Loreto y tres sonrisas en años de sombras

Loreto llora junto al añorado Litri tras el ascenso de 1999.

De un enemigo íntimo a otro. Porque al igual que el Tenerife su adversario del sábado es uno con los que contabiliza más enfrentamientos. Una diferencia hay en este caso, pues si bien los canarios no conocen la victoria en El Arcángel -tampoco tras el duelo de la pasada semana- ahora es el Córdoba el que apenas sabe ganar en Granada. El dato es desalentador: los nazaríes acumulan 15 triunfos en los 23 encuentros ante los califales en feudo propio. El cuadro blanquiverde, por su parte, apenas suma tres a lo largo de una historia compartida de penurias en Segunda B. Es precisamente en esta categoría, por fortuna ya olvidada para ambos equipos, en la que lograra al fin sonreír en este tipo de contiendas. La última, con un claro protagonista: José Luis Loreto, que con dos goles le diera los tres puntos a una escuadra que terminara por ascender.

Corría la temporada 1998-99. El Córdoba y el Granada convivían en un Grupo IV de Segunda B de gran dificultad -y renombre-. Vivían sumidos en una crisis infinita, mayor en este caso para los blanquiverdes. El equipo, con Manolo Oviedo de presidente y Perico Campos de entrenador, se encerró en el interior de El Arcángel debido a los problemas económicos. La realidad era compleja a orillas del Guadalquivir, y más lo fue cuando el equipo no consiguió arrancar con acierto la campaña y hubo relevo en el banquillo. Las riendas las tomó Pepe Escalante, de cuya mano hombres como Leiva -que le ganó la partida a Viña bajo palos-, Juanito, Clavero, Barajas, Ramos, Puche, Óscar Ventaja o Rafa Navarro lograron enderezar la situación y… Cartagenazo.

Aquel cuadro califal se salvó del hundimiento y además abandonó el pozo. Pero no fue sencillo. Hasta la conquista de Plasencia, donde los aficionados derribaron una puerta para acceder al estadio en rebelión por unos precios abusivos en el último partido de liga regular, y la posterior epifanía en Cartagena hubo que completar un difícil camino. En el mismo se contó la tarde en que superó al Granada por tercera y última ocasión en tierras nazaríes. Entonces apareció Loreto como sólo él sabía hacer. El delantero hispalense hizo los dos tantos del triunfo (1-2) con acciones propias de goleador. En la primera surgió de la nada para aprovechar un mal blocaje de Notario, portero local, y hacer el 0-1. La segunda diana, que suponía el 0-2, la logró desde una posición tan escorada que parecía casi imposible que terminara en gol. Esa victoria fue un marcado golpe de autoridad.

Este triunfo se produjo después de que el Córdoba obtuviera las dos primeras de sus tres sonrisas en su historia común con el Granada en tierras nazaríes. Todas tuvieron lugar en Segunda B. La primera llegó en la campaña 1994-95, con Crispi al frente -y destituido posteriormente en plena promoción de ascenso- y con tantos de Torres y Manolo (0-2). La segunda la logró el cuadro califal sólo una campaña después, ya en el Nuevo Los Cármenes, con Perico Campos -que suplió a Pedrito- como técnico y con una diana de Gallego (0-1). Hasta entonces, los blanquiverdes sólo pudieron ganar en feudo rojiblanco una vez y fue en Copa del Rey: ocurrió durante el curso 1978-79. Tras la luz de Loreto vino más oscuridad, pues nunca volvieron a vencer los cordobesistas en estas contiendas.

Sobre el relato de enfrentamientos entre Granada y Córdoba en la primera de las dos ciudades, los duelos arrancaron en la campaña 1956-57. Entonces los dos equipos militaban en el Grupo Sur de Segunda -dividida en dos competiciones según las zonas geográficas- y los nazaríes se impusieron por un contundente 5-1. A la postre fueron campeones y ascendieron a Primera, pero lo cierto es que ya anticiparon lo difícil que sería para el conjunto blanquiverde, a lo largo de su historia, sumar en Los Cármenes y después en el nuevo estadio con idéntico nombre -el actual, el que el sábado acoge el partido entre ambas escuadras-. No en vano, en sus 23 visitas a campo rojiblanco el cuadro califal acumuló un total de 15 derrotas y apenas arrancó cinco empates -todo esto en Liga, sin mirar a la Copa del Rey-. Por si fuera poco, necesitó 15 partidos para ganar por vez primera -en la mencionada 1994-95-. Por cierto, que una y otra entidad se midieron más en Segunda B, hasta en 13 ocasiones, debido a que sus períodos dorados no coincidieron pero sí los años de sombras en la categoría de bronce.

Cuatro veces se vieron las caras los dos equipos en Primera, la última en la tortuosa 2014-15 para el Córdoba. Entonces cayó el conjunto blanquiverde por 2-0 el partido después de consumar su descenso a Segunda A, con actitudes por parte de algunos de sus futbolistas que aún recuerdan muchos. En la división de plata disputaron una y otra escuadra seis encuentros. El más reciente, con Oltra en el banquillo y Carrión ya al borde de una destitución que llegó poco después. Sucedió la pasada campaña. En cuanto a las cifras en materia de goles, el Granada anotó un total de 42 y el cuadro califal apenas 17. Como curiosidad, el hecho de que varios entrenadores actuaran en estos duelos al frente de los nazaríes acto seguido de haberlo hecho en El Arcángel o antes de asumir las riendas en la entidad de la ciudad de la Mezquita. El ejemplo más claro es el de Lucas Alcaraz, que dirigió a los rojiblancos más de una y de dos veces al inicio de su trayectoria como técnico y muchos años antes de llegar a orillas del Guadalquivir.

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