Y aquí debajo encontrarás... sólo un ANIMAL...

Salió de la bañera corriendo y casi se estrella. Y sintió frío. Qué coraje le daba no poder evitar agarrar el teléfono si sonaba un mensaje. Total, no pensaba contestar pero la curiosidad le mataba...

"Estoy en la puerta, señorita".

No te creo, socorro...-

pensó. Porque el volumen de la música traspasaba las paredes y era evidente que estaba en casa.

Hacía mucho que no se veían. Y aunque se habían mensajeado algunas noches, incluso reído, llevaba tanto tiempo enclaustrada que sentía que ni se acordaba de su cara.

Le pasaba a menudo en sus temporadas de encierro: descuidaba a sus amigos hasta la eternidad. Pero ellos la conocían así, tan jodidamente solitaria, que sin necesitar un empujón se iban al rincón del olvido solitos cuando se volvía ermitaña.

Y él más si cabe la entendía. Y se consolaba con disfrutar de las noches en que ella despertaba del trance y, en un ataque obsesivo compulsivo envuelto en terror a morir sin mandarle un beso, charlaba con él horas por escrito. Para luego desintegrarse de nuevo.

No era ningún secreto que únicamente en casos de alerta máxima contestara al teléfono... y al ver que ninguno de los argumentos con los que anteriormente había intentado estar a su lado habían sido suficientemente convincentes para que ella se notara imprescindible, se plantó allí.

La luz estaba encendida.

Por un momento tuvo un impulso de abrir la puerta, pero luego pensó: Ni de coña; tengo la cara lavada, el pelo mojado, los dedos arrugados... estoy fea. Una polla rosa chicle daba el toque de color a su cuarto de baño. Y espumita. Necesitaba aliviar tensiones, desfogar.  Era su momento de sexo a solas y estaba cachonda. No era el momento. No lo era. Hoy no.

Y se mantuvo en silencio...

El timbre de la puerta empezó a sonar insistentemente....y desde la ventana acertó a escuchar  a gritos un porfa, ábreme, sé que estás ahí... repetido.

Se mantuvo quieta y casi sin respirar. Ya se aburrirá... Estaba tiritando...

Finalmente, harta y rabiosa, abrió la puerta y asomó la boca por la oscuridad del hueco de la escalera...

-Vaaaaleeee, te abro, pero te vas al salón que estoy duchándome y me queda un rato...-sentenció.

Entró de nuevo en aquella cápsula de vaho, cubrió con una toalla su aparatito, subió un nivel el radiador y se zambulló de nuevo en la bañera hasta los ojos. El calor del agua calmó su ira. Y su frío.

Escuchó sus pasos y la puerta cerrarse.

-Oye, ¿tienes cerveza??- se escuchó desde la cocina.

Sacó los labios llenos de espuma del agua y gritó:

En la nevera abajo!!!- y se zambulló diez segundos, los suficientes para contarlos despacito y volver a relajarse.

Él llamó a la puerta y sin esperar respuesta entró por la cara, sentándose en el wc. Tras la mampara opaca ella escuchó cómo abría la lata y la mano de aquel hombre apareció por entre la ranura que quedaba por cerrar de aquel cristal ofreciéndole un trago.

-Cucha, a mi no me vayas a dar mucho el coñazo ahora que ya te he dicho que me quedaba un rato... Te vas al sillón y te pones otra música si quieres pero a mí me dejas...- y unos dedos con las yemas estriadas por la humedad agarraron la lata y se adueñaron de ella para siempre.

Él hizo oídos sordos... y su mano volvió a asomar.

-¿Me das un traguito?-grrrrrr.... estaba poniéndose negra.

Aquella mano se movía haciendo movimientos de pedir, movimientos de agarrar la nada y ella observó sus dedos. Nunca se había fijado en lo bonitas que eran sus manos. Grandes, de dedos rudos pero preciosos.

Por el aire planeaban pompitas que al explotar lanzaban sobre su mente pensamientos pecaminosos.

-¿Te importaría dejarme sola y cogerte otra puta lata que hay muchas?

-Venga, no te enfades... quiero estar un tiempito contigo. Hace mucho que no te veo, anda, no me seas así...-Te he dejado entrar, ¿no? ¿Me olvidas un ratito?-¿puedo meterme contigo ahí?

-No quiero que me veas hoy, no estoy... ¿arreglada?- "Arreglada" no era la palabra, pero así le salió. Eran únicamente amigos, pero ella no se permitía enseñar su esqueleto sin máscaras.

-Juro que respetaré tus silencios y no diré nada...

-Madre mía... qué tío más plasta...

-Porfaaaa...

Él conocía su parte de amiga nada más. La correcta. Nunca había visto a la antisocial. Era el gran enigma. Para él y para todo su entorno.

Y en la bañera estaba la bruta que minutos antes se preparaba para masturbarse. La que irremediablemente había mirado con un filtro puramente sexual sus manos imaginándolos instrumento de placer por puro instinto.

- ¡¡¡¡Josú qué pesao!!!! pero te pones en el lado del tapón y te callas.

"En el laberinto de mi oscuridad

te espero

si quieres venir y ponerme el collar...

Si el diablo te vistió

mi mirada te desnudará

y aquí debajo encontrarás...

....sólo un animal...

...sólo un animal."

Un leve sonido de un metal de cinturón chocar contra el suelo, poco más escuchó. Encogió las rodillas y reclinó la cabeza hacia atrás cerrando los ojos de cara al techo.

Él casi se desnuca con el grifo,  tenía el Woody Allen subido, pero finalmente consiguió encontrar la postura abriendo las piernas y estirándolas a ambos lados de las caderas de ella que, a su vez y, sin apenas cambiar el gesto, subió las suyas en ángulo recto para -convencida de que él ya no iba a moverse- acomodar los talones en sus hombros.

-Pues yo te veo guapa así, natural...

Ella ni contestó. Se esforzaba únicamente en que sus muslos no rozaran esas piernas cálidas llenitas de pelos, porque eran las de su amigo. Y cuando se ponía burra le tiraba mucho lo bestia.

-...es más, yo te veo más guapa así, con tu pelito mojado... pareces más niña aún... y además...- agarró uno de sus pies y comenzó a masajearlo con ternura.

-Cucha, vete al cuerno... has jurado que respetarías mis silencios...-

 le interrumpió. Su voz tenía ahora un baño de caramelo. Tremendo hormigueo le impedía mantenerse seria. Aun así, continuaba su cara firme en la misma posición. Era indispensable disimular.

-Perdón, perdón... intento que te relajes, en serio... que si te hago cosquillas... me lo dices y paro..- también él estaba nervioso...

-ssshhhhhh... -le mandó callar suavemente... y las huellas dactilares invisibles de sus caderas acariciaron su cuerpo sin querer.

-siempre había querido saber qué haces cuando te encierras. Qué es lo que no quieres que veamos...- sus dedos, ayudados por la espuma del agua, se deslizaban por sus piernas...

-Caaallaaaa...- susurró ella. Él no paraba de moverse. Se debía estar clavando en el culo aquel tapón y estaba inquieto sin dejar de buscar una buena postura. Y finalmente se desplazó un poquitito para alante y la imitó tumbándose hacia atrás y cerrando los ojos.

Ella empezó a sentir frío y, aunque estaba agustito,  se notaba excitada. Y un sonido rarísimo rompió el silencio. Sonido...como de desagüe.

-Josú, qué tarrina.... ¡has quitado el tapón...!!!- resopló.  La bañera estaba a una cuarta de vaciarse.

Y él se incorporó encontrándose en primer plano su sexo abierto tapado por la espuma. Nunca había mirado con esa intención a su amiga.

Quiso hablar, mas sólo acertó a sacar un sonido grave de su garganta proveniente de su memoria antigua cavernícola.

-Ehmmmmm... perdón, perdón... menuda tarde que te voy a dar...- dijo para disimular. No podía dejar de mirar sabiendo que ella no se daba cuenta. Le pareció sexy su cuerpo tiritando- ...

espera que abro el agua caliente otra vez y te quito el frío...

"Y ahora que has probado sé que volverás...

Te espero

Y te haré pensar que dominarás

Si el diablo te vistió

mi mirada te desnudará

y aquí debajo encontrarás...

...sólo un animal

Si lo buscas lo descubrirás

sólo un animal.

Sólo un animal..."

Ella estaba congelada y en la misma posición, aguardando bajo sus párpados el regreso del calor... Percibió cómo él calmaba sus temblores pasando la ducha cuidadoso por su cuerpo... sin poder evitar estremecerse cuando llegó al interior de sus muslos...

Y al desaparecer la espuma, también él se estremeció y su mano quedó fijada como por un imán en aquella postura...

Pudo comprobar como ella entraba en estado de absoluto relax... cómo sus labios se enrojecían, acrecentando el tamaño de su clítoris.

Su polla izó bandera  en menos uno y se tapó con el brazo avergonzado. Era su amiga...

Ella llevaba tanto rato aguantando en su mente todos los argumentos que tenía preparados para su momento de baño a solas... que prefirió dar otro trago a la cerveza y así desinhibirse aún más. Le gustaba ese adormecimiento... había confianza...

Y olvidó dónde estaba de repente y con quién, abriendo su sexo con dos dedos despertándose todos sus instintos animales...

- Ea, y ahora... ya sabes lo que hago en mis encierros...- musitó.

-Pero... yo... juro que siempre te he visto como una colega...- mintió- pero...

-No... yo ya tengo demasiados colegas...-y,  sin bajar los pies del borde de aquella bañera, encogió las rodillas en un acto de flexibilidad extrema, regalándose una postura de ajuste infinito, abriendo bien ese tesoro para prepararse a recibir aquel chorro divino de agua entre sus muslos...

Curioso él se incorporó y acercó su mirada. Aquella lluvia recorría la vagina abierta de ella, percibiendo que sus movimientos involuntarios resultantes del gozo le hacían parecer que tenía vida propia... Se deleitó con el sencillo placer de la observación.

Ella mecía suavemente sus caderas, buscando con aquel tierno vaivén que el agua estimulara su clítoris a su antojo...

Y en voz muy bajita  se escuchó:

-Pero no me puedes tocar...-¿NO????-No con las manos...

Mmmmmmm..... qué reto más goloso...-pensó.

Tapó con varios dedos parte de la salida del agua para dar más presión y con movimientos circundantes rodeó aquel monte de venus inflamado mientras ella con un dedo nada más se levantaba la piel mostrándole aquel capuchoncito erecto y rosa...

Él ya se estaba toqueteando el glande aprovechando  la viscosidad de su primer goteo... Ella sacó la otra mano del agua y como si tuviera ojos en las muñecas, agarró su consolador a prueba de tsunamis del lavabo. Y le miró a los ojos. Por primera vez él sintió esa mirada indomesticable clavarse en la suya, y ese gesto obsceno inevitable de ella invitándole a jugar le cambió el ritmo a su respiración... Y gimió como un cavernícola... Ella desconocía esa faceta qué tan cerda le ponía y se puso de pie, pegando su chocho a dos centímetros de su boca. Los pezones se le iban a salir de las tetas.

Levantó una pierna, se abrió los labios en modo burro y respiró como si acabara de terminar una carrera de fondo.

Estaba resultándole tremendamente excitante no follársela. No tocarla. Verla en estado bestia.  Soltó la ducha y escupió con tremenda puntería para que la lubricación que el agua consume regresara. Y pasó sutil aquel capullo de goma por su clítoris.

Ella apretó los dientes y sus ojos se llenaron de lágrimas... endulzando él el gesto metió con cariño aquel falo en su vagina,  con movimientos de enroscador de bombillas profesional.

Ella inclinó la cabeza, y echó un hilo de saliva certero en esa diana generadora de endorfinas. Poco necesitaba ya para correrse.. y sigilosa se roceteó contra el hueso  con sus dedos de uñas rosas mientras un mar de lágrimas empapaban su cuello...

La banda sonora de fondo tan sólo podía asemejarse a la de la Edad de los Metales cuando nuestros ancestros fornicaban como animales para dar vida a nuestras generaciones...

Se iban a correr ..... se iban a correr...

Cuando se escuchó el gran quejido del fin de fiesta de ella con la reverberación divina que únicamente dan las bañeras  y él estaba eyaculando al aire como si de una celebración de la vuelta ciclista se tratara... advirtió cómo las lágrimas de su barbilla goteaban sobre su frente.

Y miró hacia arriba con los ojos ensangrentados y una mezcla de compasión y ternura le recorrieron la espalda...

Ella deseaba romper a llorar, ansiaba ahora al amigo...

-Si supieras cómo beso...sabrías cómo abrazo. Ven aquí, pequeña....

Y se incorporó.  Y la estrechó entre sus brazos fuertemente hasta embriagarla de amor... Se habían corrido a la vez.

Y notó un pellizco megafuerte en su brazo.... y una vocecita llorosa, de esas de llanto con hipo... apenas susurró:

-Tres marcas de leche...

- Ehmmmm... hijaputa, no aprietes... ehmmmm.... RAM, PULEVA y PASCUAL..

"Y preguntarás por mí

y lo haremos otra vez

porque nada va a cambiar...

En mí verás...

...sólo un animal

sólo un animal

sólo un animal."

https://www.youtube.com/watch?v=wuQ920oAnMc

Etiquetas
Publicado el
4 de octubre de 2014 - 10:14 h