Nunca una grúa importó tanto. Al menos desde el año 2005, los turistas y fotógrafos, aficionados o profesionales, se las veían y se las deseaban para retratar el gran fondo de pantalla de Córdoba: la línea que recorta la Mezquita Catedral y el casco histórico hacia la sierra y el cielo vista desde el Guadalquivir.

Al menos desde 2005 se han ido sucediendo las grúas en el entorno más protegido de la ciudad. Entonces, el Ministerio de Cultura instaló una estructura y un andamiaje para la reparación de la techumbre de la Mezquita Catedral. Desde entonces, las grúas se han ido sucediendo en obras: el Palacio Episcopal, el Palacio de Congresos o la propia Mezquita Catedral.

Este martes, los técnicos de Tragsa han retirado la última grúa que quedaba, la que daba servicio a la obra de reforma del Palacio de Congresos. Desde ya, no hay que hacer malabares o tirar de Photoshop para evitar que un “marco incomparable” se afease con una grúa metálica.

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