“¡Eres más grande que la Mezquita!”

Primer entrenamiento de Sandoval con el Córdoba en la Ciudad Deportiva | ÁLEX GALLEGOS

Hubo aplausos en la Ciudad Deportiva para recibir al Córdoba de Sandoval. Porque esto es así. La llegada del madrileño -su regreso tras haber sido descartado hace 52 días, más bien- se ha interpretado como una estimulante ficción: se retoma el hilo triunfal del final de la pasada temporada. Está aquí el hombre de los milagros. Le faltan, eso sí, algunos de los actores principales en la inovidable película de la salvación blanquiverde. Se fueron Reyes, Guardiola, Narváez, Aguza... “Estamos los que estamos y para mí son los mejores”, dijo por la mañana en la rueda de prensa de su presentación, al lado de un Berges “atado de manos” -así lo dijo el propio director deportivo, aludiendo a los rigores del límite salarial-  y de un León cansado pero con rabia por revertir la situación. A Sandoval le tocará exprimir el potencial de un grupo corto y con carencias. Pero esto es Segunda y todo puede pasar. Si el cordobesismo necesitaba un líder -un mesías, más bien-, ya lo tiene en la figura del entrenador de Humanes. “¡Eres más grande que la Mezquita!”, le gritaron, entre otras lindezas, los seguidores que acudieron a la instalación del Camino Carbonell para asarse en la grada y testimoniar su apoyo al equipo.

Entre palmas en el inicio, Sandoval miró sonriente a la grada y levantó el puño. Ver el gesto que se convirtió en icónico en la gesta de la permanencia en el pasado curso enardeció a los seguidores, que desafiaron la alta temperatura para alentar a una plantilla que sigue en pleno proceso de obras. Llegarán -eso se espera- algunos miembros más. Algunos de los que corrieron sobre el césped de la Ciudad Deportiva podrían salir. Los aficionados ponían el foco en futbolistas que están situados en primera línea del escaparate, como Javi Galán, Álvaro Aguado, Jovanovic o Aythami, quienes por distintas razones aparecieron en la escena mediática como protagonistas de un posible cambio de aires. Unos por voluntad propia, otros por el interés de algunos pretendientes y otros porque, simplemente, tienen cierto caché y el Córdoba necesita dinero fresco. El presidente, Jesús León, ya advirtió la postura del club: “No vamos a malvender a nadie”, dijo tajante. Si puede vender bien, lo hará sin ningún genero de duda.

La sesión no fue especialmente dura. Ejercicios físicos, rondos, un partidillo, mucha charla en grupo y de forma individual... y de nuevo al autobús. Muchos seguidores se quedaron hasta el final, esperando para hacerse fotos y capturar algún autógrafo. Sandoval fue el centro del bullicio. Los jugadores también recibieron su ración de cariño de modo tangencial. Atrás queda la breve etapa de Francisco, el entrenador que se marchó porque no había venido “para esto”. “Esto” es, básicamente, el grupo que se prepara para defender la blanquiverde. Están prácticamente los justos. El extremo Jaime Romero se ejercitó aparte para recuperarse de una lesión. Los demás se metieron en faena con el mejor ánimo posible. Ahí se incluyó al joven Andrés Martín, que encara el porvenir inmediato como una inmensa oportunidad que le brinda el destino. Apenas hay delanteros y quizá le toque un sitio antes de tiempo. Es lo que tienen las crisis: favorecen las oportunidades.

El Córdoba está agobiado por los problemas y empezará el campeonato de Liga el próximo día 18 en El Arcangel en unas circunstancias que harían temblar a los espíritus más bragados. La hinchada estaba a punto de entrar en modo pánico, pero ha llegado Sandoval y todo se ve de otra manera. El fútbol es así. Este martes habrá nueva sesión en la vetusta instalación cordobesa. Esta vez será a puerta cerrada. Toda arreglar algunos asuntos internos y parece más prudente echar la persiana al ojo ajeno. De momento, el efecto Sandoval se dejó sentir en una corriente de ilusión que alivió al cordobesismo como la ráfaga de aire del ventilador en una tórrida tarde de verano.

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