Un punto que invita a pensar en muchas cosas en el Córdoba

.
El conjunto de Villa se deja comer por el Mallorca y acaba implorando con uno menos el final de un partido que llegó a dominar por 0-2

Visto lo visto, uno no sabe si reír o llorar. El Córdoba ha enseñado en Mallorca todo lo que es capaz de hacer. Todo. Para bien y para mal. Tuvo el encuentro ganado y terminó encomendándose a todo el santoral para que el árbitro, un tipo de criterio veleidoso, decretara el final de un pleito extraño. Los baleares iban camino de salir del Iberostar escoltados y abandonaron el césped casi a hombros, como héroes. Al Córdoba le sucedió lo contrario. Hubo gestos torcidos, protestas de impotencia y una irritante sensación de malestar. Tuvo el conjunto de Villa la victoria en la mano por acumulación de méritos. Gobernó la situación con solidaridad y oficio, descubriendo las carencias de unos bermellones que no veían la manera de sentirse cómodos. Pero todo se torció de mala manera en el momento más inapropiado. Y el Mallorca, que tiene calidad y necesidad, aprovechó que le abrieron las puertas para entrar de nuevo en el partido. Uno fue de más a menos y otro de menos a más. Al final, las dos trayectorias se cruzaron. Equis. Un punto para cada uno y a seguir en la pelea.

Entre el sentido del deber y la vergüenza torera, los blanquiverdes aguantaron la impetuosa salida del Mallorca en un estadio poco poblado y con un ambiente avinagrado. Los locales están en crisis tanto en el verde como en los despachos. Con esfuerzo solidario y un Raúl Bravo excelente atrás, el Córdoba fue poco a poco tomando la iniciativa para revertir los papeles. Con una certera presión desde arriba y mucho orden, el Córdoba golpeó duro antes del cuarto de hora. Fue una acción bella y eficaz. Abel abrió a la banda y Pedro avanzó con la pelota para colocarla en el segundo palo. Con el meta Miño loco perdido en su zona, el esférico llegó a la cabeza de Xisco y éste, solo, lo metió en la red y lo celebró de modo furioso. No era para menos. En el regreso a su tierra natal, el punta prendió la mecha de la bomba. En las gradas se oían pitos, el gesto de Oltra empeoraba y el Mallorca bailaba al son del Córdoba.

Los de Villa pudieron sentenciar en un par de ocasiones antes del descanso. Un tiro de rosca de Abel y un disparo de Caballero sembraron el pánico. Lo mejor del Mallorca fue un lanzamiento de falta de Alfaro que se estrelló en la cruceta. Los locales sacaban a relucir su calidad individual a fogonazos, pero como conjunto no encontraban el modo de hacer daño. En el intermedio, el Córdoba dejó en el ambiente una sensación de control total. Fue mejor y el marcador lo pregonaba, aunque en voz bajita.

La vuelta de vestuarios trajo la inclusión de Gerard Moreno en el Mallorca a los diez minutos, buscando más punch en la vanguardia. Sin embargo, el Córdoba propinó otro mazazo. Caballero envió un pase medido a Pedro, que dentro del área dejó sentados a dos rivales y batió a Miño para firmar el 0-2 en el minuto 54. Los anfitriones se quedaron petrificados. La banda sonora en el Iberostar era la propia de un cataclismo. Cánticos contra todos los escalafones de la entidad y una ola de desencanto brutal. Y ahí, inopinadamente, el escenario cambió.

El Córdoba había solapado sus problemas con cierta soltura, pero el avance del partido comenzó a abrir boquetes. Entre el desgaste y el empuje desesperado del Mallorca, la situación empezó a cambiar a peor. Con Campabadal y Samu sufriendo lo suyo en los laterales, una doble cantada alteró el panorama. Iago Bouzón perdió una pelota en un sitio clave para que Gerard Moreno lanzara un disparo que, tras botar antes, se convirtió en gol dejando a Saizar en mal lugar. Con el 1-2, el Mallorca reverdeció y el Córdoba empezó a sufrir una cadena de contratiempos importante. Pedro, en una de sus mejores actuaciones como blanquiverde, se retiró lesionado y dejó su sitio al recién fichado Nieto. Poco antes Pelayo había suplido a Caballero y, a falta de un cuarto de hora, Xisco fue relevado por Arturo.

Con el Mallorca apretando y acumulando ocasiones -Alex Moreno, Gerard..._, el Córdoba se dispuso a gestionar el sufrimiento de unos últimos minutos vitales. Mantuvo la ventaja hasta el minuto 81. Gerard, que revolucionó el partido, recogió un buen servicio de Alfaro para superar a Saizar. El Iberostar se encendió y el Córdoba, desorientado, perdió a Luso por roja directa cuando todavía quedaban cuatro minutos de tiempo añadido. Fueron todos de angustia blanquiverde para retener, al menos, uno de los puntos en juego. Un premio menor en un partido en el que el Córdoba alternó momentos sublimes con dolorosas pifias. Con eso se llevó un punto que invita a pensar. Miren la tabla. El mercado está abierto. Poco más hay que decir. Bueno, sí, una cosita más: que el Córdoba está a seis puntos del líder del Depor y a tiro del ascenso directo a Primera División.

FICHA TÉCNICA

RCD MALLORCA, 2: Miño, Ximo Navarro, Nunes (Víctor Casadesús, 78'), Bigas, Kevin, Nsue, Vallejo (Gerard Moreno, 51'), Thomas, Álex Moreno, Alfaro y Álex Geijo (Hemed, 62').

CÓRDOBA, 2: Saizar, Campabadal, Iago Bouzón, Raúl Bravo, Samu, Luso, Abel, Pedro (Nieto, 69'), López Silva, Caballero (Pelayo, 64') y Xisco (Arturo, 75').

GOLES: 0-1 (13') Xisco. 0-2 (54') Pedro. 1-2 (59') Gerard Moreno. 2-2 (81') Gerard Moreno.

ÁRBITRO: Sánchez Martínez (Comité Murciano). Expulsó con roja directa al cordobesista Luso en el minuto 90. Amonestó con amarilla a los locales Kevin, Nsue y Alfaro, y a los cordobesistas Caballero, Campabadal, Luso, Raúl Bravo y Armando.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada vigésimo primera del campeonato de Liga Adelante, disputado ante unos 8.000 espectadores en el Iberostar Estadi de Mallorca. Presencia de seguidores cordobesistas en las gradas.

Etiquetas
stats