Ya sí que sí: el Córdoba está vendido

León y González se abrazan en la puerta de la notaría madrileña | MADERO CUBERO

El Córdoba CF cambia de dueño. El grupo Aglomerados Córdoba se ha hecho con el 98'7% de las acciones de la sociedad, que este lunes vivirá el cambio de poderes en la junta extraordinaria de accionistas. La operación ha quedado desbloqueada esta misma mañana, después de que Jesús León y Luis Oliver acudieran a la notaría de Miguel Yuste Rojas, en Madrid, para remodelar la constitución de la sociedad compradora con la salida de la misma de Oliver. Ésa era una condición inexcusable para González, que no estaba dispuesto a traspasar el poder a una empresa en la que estuviera el navarro. Sí podrá tener responsabilidades en el club blanquiverde bajo un contrato -será director general deportivo-, pero en ningún caso como accionista de modo personal o a través de alguna de sus empresas.

Una vez solventado ese requisito, ambas partes se citaron en la misma notaría de la capital en la que tuvo lugar el episodio de la ruptura en la primera intentona de compra, enclavada en la calle Serrano. Aquel abrupto desencuentro derivó en un agrio cruce de declaraciones, a través de ruedas de prensa y comunicados públicos, entre los responsables de Azaveco y Aglomerados Córdoba, las dos empresas implicadas en el proceso de la transacción del paquete accionarial. Finalmente, después de unos días de intensa presión en los dos bandos, se llegó a una salida que deja al Córdoba CF ante una nueva etapa en su gestión: el nuevo presidente será Jesús León, empresario montoreño que cumple así lo que él mismo vino calificando en los últimos años -ya trató de alcanzarlo en dos ocasiones precedentes- como “un sueño personal”. La era de los González ha terminado. El máximo accionista hasta ahora se guarda -a semejanza del contrato de compraventa que él suscribió con Prasa- una opción de retracto en caso de una venta posterior de la sociedad. González se garantiza que durante cinco años León no venda acciones a no ser que lo haga de la totalidad. En ese caso, un diez por ciento de la plusvalía iría para González. La imposibilidad, según una cláusula del contrato, de vender partes de la sociedad ejercería como barrera para que Oliver -o cualquier empresa- pueda entrar.

La operación se reactivó por razones inherentes a aspectos del contrato y también por una catarata de acontecimientos que estaban haciendo inviable la permanencia de los González al frente del timón. De hecho, salió a la luz pública el deseo de Alejandro González -presidente desde diciembre de 2016- de dejar el palco, ante la durísima situación por la pésima marcha en lo deportivo y la animadversión de todo el cordobesismo. En los últimos días se había detectado a través de las redes sociales una llamada a la movilización de los seguidores para expresar, de un modo no especificado -pero fácilmente imaginable-, su postura contraria a los gestores del club. El ambiente en el entorno era irrespirable. El anuncio de la sentencia que da la razón al grupo Tremon en el asunto de la Ciudad Deportiva, con la posibilidad de cierta de un desalojo de la instalación en el espacio de apenas dos meses, añadió fuego al incendio.

El propio Carlos González, en la rueda de prensa que ofreció el viernes pasado para anunciar la ruptura de las negociaciones -que al final no fue tal-, confesó que era consciente de que su presencia “hacía daño” al Córdoba. Apenas unas horas después de su comparecencia ante los medios, González ofreció a Jesús León entrar como consejero en el club. El hasta ahora máximo accionista definió al montoreño como “el mejor presidente que puede tener el Córdoba CF”, aunque “se equivocó de compañeros de viaje”, matizó en referencia a la presencia en la operación de Luis Oliver. El navarro se convirtió en el principal obstáculo, según González, para el cierre del trato. El mandatario blanquiverde puso en dudas las garantías de pago y repartió entre los medios una documentación con la que pretendía desacreditar a los actores de la parte compradora, tanto en las formas como en los contactos habidos con la Liga de Fútbol Profesional para depositar un aval que permitiera acometer fichajes en el mercado.

Las trabas de la operación que denunció Carlos González encontraron una respuesta por la otra parte. La compra se establece en 9'5 millones de euros, con pagos fraccionados que se extienden hasta 2020.

Este próximo lunes 22 de enero está fijada la Junta General Extraordinaria de accionistas, en la que se ratificarán los cambios en el Consejo de Administración. El cordobés Jesús León será el presidente del consejo y del club. Su equipo lo presentará después de que los anteriores consejeros cesen en sus cargos. Y un Córdoba nuevo comenzará a andar... por zona pantanosa.

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