Las trabajadoras del Centro de Alzheimer de Alcaracejos pasarán la cuarentena con sus residentes

Trabajadoras del Centro Andaluz de Alzheimer de Alcaracejos.

Las trabajadoras del Centro de Alzheimer de Alcaracejos se encierran con los residentes para evitar contagios del exterior. La decisión la han tomado tras una reunión con el alcalde de la localidad, y tras haber recibido cursos preparatorios sobre cómo frenar la posible expansión por parte de las autoridades sanitarias y hasta de una médica de la localidad que estuvo de cooperante en África.

La historia la ha adelantado El Día de Córdoba y la confirma telefónicamente Asunción, la integradora social del Centro Andaluz de Alzheimer. Asunción explica que ya están todos en el centro confinados y todos asintomáticos. En total, 61 residentes y 17 trabajadoras, repartidos de la siguiente manera: 2 limpiadoras, 2 cocineras, 10 auxiliares, 1 enfermera, la directora y la propia Asun.

La idea es pasar lo que resta de cuarentena todos juntos en esta residencia, ubicada en la calle Pozoblanco, y que es de titularidad municipal. Para pasar la cuarentena, de momento, tienen lo más básico: la salud. “Ningún residente ha mostrado síntomas”, explica Asunción, que añade que, entre el personal tampoco se han detectado.

Sí que demandan algo más de material. Especialmente las mascarillas FFP2, las que tienen filtro. De momento solo cuentan con una treintena, y lo deseable sería contar con más, pues son las más seguras para prevenir posibles contagios.

Una médica que fue cooperante en África les ha dado un curso de prevención

En temas de prevención, en este centro se ha ido avanzando por adelantado. Así, según explica Asunción, la plantilla ha recibido cursos de formación por parte de las autoridades sanitarias -a ellos les corresponde el Área Sanitaria Norte-, que les han explicado los protocolos para hacer frente a la pandemia, así como los consejos de una médica de la localidad que ha trabajado en África como cooperante, en países más acostumbrados a las epidemias víricas.

Con el manual aprendido, el personal

ha dividido el centro por zonas, por si hay algún caso. Se ha traído material limpio y también desechable por si llega el momento de que un anciano enferme. También han aprendido a ponerse las mascarillas y a mantener un protocolo de higiene máximo y de limpieza diaria con lejía de las instalaciones.

Todo para mantener la seguridad ante una amenaza invisible que les ha separado de sus familias, para mantener sanos a la población más desprotegida ante el coronavirus.

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