Qué fácil lo pone este Córdoba

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Una mala tarde la tiene cualquiera. Una cadena de ellas te condena. A ser colista, por ejemplo. El Córdoba ya es el último de la clasificación tras caer de manera rotunda ante un Albacete que estrenó el capítulo de triunfos y se aprovechó de las debilidades de una formación parcheada, que deja la impresión -razones hay para ello- de ir por detrás de sus vecinos en muchos aspectos. En el Carlos Belmonte no tuvo opción. Encajó un gol demasiado pronto y se le aparecieron todos sus viejos fantasmas. Un penalti abrió la sesión de tortura para Carlos Abad, el portero que suplió al censurado -y despedido- Stefanovic tras haber sido protagonista de un récord histórico de goles encajados en un inicio liguero. La sangría continúa. Las soluciones tendrán que ser -como el problema, que no era individual- globales.

El cuadro manchego llevaba más de una temporada sin marcar más de dos goles en ningún partido de Liga. Había firmado un par de ellos en las dos primeras jornadas de la actual. Al Córdoba le hizo tres. Y pudieron ser más. Ni el cambio de portero, ni la variación del sistema... Nada le funcionó a un equipo que se ha metido en una espiral autodestructiva. A este grupo le toca desmentir toda la semana lo que se dice de él. No se puede culpar a quien perciba a los blanquiverdes como candidatos a pasarlo francamente mal en este campeonato. Seguramente la capacidad de sufrimiento y los intentos de regeneración ante la adversidad son admirables, pero la Segunda División es cruel y no hay piedad para los que andan lastimados. Aquí disfrutaría Bilardo cuando decía aquello de “al enemigo, pisarlo”. Al Córdoba le pisa todo el mundo. Se resiste como puede, pero no hay forma.

Los clásicos lo llaman revolución. Los cordobesistas, instinto de supervivencia. Sandoval ya advirtió que quería dar un vuelco a todo y empezó a hacerlo por el once. En Albacete cambió de jugadores y de sistema. Un volantazo para coger la carretera buena en un campeonato que tiene una difusa hoja de ruta para los blanquiverdes. Se quedaron fuera inicialmente Javi Lara y Álvaro Aguado, dos estilistas, y el de Humanes apostó por la briega de Bambock y Vallejo. Más sacos a la trinchera para proteger la portería del debutante Carlos Abad y evitar situaciones comprometidas a una retaguardia de cuatro, en la que esta vez no estuvo Valentín. Aythami y Quintanilla se apostaron en el centro, con Fernández y el novato Luismi Quezada en los laterales. La función de hacer daño por las alas fue para dos reconvertidos: Javi Galán, de regreso a sus orígenes de extremo, y Sasa Jovanovic, hasta ahora delantero ocasional para tapar el agujero que creó la falta de refuerzos. Piovaccari cogió el sitio desde el arranque, con Alfaro como compinche. Un cambiazo en toda regla del entrenador madrileño, que lo vio desde el palco de prensa por estar cumpliendo el primero de sus dos partidos de sanción. En el césped, Ismael Martínez trasladó las instrucciones para perseguir un triunfo que refrescara el tenso ambiente.

Todo empezó a enturbiarse a los tres minutos. Roman Zozulia enfiló el camino del área y se le interpuso en el camino Aythami, que le interceptó con la pierna y con la mano. El ucraniano cayó y Moreno Aragón corrió hacia el punto de penalti. Lo lanzó con eficiencia y serenidad Eugeni para amargar el estreno de Carlos Abad, que se desplomó hacia el lado contrario al que iba el balón.

Con la ventaja, el Albacete se acomodó en un rol dominante aunque sin avasallar. Bien puesto, tratando de mantener la posesión con toque, se encomendó a las labores de percusión de Zozulia -un incordio con los pies y los codos- para desquiciar a la zaga blanquiverde. El Córdoba la tuvo clarísima en el minuto 23 con un tiro cruzado de Jovanovic que desvió Tomeu Nadal para dejar la bola a los pies de Piovaccari, que no conectó bien el disparo. Poco después, el serbio volvió intentarlo con un lanzamiento desde el borde del área que se le fue arriba. Los de Sandoval pusieron entusiasmo, pero su adversario tiró de efectividad.

Al filo de la media hora, Susaeta botó un córner y el sevillano José Antonio Caro, sorprendentemente libre de marca, conectó un cabezazo que cogió fuera de sitio de Carlos Abad. De las virtudes como rematador en los saques de esquina del central sabían bien los blanquiverdes, que le tuvieron como compañero en los dos últimos cursos. El exbético no había marcado goles en su vida profesional más que con el Córdoba. Ahora le tocó estrenarse como anotador en el Alba ante sus ex. El mazazo anímico fue palpable. Piovaccari lo intentó después del parón para la hidratación, que para los de Ismael Martínez fue como una visita al diván del psicoanalista. Los jugadores se miraban buscando explicaciones y una ración bien despachada de decepción se masticaba en el corrillo. En el marcador centelleaba un concluyente 2-0 mientras el agua corría por sus gargantas. Hasta el intermedio no hubo más daños para el Córdoba, que seguía necesitando algo distinto para abandonar su desgraciada espiral de resultados (y de despistes).

Sandoval dejó en la caseta a un desconocido Javi Galán y a un desbordado Vallejo para dar entrada a Aguado y Quim Araujo. El jiennense lo intentó a los cinco minutos, pero su tiro a puerta le salió flojo y centrado. Al Córdoba le costaba la misma vida generar juego de ataque. Y atrás seguía el festival. Quintanilla tocó el balón con la mano en el 61 y el árbitro señaló el segundo penalti de la noche. Lo lanzó Zozulia y Carlos Abad estuvo a punto de detenerlo, pero la potencia del disparo hizo que su despeje inicial terminara con el balón centro del marco.

Al Córdoba ya no le salía nada y, además, fue un imán para la mala suerte o la poca pericia de los jueces de línea. Un fuera de juego inexistente de Jovanovic desembocó en un autogol de Fran García, aunque la acción ya estaba invalidada. Los cordobesistas atacaban, o al menos avanzaban, por pura inercia y porque el Albacete relajó el ritmo. El técnico del cuadro manchego, Ramis, vio la herida del Córdoba y quiso hacer más sangre. Retiró a Zozulia, que hizo su trabajo, y metió a otro reputado goleador, Ortuño, para que buscara su ración de alegría ante un contrario desmadejado. El punta yeclano estuvo a punto de hacerlo en un testarazo a centro de Susaeta que repelió el larguero. El rechace lo recogió Bela y su disparo lo desvió apuradamente Carlos Abad. Piovaccari, ya en el descuento, estuvo cerca de marcar tras un buen servicio de Álvaro Aguado. Pero ni por ésas.

FICHA TÉCNICA

ALBACETE, 3: Tomeu Nadal, Tejero, Arroyo, Caro, Fran García, Erice, Febas, Acuña (Bela, 63'), Eugeni  (Malsa, 54'), Susaeta y Zozulia (Ortuño, 70').

CÓRDOBA, 0: Carlos Abad, Fernández, Álex Quintanilla, Aythami, Quezada, Vallejo (Aguayo, 46'), Bambock, Jovanovic, Javi Galán (Quim Araujo, 46'), Alfaro (Javi Lara, 63')y Piovaccari.

ÁRBITRO: Moreno Aragón (Comité Madrileño). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Zozulya, Acuña, Caro y Eugeni y a los cordobesistas Javi Galán, Fernández, Piovaccari y Álex Quintanilla.

GOLES: 1-0 (4') Eugeni, de penalti. 2-0 (29') Caro. 3-0 (61') Zozulia, de penalti.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente la tercera jornada de LaLiga 1|2|3, disputado en el Carlos Belmonte ante unos 6.000 espectadores.

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