Militantes de cola

Ni en el palco, ni en una tertulia de bar, ni en el fondo norte, ni en la grada de preferencia. La auténtica pasión por el fútbol, por tu equipo, se demuestra haciendo cola para pagar 40 euros por el suplemento de un partido que, siendo realistas a una semana vista, pocas posibilidades de ganarlo hay. Sí, soy el abonado 2.154 del Córdoba CF y me ha dado el punto de escribir del partido que se viene contra el Barcelona.

Quién no haya hecho cola por su equipo tiene una deuda pendiente. La militancia tiene un toque de estoicismo que se fragua esperando. Todos los sentimientos latentes en el hincha se despiertan ahí. La ilusión que genera la competición, el morbo por el rival, la indignación por los precios o la impaciencia por la lentitud de la venta se mezclan con el frío de estos días en un cóctel espumoso que rebosará el próximo miércoles a las ocho de la tarde.

Un partido así merece hacer cola, y la lista de motivaciones es tan larga como la fila que se acumuló el sábado por la noche en las taquillas de El Arcángel. Los cordobesistas porque son siempre fieles a su equipo sea quien sea el rival; los futboleros porque visita Córdoba el que denominan mejor equipo de la historia; los optimistas porque ganar este partido compensaría tantas decepciones; los románticos porque, pase lo que pase, Córdoba será ese día capital del fútbol mundial. Todos hacen cola.

Porque los grandes partidos empiezan esperando que abran las taquillas del estadio. La final de Copa, la semifinal de Champions o el partido del ascenso no serían lo mismo sin la emoción de saber si tendrás entrada o no. Con los tickets en la mano, comienza una cuenta atrás que termina cuando el árbitro señala el comienzo del partido.

Las semanas, los días, las horas previas a un partido grande es lo que los hace diferentes. Es cuando se calienta un derbi, cuando se fabula con la victoria, cuando se sueña con la gesta. Quien hace cola sueña, y quien sueña vive. Miles de cordobesistas vivirán un sueño durante la próxima semana. Disfrutemos, soñemos estos días que se harán cortos, porque luego los 90 minutos se nos pueden hacer muy, muy, muy largos.

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Publicado el
5 de diciembre de 2012 - 08:37 h
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