Asuntos de estado

En la Facultad de Periodismo tuvimos a un profesor, Ramón Reig, que nos condenaba a las catacumbas si una vez profesionales abusábamos de la generalización. Lo ejemplificaba con algunos titulares como "Sevilla se echó a la calle el Domingo de Ramos" cuando él, decía, ese día se había ido a la playa y también era Sevilla.

Lo acabamos de ver en Cataluña, cuando un presidente en el exilio voluntario hablaba del "pueblo catalán" como un todo, y no como la mitad matemática que representaba. ¿El resto de los catalanes que no quieren independizarse no son pueblo?

Y aquí suele suceder que una parte de la ciudad se toma por un todo. Y, desde luego, su interés es un asunto de estado.

Afortunadamente para los niños, el viernes salió la Cabalgata de los Reyes Magos. Cansinamente, si salía o no, si adelantaba o no, si representaba escenas bíblicas o no, si tiraban más caramelos o no, si la gente ponía los paraguas bocarriba para recogerlos o no, se convirtió en un asunto de estado. Todos hablaron en nombre de los niños, cuando de hecho son los niños los que menos han hablado. A ellos, aunque no lo parezca, les da bastante igual si una Drag Queen se sube en una carroza mientras vean a Melchor, Gaspar y Baltasar antes de acostarse.

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7 de enero de 2018 - 01:05 h