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El mes horrible para el ferrocarril que ha dejado a Córdoba sin su transporte estrella

Interior de la estación Julio Anguita de Córdoba la pasada semana

Juan Velasco

16 de febrero de 2026 20:03 h

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El 14 de abril de 1992 es una fecha que marcó un antes y un después para una ciudad como Córdoba. Aquel día llegó a Córdoba el primer tren de alta velocidad. El destino final era Sevilla, pero hacía parada en la capital cordobesa. También en Puertollano y en Ciudad Real. Desde aquel día, Córdoba ha sido una de las ciudades que más ha explotado a la alta velocidad en España. Su cercanía a Madrid, en un viaje de menos de dos horas, y después a prácticamente cualquier punto del país, convertían a la ciudad en un destino turístico accesible y barato.

Además, la alta velocidad devolvió a Córdoba su lugar natural en la geografía de la Península Ibérica como la conexión entre el Valle del Guadalquivir y la Meseta. Fue así en la antigüedad, en época islámica y también en la historia contemporánea. Hasta que llegó el ferrocarril y desde Madrid se dibujó un acceso por Despeñaperros, en Jaén, la conexión natural siempre fue por el norte de Córdoba. La alta velocidad recuperó ese trazado, más corto y también menos agreste.

En sus más de 30 años de alta velocidad, el ferrocarril ha sido el gran aliado de la Córdoba presente, y también de la futura. El tren de alta velocidad trajo más viajeros con la llegada de las nuevas compañías privadas. De hecho, Córdoba es justo por detrás de Atocha la estación española con más servicios ferroviarios de toda España. Antes del accidente de Adamuz, la estación de Córdoba, que se ha quedado pequeña, ofrecía un servicio de tren cada siete minutos. Todos los trenes que entran en Andalucía, salvo pequeños servicios a Jaén por vía convencional, pasan sí o sí por Córdoba. Y una inmensa mayoría hacen parada.

El futuro también pasa por el tren en Córdoba. La Unión Europea quiere sacar a los camiones de las carreteras. Y para hacerlo está financiando obras de las conocidas como autopistas ferroviarias. En Andalucía todas confluyen en Córdoba, donde la intención pasa por construir un nudo logístico de mercancías. Las autopistas usarán las antiguas vías convencionales, que se están reformando. Está la Algeciras-Zaragoza, que viene de la provincia de Málaga por el sur de Córdoba y usa el antiguo trazado a Despeñaperros. Pero también la Huelva-Sevilla-Córdoba.

El accidente de Adamuz y el tren de borrascas ha mostrado la fragilidad del sistema ferroviario, que es menos contaminante y rápido que por carretera. Pero que cuando hay un contratiempo es más complejo de recuperar. Desde el 18 de enero, Córdoba se ha quedado prácticamente aislada por tren. La estación Julio Anguita ha estado anormalmente tranquila, cuando cada día era un entrar y salir de gente. Y muchos ciudadanos han recuperado viajes del pasado, como la tediosa Autovía del Sur (A-4) y su infinidad de baches para viajar hacia Madrid en un trayecto de más de cuatro horas.

Una autopista ferroviaria muy sensible

La falta de ferrocarril ha impactado en la ciudad y la provincia. Miles de cordobeses que dependen del tren para desplazamientos diarios a Madrid, Sevilla o Málaga (especialmente usuarios de bonos Avant y trabajadores) han visto su movilidad gravemente limitada. El turismo ha caído y el comercio también se ha visto afectado. El tráfico de mercancías es aún escaso, pero muchos operadores miran con recelo cómo un temporal puede provocar grandes retrasos en sus entregas si no se mejora la infraestructura de las vías convencionales que soportarán los trenes de la autopista ferroviaria.

Tras el accidente de Adamuz se presentó el Aeropuerto de Córdoba como una alternativa. Pero la riada del Guadalquivir lo ha dejado más de una semana fuera de juego. Los escasos vuelos programados tuvieron que ser desviados a Sevilla ya que parte de la pista se inundó y hubo que retirar el barro de la zona. Además, el sistema de seguridad sufrió daños y hubo que reparar los balizamientos.

En todos estos días, lo único que han funcionado sin sufrir grandes interrupciones han sido las autovías. Eso sí, la A-4 ha visto cómo las fuertes lluvias y la enorme cantidad de tráfico pesado que soporta ha provocado grandes socavones. En las cunetas se acumulaban decenas de vehículos con las ruedas reventadas.

No obstante, la movilidad por carretera se ha mantenido más o menos estable, salvo problemas en carreteras secundarias de titularidad autonómica o provincial. En un momento de lluvias intensas sí que se llegó a cortar momentáneamente la N-432 a la altura del vertedero del Lobatón, pero fue la única carretera del Estado con problemas importantes.

Ahora, está previsto que poco a poco Córdoba vaya recuperando su servicio de alta velocidad. Eso sí, el tráfico con Málaga estará interrumpido al menos hasta marzo. Y el tren convencional de Jaén es probable que no regrese en varios meses, ya que a los problemas en Espeluy se unen las inundaciones entre Montoro y Villa del Río. Ya han regresado los trenes Avant y la media distancia a Sevilla y Cádiz. Falta que la alta velocidad a Madrid recupere su normalidad. Pero a lo que aún le queda trabajo por delante es al tráfico por mercancías. El famoso nudo logístico de Córdoba tiene en la sensibilidad de las vías un talón de Aquiles que provoca que el transporte por carretera siga siendo más útil.

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