual continuado sobre su prima, menor de 13 años, y un delito de abuso sexual continuado sobre su primo, menor de 16 años.
Además de los dos años de internamiento en régimen cerrado, se confirman también los dos años de libertad vigilada y la prohibición, durante cinco años, de acercarse o comunicarse con las víctimas. Asimismo, deberá indemnizar a su prima con 20.000 euros y a su primo, con 2.000 euros.
Agredía sexualmente a su primo si quería jugar con la consola
Los hechos, según la sentencia, se produjeron entre 2013 y 2015. La menor tenía entre siete y nueve años cuando comenzó a ser víctima de su primo en el domicilio de este y en la vivienda de la menor. La sentencia detalla que el acusado aprovechaba la cercanía familiar y la confianza entre hogares para cometer tocamientos, penetraciones y felaciones, realizados en contra de la voluntad de la menor y bajo intimidación, manipulación emocional y, en ocasiones, violencia física.
La sentencia destaca que el agresor, incluso, la amenazaba con que la familia no le creería y que se rompería la relación familiar si contaba lo sucedido. Estas agresiones continuadas crearon en la niña un clima de miedo, culpa y confusión, que la llevaron a normalizar la conducta abusiva y ocultarla a sus padres.
Por otro lado, el hermano de la menor también fue objeto de agresiones sexuales por parte del acusado: le obligó en, al menos, cinco ocasiones a tocar sus genitales, generalmente a cambio de jugar a la consola. En este caso, el procesado no empleó violencia ni amenazas, y la víctima no presenta secuelas psicológicas.
El intento de suicidio de la menor, cuando ya tenía 15 años, fue el desencadenante y lo que motivó que se denunciaran los hechos. Tras su ingreso hospitalario, la menor reveló a sus padres la magnitud de los abusos sexuales sufridos durante años.
Según la sentencia, desde que comenzaron los abusos, la menor había presentado síntomas graves de estrés postraumático, incluyendo insomnio, ansiedad, dolores de cabeza y dependencia excesiva a adultos. Fue atendida por distintos especialistas desde los siete años, incluyendo psicólogas y psiquiatras infantiles, que constataron la veracidad de los relatos y la ausencia de fabulación.
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