Córdoba ¿'fake flowers'?
Sobre este blog
Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada.
Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta.
¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.
No me imagino recorrer Lisse, la “ciudad de los tulipanes” en los Países Bajos y toparme con flores de plástico. En Ámsterdam me enamoraron los tulipanes que en cada establecimiento colocan con amor patrio a lo natural y autóctono.
En Okinawa, hace justo una semana, me quedé sorprendida en el aeropuerto de Naha: lucía repleto de orquídeas. En cada mostrador, en cada tienda y hasta en los grandes ventanales por los que se ven los aviones. Había tantas y tan diversas, que llegué a pensar que eran de plástico. Así que haciendo algo muy español -y muy poco japonés- me fui acercando y tocando aquí y allá y sí, eran orquídeas naturales. Luego descubrí que Okinawa alberga cada año la Exposición Internacional de Orquídeas y que es un lugar de su cultivo intensivo.
Y es que hay lugares en el mundo que tienen el privilegio de ser conocidos, más allá de su historia o su arquitectura, por tener una identidad floral como parte de su esencia. Y Córdoba, innegablemente, es uno de ellos, con sus geranios y gitanillas y la belleza y el olor único de nuestras flores de azzahár, del árabe hispánico y antes del árabe clásico zahr. Si Medina Azahara se llama así, digo yo que será por algo.
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