Sigue en pie

Xisco, en pleno éxtasis tras el primer gol | MADERO CUBERO
El Córdoba supera por 2-1 al Girona en el partido de ida de las semifinales del 'play off' de ascenso a Primera División | Los de Oltra rentabilizan un arranque fenomenal

Una fantástica primera media hora de partido dio al Córdoba la primera victoria de su historia en un play off de ascenso en El Arcángel. Los blanquiverdes irán a Girona con un resultado favorable que, obviamente, no les permite tomárselo con tranquilidad, ni siquiera con un nivel de optimismo que supere los límites de la moderación, pero sí que les reporta una transfusión de ánimo y autoestima fundamental en estos momentos del curso. Un doblete de Xisco, que ofreció una lección de ética profesional y compromiso, condujo a los de Oltra a una situación más que interesante. Ahora habrá que refrendarlo en Montilivi el domingo, sin tiempo para celebrar ni para llorar porque, francamente, no hay ninguna razón ni para lo uno ni para lo otro. El play off no admite más análisis que un duro día a día hasta que alguien te diga que es el último. El Córdoba sigue vivo y en pie. Herido, como todos, pero con el desafío intacto.

Oltra aguardó hasta el último instante, pero no hubo milagro ni se quiso buscar. Alinear a Pedro Ríos, después de dos días sin entrenar y un proceso de alta fiebre, hubiera sido una temeridad. El jerezano se quedó en la grada y el Córdoba se resignó a pelear sin su mejor especialista en pases definitivos. Sin Florin Andone ni Sasa Markovic, que se pierden este play off por razones de fuerza mayor -una Eurocopa y una rotura de ligamentos-, Oltra removió el once para encontrar armas fiables. Nando y De Tomás, dos jóvenes cedidos por el Valencia y el Real Madrid, salieron a combatir en primera línea en la mayor batalla librada hasta el momento por los blanquiverdes. Oltra apostó por la retaguardia clásica y compuso, porque no le quedó más remedio, una línea ofensiva experimental. En el Girona había un puñado de caras conocidas en El Arcángel. En la defensa, Richy y Kiko Olivas; en ataque, Borja García. Al madrileño, que jugó en Primera con el Córdoba la pasada temporada, se le percibieron ganas de parecerse a aquel futbolista imaginativo y determinante que un día fue a las órdenes de Paco Jémez, que sacó de él lo que nadie más pudo.

A los tres minutos, Borja García trató de hacer un arabesco en el centro del campo y Raúl de Tomás se la robó de los pies. El madrileño enfiló el marco de Isaac Becerra y soltó un zapatazo mordido que salió fuera. El Arcángel rugió con fuerza. Los blanquiverdes apretaron en las marcas en el inicio, tratando de mostrarse intimidantes y aprovechando el entusiasmo inicial de un graderío entregado. A los seis, una incursión de Fidel terminó con el balón muerto al borde del área. Luso le dio como pudo, muy forzado, y Becerra siguió con la vista una pelota que salió ligeramente desviada. El Córdoba ejercía de local como mandan los cánones. Y a los nueve minutos, el delirio. El equipo se fue en manada a la ofensiva, como si no hubiera un mañana. Nando se metió por la banda, la dejó atrás, llegó Luso para estrellarla en el palo y, al rechace, Xisco la empujó dentro. Todo se ponía de cara para los de Oltra, que rentabilizaban el máximo la energía del escenario y la rabia contenida por reivindicarse en un partido grande. Y si hay alguien en el Córdoba con deseo enquistado por la aclamación popular es Xisco Jiménez. El capitán sabía que todos los focos le estaban apuntando y respondió con grandeza. A los doce minutos marcó el segundo, tras impulsar a la red un balón largo de Caballero y engañar a Becerra. El balear había firmado dos dianas antes el cuarto de hora ante el Girona, el conjunto menos goleado de Segunda División.

Los de Pablo Machín, con los planes alborotados, trataron de poner algo de picante pero rara vez lograban armar acciones de peligro. Una salida a destiempo de Razak hizo tragar saliva a la afición pero ni siquiera llegó un jugador gerundense a rematar. Quien sí lo hizo, al palo, fue Luso al saque de una falta en el minuto 23. Quedaba claro que, sin Florin, el asunto de atacar era una cuestión colectiva. Dos remates a la madera y dos goles -y ninguna ocasión concedida al rival- era el balance de unos primeros veinticinco minutos primorosos. El Girona dio su primer testimonio serio en ataque a los 28 minutos. El central, Richy, lo intentó desde muy lejos y Razak desvió a córner. Tras el saque de esquina, y tras varios rechaces, Cristian Herrera logró silenciar al Arcángel marcando con la puntera el 2-1. El panorama se enturbiaba.

En el tramo final de la primera parte, tras despojarse del agobio que le provocaba la desventaja de dos goles, el Girona se hizo con la posesión del balón ante un Córdoba que reculó. Los catalanes empezaron a asustar con más frecuencia a Razak, que vio cómo un trallazo lejano de Borja se fue por encima del larguero. El Córdoba protestó un penalti por empujón a Raúl de Tomás, que iba a rematar de cabeza un centro de Nando, y Xisco se llevó la tarjeta de Ocón Arráiz por protestar. Una bronca fenomenal al árbitro fue la banda sonora de la retirada de los equipos al vestuario. El Córdoba se retiró con una sensación rara y frustrante. Pudo haber dejado muy encarrilada la eliminatoria en una primera media hora apabullante, pero se encontró con el inesperado castigo de un gol del rival que daba una dimensión distinta al duelo.

A la vuelta, El Arcángel empujó. El Girona ya era otro. Nada que ver con el grupo timorato que se movió al ritmo que quiso el Córdoba durante toda la primera parte. Los catalanes ensayaban el disparo a puerta cada vez que veían ocasión, desde donde fuera, para poner a prueba a Razak. El ghanés detuvo cuatro en los primeros cinco minutos del segundo tiempo. No es que fueran de una peligrosidad extrema, pero sí servían para construir un escenario novedoso en el que el Girona parecía gobernar y tener la iniciativa. Oltra trató de dar un giro al partido sacando del césped a De Tomás para dar entrada a Víctor Pérez. El albaceteño, con más pausa, se incrustó en el centro del campo para contrarrestar al soltura con la que se estaba moviendo el Girona y lanzar, si podía, algún pase interior a Xisco, ya único referente arriba.

Razak detuvo en la línea de gol un cabezazo de Richy en el minuto 68. El Córdoba no era capaz de recuperar la efervescencia del inicio y a medida que se consumía el crono tendía al conservadurismo. Oltra quitó a Xisco, muy cansado por el esfuerzo -salía de una ausencia por lesión- dejó su sitio a Jean Paul Pineda. El balear se fue en medio de una estruendosa ovación. Quién sabe si la última en este estadio.

Un pase cruzado espectacular de Luso a Fidel, que controló y lanzó fuera, fue la ocasión que despertó al Arcángel. Los últimos quince minutos resultaron frenéticos. El cansancio hacía mella y los errores en pases y controles se sucedían en ambos lados. La clásica ruleta rusa de los play offs. El Girona pudo marcar en un saque de esquina en el que Razak salió de mala manera, Sobrino remató y Deivid la sacó como pudo. A tres minutos del fin, Nando se marchó roto y el ingreso de López Silva al rectángulo se recibió con honores de estrella. A esas alturas del partido, la afición entendía que los suyos necesitaban una dosis extra de aliento. El desfallecimiento general era patente y cada balón que llegaba a las inmediaciones de Razak provocaba taquicardias. En el descuento, una falta al borde del área lanzada por Alcaraz superó la barrera y se fue junto al palo. Razak voló y conectó con la pelota, pero no logró blocarla. Nadie llegó a remachar y unos segundos después, Ocón pitó el final de un pleito al que aún le queda la segunda parte.

La historia de ambos equipos les proporciona argumentos irrebatibles a propósito de la influencia del azar en el fútbol o lo absurdo de creer que un resultado favorable en la ida de una eliminatoria, por rotundo que parezca, es definitivo. La prudencia y la cortesía evitaron gestos triunfalistas y las sonrisas, para el que tuviera motivo, no pasaron de una mueca de moderada satisfacción. Esto no ha terminado.

FICHA TÉCNICA

CÓRDOBA CF, 2: Razak, Stankevicius, Deivid, Héctor Rodas, Domingo Cisma, Luso, Caballero, Nando (López Silva, 87'), Fidel, Raúl de Tomás (Víctor Pérez, 63') y Xisco (Jean Paul Pineda, 70').

GIRONA, 1: Isaac Becerra, Maffeo, Alcalá, Richy, Kiko Olivas, Clerc, Granell (Eloi Amagat, 77'), Pere Pons, Borja García (Alcaraz, 85'), Sobrino y Cristian Herrera (Mata, 80').

ÁRBITRO: Ocón Arráiz (Comité Riojano). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Héctor Rodas, Xisco, Nando y Stankevicius y a los visitantes Maffeo y Kiko Olivas.

GOLES: 1-0 (9'). Xisco. 2-0 (12') Xisco. 2-1 (29') Cristian Herrera.

INCIDENCIAS: Partido de ida de las semifinales del play off de ascenso a Primera División, disputado en el Estadio Municipal El Arcángel ante unos 16.000 espectadores. El encuentro de vuelta se celebrará el próximo domingo, a partir de las 19:00 horas, en el Municipal Montilivi de Girona.

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