El estímulo del enemigo común

Sandoval en un entrenamiento en la Ciudad Deportiva | ÁLEX GALLEGOS

Un entrenamiento a puerta abierta para arrancar. Los demás, en régimen de clausura. El Córdoba inicia hoy en El Fontanar la cuenta atrás para un partido que marcará destinos: el del próximo sábado, a las 20:00, en El Arcángel. El rival será el Almería, que llega enrachado. Los blanquiverdes también lo están, pero en la ola mala. Llevan siete jornadas seguidas sin conseguir la victoria, una razón más que suficiente para que se hayan activado todos los resortes de una crisis: desde la negación de la realidad a la búsqueda de culpables. Pasando, cómo no, por el inevitable debate sobre la continuidad del entrenador. Por menos de lo que está sucediendo ahora han ido muchos a la calle en el pasado. Pero ahora las condiciones son distintas. Sandoval aparece en el centro de todo: como principal causante para algunos y como esperanza máxima para otros. Los jugadores también están en entredicho. Y el presidente del club no escapa tampoco a los dardos. El cordobesismo está dividido: esta horrible crisis ni siquiere le concede la posibilidad de unirse ante un enemigo común. Son todos y ninguno.

Y encima de la mesa, los datos. El Córdoba que dirige José Ramón Sandoval se asienta en la última posición de LaLiga 1/2/3 después de sumar solo tres puntos en siete jornadas de competición. La derrota en el estadio Los Cármenes ante el Granada (4-2) dejó a los cordobesistas en una delicada situación, pues además mostraron una imagen vulnerable y carente de capacidad de reacción. Las declaraciones del entrenador en la sala de prensa avivaron el fuego. Las posteriores de los futbolistas echaron gasolina. Y el incendio se propagó el lunes -día de descanso para la plantilla- con los ácidos análisis en las tertulias deportivas de la radio. No faltó la ración de polémica del día con el anuncio de la marcha del club de Luis Oliver Sierra, que era el responsable de la cantera e hijo de Luis Oliver Albesa, exdirector general que fue despedido en agosto por Jesús León. El empresario montoreño vive sus horas más complicadas al frente del club. Sus contactos son permanentes con el director general, Alfredo García Amado, y con el director deportivo, Rafa Berges.

El pobre papel del Córdoba y las duras manifestaciones de Sandoval provocaron que cobrase cuerpo la posibilidad de una destitución del entrenador, aunque por ahora el club no se ha pronunciado al respecto de manera pública y solo anuncia la comparecencia del técnico ante la prensa para el próximo viernes en la previa del partido del sábado ante el Almería. Quedan por delante cuatro sesiones de preparación para abordar el que parece la final de las finales. Y va más y medio de Liga.

A Sandoval le tocará buscar la fórmula para hacer que su equipo compita -y gane, sin más remedio ya- su primer partido en lo que va de campeonato. No hacerlo supondría dibujar un escenario insostenible, con lo que sería el peor arranque liguero de todos los tiempos. El Córdoba figura, en este momento, como el equipo más goleado de la categoría con dieciocho tantos encajados.

Durante las siete jornadas de liga, Sandoval utilizó a veintitrés futbolistas y efectuó distintos cambios de sistema sin conseguir el resultado de la victoria, lo que también supone un récord negativo del entrenador madrileño en su trayectoria profesional en Segunda División. El madrileño tendrá que armar de nuevo un once que no ha repetido en Liga, además de lidiar con un malestar evidente en el grupo -por los resultados, los vaivenes en las convocatorias, la sustitución prematura y las posteriores críticas públicas a Piovaccari...- que da al choque del sábado un carácter definitivo.

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