HÉRCULES ANDALUZ

.
O de como desescalar el más viejo mito de Occidente.

O de como desescalar el más viejo mito de Occidente.desescalar

Lo que de Arqueología yo pueda cantar en estos tiempos yermos no tiene ningún interés cuando debíamos estar recogidos, de luto colectivo y dando gracias a todos los que sacan esto adelante. El luto habría sido un revulsivo para el porvenir. El luto hubiera puesto a varias generaciones ante el mayor acicate de la historia: el miedo y la tragedia. El luto nos habría hecho algo más fuertes, sobre todo a los de las consolas. Mejor las consolas, que ya vendrá el subsidio y, tras él, el conflicto y su amiga pobreza. Tirar los muertos al mar, o los ríos, ocultarlos, era propio de sociedades anteriores a la protohistoria, pero no precisamente por alevosía. La falta a la prioridad de los mayores es un hecho histórico igualmente único. Como lo es la paupérrima tasa de mortalidad de esta pandemia, por violento que parezca. Vamos sobrados hasta en eso.

Me subleva, sin embargo, algo irrelevante en este tiempo. Me subleva algo sagrado durante todos ellos. Crepitan las columnas de Hércules. Si algo tiene valor para la especie humana cuando los tiempos van de este modo, es la memoria. Si algo se destruye, in ictu oculi, chas, es ella misma. Si algo nunca podría esperar un griego antiguo, ni ahora ni nunca, es ver al glorioso Hercules Gaditanus de nuestra bandera andaluza coronado regiamente y laureado en modo apolíneo. Tiempo de consolas.

Si por algo somos mito los andaluces es por los Trabajos de Hércules. Las manzanas del Jardín de las Hespérides. El del engaño a Atlas. El de la victoria ante Gerión. ¡Por dios bendito, las Columnas del fin del mundo en Gadeira! Si algo nos distingue de todo, de absolutamente todo, el Occidente antiguo, es que Cádiz tiene la más larga y legendaria memoria escrita en un mundo en el que sí, como en Robin Hood, se hundía en una pira a los muertos en el agua. Se agita el quebranto de todos los griegos que dejaron escrita memoria sobre ese Melkart fenicio, primer habitante de Cádiz, al que ellos llamaron Herakles y los romanos Hercules Gaditanus. El Hércules ante el que lloró Julio César. El Hércules del escudo de Andalucía.

Son casi 30 siglos de mítica y griega memoria. El más antiguo icono  de España y Europa. El mito de las columnas del escudo nacional, que tiene tanto a Cádiz como a Granada. La más valiosa de las historias. La que, junto con las riquezas de Tarteso, hizo de este finisterrae la más venerada tierra de toda la civilización occidental. A mito, ganamos. Eso es lo que Blas Infante sublimó en el escudo de Andalucía. No hablo de política, ni de bandos, ni de fango: hablo de memoria, de mores, de valores, de respeto, de historia.

Hércules, iconográficamente, no puede llevar nunca encima una corona real porque es hijo de Zeus y una mortal…¿les suena?: por tanto, un semidiós, que está por encima de la realeza. En un altar a nadie se le ocurre poner la imagen de un Papa beatificado encima o al lado de un Crucificado. En el Congreso, no está el presidente por encima del Jefe del Estado: la jerarquía simbólica manda.

Hércules, no puede llevar nunca laureles alrededor, ¡por Zeus!: porque los laureles son precisamente el distintivo de su mayor enemigo histórico: Apolo, el dios victorioso y sanador, con el que se jugó la disputa del trípode del santuario de Delfos. Hércules, ese semidios que osó afrentar el Olimpo, el hijo de Zeus que se disputó con el dueño de las flechas y la cítara. Después, Marco Antonio quiso ser Hércules, la fuerza, y Octaviano, Apolo, la astucia del arco de la victoria. Por si se quiere comprender rápidamente. Son dos mundos distintos, la fuerza y el orden, el furor y la calma. Un bramido no engulle un silencio. Unos laureles que enfurecen, como ninguna otra cosa, a Hércules. Atención a la maza.

Que la presidencia de la Junta de Andalucía - depositaria de esa memoria según nuestra Ley del Patrimonio Histórico Andaluz - haga estas cosas, es para mirarse los efectos del Coronavirus. Hércules Hespérico, Hércules Gaditano, el Melkart fundador fenicio de Gadir, el del escudo de Cádiz y el del escudo de Andalucía, el que guardaba el final del mundo.

No se lo lleven al más allá.

Tenemos un presidente razonable y mesurado, al que valoro en este tiempo. No va esto contra él. Pienso que lo enmendará.

Etiquetas
Publicado el
5 de mayo de 2020 - 14:02 h
stats