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Sobre este blog

Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

Cuestión de estrategia. Las gaviotas y el harpía

Magdalena Entrenas

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Sobre este blog

Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

Acabo de recordar las gaviotas de los últimos días de agosto. La playa estaba llena de ellas y sorprendentemente para mí, convivían con las sombrillas de colores y hasta con niños jugando a la pelota. Entonces me detuve a observar su comportamiento y descubrí algo sorprendente. 

La playa donde estaba, justo a la entrada de un puerto pesquero, es por donde los barcos llegan cargados de pesca. Las gaviotas estaban en fila en la orilla de la playa. Perfectamente alineadas. Mirando el mar. Y, de repente, cuando a lo lejos veían un barco, emprendían el vuelo y se arremolinaban a la cola de la embarcación. Al encarar los barcos la entrada al puerto, abandonaban el barco y volvían a la arena de la playa, se alineaban y a esperar al siguiente. 

Tan sorprendida me quedé con aquel comportamiento, que se repitió una y otra vez, que le pregunté a la inteligencia artificial y entonces mis sospechas se confirmaron. Descubrí que Incluso un grupo de científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas tuvieron la paciencia de analizar este comportamiento con detalle en aguas mediterráneas, publicando su estudio en la revista Current Biology.