Expertos de la UCO analizan la pérdida de hojas en pinos mediterráneos para una gestión más eficiente de los bosques
Una investigación del grupo Ersaf de la Universidad de Córdoba (UCO) analiza los procesos de pérdida de hojas en pinos mediterráneos para una gestión más eficiente de los bosques, combinando para ello datos climáticos, de campo y de teledetección, para identificar patrones de crecimiento asociados a procesos de defoliación y mortalidad en masas artificiales de pinar.
En concreto y según ha informado la UCO en una nota, para la investigación se ha tenido en cuenta que las masas de repoblación de las Sierras de Baza (Granada) y de los Filabres (Almería) han sufrido en los últimos años procesos severos de mortalidad, con la desaparición de áreas extensas de arbolado.
Según los investigadores, “la pérdida de hojas o defoliación es uno de los parámetros que mejor indica el estado de salud de los árboles en general, y muy particularmente en masas de pinar sometidos a procesos de estrés. Al perder hojas, el árbol sufre un importante deterioro de su capacidad fotosintética, y con ello una merma del crecimiento que anticipa los procesos de mortalidad. Identificar las causas que producen los procesos de defoliación es un aspecto crucial para adoptar las medidas selvícolas adecuadas que frenen el declive de estas masas”.
Por eso, la investigación del grupo Ersaf de la UCO, realizada por María Ángeles Varo y Rafael María Navarro, se ha centrado en el análisis de series temporales de datos LiDAR (Láser Aéreo Teletransportado) del Plan Nacional de Ortofotografía Aérea (Instituto Geográfico Nacional) para evaluar los procesos de defoliación en el complejo Baza-Filabres, una zona especialmente afectada por sequías.
Los datos LiDAR, recogidos a lo largo de los diez últimos años, y complementados con observaciones de campo y datos climáticos, “han permitido comprobar la relación entre defoliación y pérdida temprana de crecimiento, lo que permite cartografiar con precisión los procesos de deterioro del arbolado”.
Además, estos datos, y su cartografía, “permiten estudiar los impulsos de esos procesos, que están relacionados con la densidad del arbolado (la competencia), y los factores climáticos, principalmente la temperatura”. De hecho, al ver las anomalías de temperatura en el periodo de estudio, el equipo ha comprobado que “la existencia de un verano con temperaturas más altas de lo normal conllevaba posteriormente un aumento en la defoliación”. Los resultados obtenidos, tanto la cartografía del crecimiento, como la identificación de impulsores tempranos de la defoliación, permiten planificar la selvicultura para paliar o atenuar estos daños.
Como ha explicado Varo Martínez, “estas masas de pinos provienen de plantaciones realizadas entre los años 50 y 80, y que, en muchos casos, no han estado sujetas a tratamientos selvícolas, lo que provoca, aparte del aumento del riesgo de incendios, un incremento del riesgo de sufrir procesos de mortalidad vinculados a factores climáticos (como sequías severas) o bióticos (como plagas y enfermedades). Las masas de pinos con poca gestión tienen mayor densidad del arbolado, y esto supone una mayor probabilidad de que ocurran procesos de defoliación”.
Por ello, el equipo de investigación sostiene que “las políticas de gestión de los bosques deberían orientarse a regular la espesura del arbolado a través de programas de claras basados en el riesgo de que ocurran procesos de defoliación o mortalidad, favoreciendo, a la vez, la diversidad estructural y específica de los pinares procedentes de repoblación”.
A su juicio, sería necesario “hacer tratamientos selvícolas que conlleven una apertura del dosel que favorezca el crecimiento equilibrado de la masa, optimizando el crecimiento de los individuos remanentes, y favoreciendo una estructura vertical y horizontal más diversa”, según ha afirmado Varo Martínez.
El aspecto más innovador de este estudio ha sido el uso de series temporales de datos LiDAR. Estos sistemas LiDAR aéreos son usados a nivel nacional a través del PNOA-IGN, y ofrecen una cobertura nacional que permite generar mapas de la estructura de los sistemas forestales en tres dimensiones y con gran precisión, lo que permite medir las características estructurales de la vegetación (altura, cobertura y cambios en el crecimiento) y abrir un campo muy interesante para estudiar los procesos de decaimiento.
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