Antonio, de 62 años, pasa a planta tras 55 días luchando contra el coronavirus

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Antonio Miguel tiene 62 años y hace más de 60 días que ingresó en el Hospital Reina Sofía. Se contagió de coronavirus, que le provocó una neumonía bilateral que fue haciéndose más aguda conforme avanzaban los días. Tuvo que pasar a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) donde ha estado ingresado 55 días. La mejoría de sus pulmones le ha permitido pasar a planta donde se recupera, además, de la musculatura perdida.

La doctora Cristina López, intensivista del centro hospitalario, ha sido la facultativa que ha tratado a Antonio. Antes de su ingreso en el Reina Sofía, este paciente explicó a los médicos el malestar que sentía desde días previos y ya en Urgencias apuntó que su mujer había dado positivo en coronavirus aunque se encontraba asintomática. Según explica, la evolución de Antonio fue mala desde su ingreso y su cuerpo no respondía a ninguno de los tratamientos que le fueron suministrando. El empeoramiento de sus pulmones le obligó a ser ingresado en la UCI.

Ya en esta unidad, médicos y enfermeros apenas apreciaban la evolución de este cordobés, hipertenso y diabético. Al contrario, ya que necesitó, incluso, un sistema de oxigenación extracorpóreo -es decir, un pulmón artificial- para que sus órganos descansaran y el trabajo lo realizara una máquina. López explica que este paciente ha necesitado todo tipo de tratamientos ya que a ninguno respondía. Por el momento se conoce muy poco sobre esta nueva enfermedad y cuáles pueden ser los tratamientos más efectivos. Aún así, la intensivista señala que su mejoría ha venido propiciada por el intenso trabajo realizada y por la ayuda del pulmón artificial, “que le permitió hacer su función mientras que la inflamación iba descendiendo”.

Además del tratamiento clínico, López y el resto de facultativos sanitarios han tenido que aprender, sobre la marcha, a gestionar “todas las emociones que se dan en la UCI, que ya de por sí son especiales”, comenta la médica, que rememora casos de pacientes que no han podido ser despedidos por sus familiares. “El hecho de la distancia de la familia ya es un handicap porque a nosotros como médicos nos cuesta saber cómo va a evolucionar un paciente con coronavirus”, argumenta, recordando también que en dos ocasiones tuvieron que llamar a los familiares de Antonio para advertirles que su estado se estaba complicando.

Aunque este paciente no es el que más tiempo lleva ingresado en la UCI, López puntualiza que es el que más soporte y tratamientos ha necesitado. Tras 55 días en la UCI, Antonio ya respira de manera autónoma y se recupera de toda la masa muscular perdida durante su ingreso.

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