Publican el vídeo de la agresión de la 'manada' en Pozoblanco

Uno de los abogados del caso de Pozoblanco, a la entrada del Juzgado, en una imagen de archivo.

El caso está bajo secreto de sumario en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Pozoblanco. La víctima declaró la pasada semana con todas las protecciones necesarias para evitar que su rostro saliera publicado en los medios de comunicación. Sin embargo, este sábado se ha desvelado la prueba que sostiene la causa contra cuatro de los cinco detenidos por una agresión múltiple en San Fermín, acusados de un delito similar en Pozoblanco: la manada, como se llamaban así mismos.

El diario El Español ha publicado varios frames del vídeo que grabaron los propios supuestos agresores y que ellos mismos enviaron a un grupo de WhatsApp llamado The Manada. El periódico ha difuminado el rostro de la víctima, pero no el de los agresores. Tampoco el cuerpo de la chica, de 21 años, ni su ropa.

El vídeo está grabado dentro del coche del exguardia civil, destinado en Pozoblanco, detenido por estos hechos, A. J. C. E. El vehículo circula por el kilómetro 22 de la A-435 (la vía que une Torrecampo con Pedroche y Pozoblanco) cuando se graba el vídeo. La chica va sentada en el asiento de atrás con dos de los detenidos cuando uno de ellos le pasa el brazo por encima y comienza a manosearle los pechos y a besarle. Delante van el exguardia civil y otro de los arrestados, que desde sus asientos también abusan de la chica, según se ve en el vídeo.

Los hechos ocurrieron en la madrugada del 30 al 1 de mayo. La joven había acudido a la Feria de Torrecampo en compañía de unos amigos. Sin embargo, cuatro de los cinco detenidos por los hechos de San Fermín la abordaron y le propusieron llevarla en su coche hasta Pozoblanco. En el trayecto, según consta en el informe de la Policía Foral de Navarra y asumido por el Juzgado de Instrucción de Pamplona, los cuatro acusados habrían drogado con burundanga a la chica y habrían abusado de ella.

La joven, cuando ocurrieron los hechos, lo comentó con amigos y un policía local. No obstante, el agente no le creyó y la chica desistió de interponer la denuncia, según consta en el sumario.

Ahora, seis meses después de los hechos, el hallazgo del vídeo y el trabajo de la Policía Navarra han hecho que se reactive el caso (que nunca llegó a ser denunciado). Así, el juez de Pamplona envió a Pozoblanco la instrucción. En el auto firmado por el juez de Pamplona, el magistrado considera que “resulta indiciariamente acreditado” que A. J. C. E. ofreció a la denunciante acompañarla a su domicilio en un vehículo, donde nada más entrar y tras sentarse en el asiento del copiloto cayó “en un estado de profunda inconsciencia”.

En el vehículo se montaron también J. A. P. M., J. E. D. y A. M. G. E. y mientras este último conducía “todos ellos le tocaban los pechos” y A. J. C. E. le “besaba en la boca, riéndose entre ellos de la víctima”. Según añade el magistrado, la llevaron luego hasta la localidad de Pozoblanco, donde se despertó “completamente desnuda en el asiento de atrás” y con el mono y las medias rotas.

La joven se vistió y se colocó en el asiento del copiloto, momento en el que A. J. C. E. le requirió “para que le hiciera una felación”. Ante la oposición de ella, según relata el juez, el investigado la golpeó “dos veces en la cara y otra en el brazo”. Acto seguido, la empujó fuera del coche y la insultó.

Los tocamientos practicados en el vehículo fueron grabados por J. A. P. M. con el teléfono móvil de A. M. G. E., creando dos archivos de vídeo, el segundo de los cuales fue compartido en un chat denominado “Manada”, en el que posteriormente se refirieron a la víctima como “la bella durmiente”. Desde esa conversación, el investigado J. A. P. M. difundió ese vídeo en otro chat llamado “Peligro” en el que participaba A. B. F, el quinto procesado por la supuesta violación de los Sanfermines.

Estos hechos, según detalla el juez, están tipificados en el artículo 181 del Código Penal como cuatro delitos de abuso sexual, delitos de los que aparecen como autores los cuatro investigados. Asimismo, el magistrado imputa a A. J. C. E. un delito de lesiones.

Para la concreción del relato de los hechos y la valoración de los indicios de criminalidad, el magistrado ha tenido en cuenta “principalmente el relato de la víctima en su denuncia, el clarísimo contenido de los archivos de vídeo”, “las fotografías que la víctima hizo de las lesiones sufridas”, la comunicación del incidente a terceros y los datos obrantes en el atestado presentado por la Brigada de Delitos contra las Personas de la Policía Foral de Navarra.

En cuanto a la calificación jurídica de los hechos, el juez estima que con arreglo al artículo 181 del Código Penal “se consideran abusos sexuales no consentidos los que se ejecuten sobre personas que se hallen privadas de sentido o de cuyo trastorno mental se abusare, así como los que se cometan anulando la voluntad de la víctima mediante el uso de fármacos, drogas o cualquier otra sustancia natural o química idónea a tal efecto”.

A este respecto, el magistrado abunda en el propio relato de la víctima en cuanto a la forma en la que se despertó sin tener conocimiento “de nada de lo ocurrido” en el periodo intermedio, así como en “la profunda inconsciencia que se aprecia en los vídeos sin que la víctima se despierte a pesar de los besos y tocamientos y de las risas de los investigados”.

En este sentido, el juez también resalta que la joven describió la inconsciencia como “repentina en el mismo momento de introducirse en el turismo”, la referencia posterior a ella como la bella durmiente, así como los comentarios en el chat “Peligro” tras compartirse el segundo vídeo con menciones sobre la posible utilización en los hechos de burundanga, en referencia al alcaloide escopolamina o hioscina que actúa como depresor de las terminaciones nerviosas y del cerebro, sustancia de efectos sedantes similar a la atropina que ha sido detectada en usos delictivos para dejar inconscientes y luego amnésicas a las víctimas, singularmente en ataques sexuales.

La supuesta utilización de esta sustancia, razona el magistrado, explicaría la referencia posterior en el chat “Veranito” por parte de A. B. F., quien participaba en el chat “Peligro” en el que también se compartió el segundo de los vídeos, “a la voluntad de llevar para el viaje a Pamplona burundanga”.

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