Juanín tendrá una calle... junto a la ciudad deportiva

Juanín, con la camiseta del club de su vida.
La Gerencia de Urbanismo aprobará rotular una calle con el nombre del histórico futbolista del Córdoba junto al canal del Guadalmellato | En la misma sesión se le dará el visto bueno a la cesión del uso privativo de la parcela en la que se construirá la ciudad deportiva

El histórico jugador del Córdoba Club de Fútbol Juanín tendrá una calle en la ciudad. Y la tendrá justo al lado del lugar en el que se construirá la Ciudad Deportiva del Córdoba, que en principio iba a llevar su nombre pero que parece ser que finalmente no será así, al menos mientras se mantenga el conflicto que tiene el club con el hijo del exfutbolista, que se está resolviendo en los juzgados.

El consejo rector de la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU) aprobará el próximo miércoles un expediente para ponerle el nombre de Juanín a una calle que hasta ahora no lo tenía. En concreto, se trata de un vial que discurre en paralelo al canal del Guadalmellato y que tiene su inicio en la confluencia entre la Calle Borde del Canal con calle de la Manifestación y final en la unión con calle Consejo de Distrito, en la barriada de San Rafael de la Albaida y junto al Hipercor. La calle se llamará oficialmente Juan Díaz López 'Juanín'.

Además, el mismo día el consejo rector de la Gerencia tiene previsto cumplimentar un nuevo trámite en el proceso administrativo para la construcción de la ciudad deportiva del Córdoba Club de Fútbol. En concreto, el consejo aprobará la concesión de uso privativo de la parcela en la que se construirá el recinto deportivo, que disfrutará la Fundación del Córdoba Club de Fútbol.

UN ONUBENSE QUE SE HIZO CORDOBÉS

Nacido en la localidad onubense de Nerva el 22 de mayo de 1940, Juanín se hizo cordobés por la vía del amor: al fútbol, a su equipo y a su familia. Aquí se quedó para siempre hasta erigirse en una presencia fundamental para entender la evolución de este deporte en una ciudad especial, a veces dura y exigente hasta extremos dañinos con sus ídolos. Hasta en eso fue Juanín especial. Ya fuera en su etapa como futbolista como en sus años de entrenador y, finalmente, como impulsor junto a su amigo y compañero Diego Moreno de una escuela de fútbol para niños en Ciudad Jardín, siempre fue respetado y hasta venerado por quienes tuvieron contacto con él. Fue un hombre de fútbol en el más amplio de los sentidos, con sus códigos de honor caballerescos y una pasión que transmitía a todos.

Con Juanín se abrió la etapa más brillante en la historia del Córdoba, que coincidió con su apogeo como jugador. Las estadísticas no revelan en toda su plenitud la relevancia del polivalente mediocampista en aquel Córdoba de esplendor. Disputó un total de 186 partidos en la máxima categoría y marcó en ella 44 goles, más que nadie con la blanquiverde. Fue el indiscutible líder por su aportación en el campo, pero también por una personalidad magnética que hacía que todos le siguieran de modo natural, aceptando su jerarquía.

Juanín firmó por el Córdoba el 14 de agosto de 1960, con 20 años, después de haberse forjado en las categorías inferiores del Betis y haber pasado una campaña como cedido en el Extremadura. Aquel chico prometía. Tenía tanta hambre de gloria como el club que le contrataba, por un sueldo modesto, para que echara una mano en la tarea de pelear por hacer algo grande en Segunda. Y Juanín hizo mucho más que eso. En su primer año jugó todos los partidos y se erigió en el jefe del grupo, respaldado por el carismático técnico argentino Roque Olsen, quien vio en él a una pieza maestra sobre la que construir una formación ganadora. Sobre Juanín se edificó el Córdoba más lustroso que vieron los tiempos. Se mantuvo en el equipo dos temporadas completas en Segunda (60-61 y 61-62), siete consecutivas en Primera (de la 62-63 a la 68-69) y una más en la categoría de plata (la 69-70, en la que jugó todos los partidos y marcó cinco goles) antes de marcharse, con 30 años, al Calvo Sotelo de Puertollano, en Segunda. Allí cerró Juanín su idilio con el fútbol con las botas puestas. Regresó de inmediato a Córdoba, de donde ya no se movió nunca más. Para la historia queda su nombre en un once mitico, que los aficionados más veteranos recitan como el catecismo: Benegas, Simonet, Martínez Oliva, Navarro, Martínez, Ricardo Costa, Riaji, Juanín, Miralles, Paz y Homar.

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