Ecos de Tokio: casi medio siglo de lucha paralímpica con firma cordobesa

Luis Albelda, con barba, con el Virgen del Rocío | MITOSYLEYENDASBSR.ES

España atraviesa lo que después viniera a denominarse Transición. De hecho, son los días en que termina de darse forma a la Constitución, que se va a aprobar transcurrido un tiempo pero antes de que acabe el año. Hace un puñado de meses que Francisco Franco desapareciera de la vida del país -aunque su régimen todavía resiste, cada vez menos eso sí-. Corre el verano de 1976. Agosto, como es normal, es caluroso. Mucho más en Córdoba, acostumbrada a duras canículas. Pero todavía no son temperaturas las de esta época como las de décadas después. En la provincia quizá no estén muy pendientes de lo que hace un paisano en un lugar muy lejano. Toronto alberga durante unas semanas los Juegos Paralímpicos, que como es habitual se desarrollan tras los Olímpicos. La magna cita deportiva, la más relevante del mundo, acoge a un corredor nacido en Puente Genil de nombre triple: Tomás Fernando Luis. Él es el gran pionero cordobés en este tipo de eventos, y uno de los andaluces también.

Hace ahora 44 años que por primera vez tuvo Córdoba representación en los Juegos Paralímpicos. Casi medio siglo, por tanto, se cumple este 2020 de lucha y superación con firma cordobesa. Todo comenzó, en efecto, en Canadá. Hasta allí se desplazó Luis Albelda, que curiosamente eligió el tercero de sus nombres en plano deportivo. El atleta pontano, si bien residió en Sevilla desde su temprana infancia, llegó a intervenir en cuatro citas distintas. Su debut, en Toronto, tuvo lugar en la prueba de 100 metros en silla de ruedas. No le fue demasiado bien pues concluyó decimoctavo. De correr en la pista pasó a jugar en la cancha, ya que el de Puente Genil optó por adentrarse en el baloncesto en silla. También fue posible por el interés que la selección española tuvo en él, que actuó por primera vez en esta disciplina en Los ángeles 1984. Es decir, no cambió de continente.

Su experiencia en Estados Unidos mejoró ligeramente, por mucho que el combinado nacional no se aproximó a las medallas. España acabó en décimo lugar. Precisamente en California se estrenó el segundo paralímpico cordobés que entró en acción. Éste es Rafael Sarmiento, que compitió en powerlifting -halterofilia, en este caso en silla-. La fortuna no sonrió al de Alcolea, que acabó sin marca. Cuatro años después, Córdoba contó con hasta tres representantes en Seúl. Porque en 1988 repitió Luis Albelda, que se despidió de Corea del Sur con una duodécima plaza con el equipo de baloncesto en silla, y a él se unieron Manuel Adrián y el más laureado de todos los tiempos en los Juegos Paralímpicos. El primero, natural de Espejo, obtuvo un doble diploma, lo cual no es poco. Todo lo contrario. El suyo es uno de esos ejemplos en los que la facultad de superación convierte un drama en una oportunidad.

Manuel Adrián sufrió a los seis años una discapacidad visual (parcial) tras ser operado por un tumor cerebral. Su ceguera no le impidió practicar el atletismo, disciplina dentro de la que participó en Seúl 1988. Lo hizo en las competiciones de 5.000 metros y de maratón en la categoría B2. En la primera acabó octavo y en la segunda, sexto. Dos diplomas como premio a su trabajo. Por su parte, José Pedrajas arrancó su exitosa trayectoria paralímpica en la piscina. Nacido en El Viso, a cuya instalación náutica da su nombre, en Corea del Sur se colgó nada más y nada menos que cuatro medallas, a las que sumó una cuarta plaza -con diploma-. Esto último lo obtuvo con el conjunto español de relevos en 4x100 libre en la modalidad B1-3. Con sus compañeros subió al tercer cajón del podio en 4x100 estilos también en B1-3. Pero lo mejor de lo mejor se lo llevó a título individual.

Triple oro. Es lo que obtuvo el nadador de Los Pedroches en Seúl. Fue en las pruebas de 50, 100 y 200 braza en la categoría B2. No terminó en Corea del Sur la colección de preseas de José Pedradas, que estuvo junto con Luis Albelda y Rafael Sarmiento, en  Barcelona 1992. El nadador se lanzó a la piscina en dos ocasiones para obtener sendos bronces: en 100 y 200 braza, de nuevo en B2. Por su parte, el baloncestista se hizo con un diploma al finalizar sexto con la selección. Otro reconocimiento logró el de Alcolea en powerlifting gracias a una magnífica quinta posición. De los tres, sólo el primero tuvo mecha para llegar a Atlanta 1996. En Estados Unidos, donde también estuvo el judoca Juan Montilla, no pudo sin embargo subir al podio. Al menos arrancó otros dos diplomas al ser séptimo y sexto en 100 y 200 braza B2, respectivamente. El deportista de contacto, natural de la capital, sólo consiguió alcanzar el noveno lugar.

Ya a las puertas del nuevo siglo el turno fue para Domingo García, que compitió en la disciplina de powerlifitng. El que es uno de los grandes nombres del deporte cordobés en la historia reciente concluyó decimoquinto en Sidney 2000. Tras su participación hubo que esperar ocho años para volver a tener representación de la provincia en los Juegos Paralímpicos. Ocurrió en Pekín 2008, donde se estrenaron dos deportistas de otras provincias andaluzas pero arraigados en Córdoba. Uno es el granadino Manuel Garnica, que en la hasta ahora su única experiencia de este tipo logró un diploma al terminar sexto en maratón, dentro de la categoría T12. Peor suerte corrió en 5.000 metros, prueba que no pudo concluir. El otro es el iliturgitano -de Andújar, Jaén- Miguel Ángel Martínez Tajuelo, referente del Club Fidias de Natación Integral. En China saltó a la piscina para obtener tres diplomas con una sexta y dos quintas plazas en 50 y 100 libre y 50 espalda, en categoría S3, respectivamente.

Londres 2012 fue destino para tres deportistas de Córdoba o ligados a ella. Mientras Miguel Ángel Martínez Tajuelo repitió con un diploma al concluir cuarto en 50 espalda S3, el egrabrense Edgar Quirós se estrenó con una sexta posición en 100 braza SB13. El nadador de Cabra también compitió en 200 estilos SM13, prueba en la que acabó noveno. Pero la participación más destacada en Inglaterra fue la de Alfonso Cabello. El ciclista de La Rambla hizo un veni vidi vici de manual y se proclamó campeón del kilómetro en la categoría C4-5. Además finalizó séptimo en velocidad por equipos con la selección. Menos suerte tuvo en fondo -también C4-5- pues no pudo terminar. Es el rambleño el segundo cordobés más laureado en unos Juegos Paralímpicos gracias a los dos bronces que se colgó en Río de Janeiro 2016, la última cita hasta la fecha, en kilómetro C4-5 y velocidad por equipos. En fondo volvió a retirarse antes de terminar. Por cierto, en Brasil Martínez Tajuelo fue sexto en 200 libre y 50 espalda S3.

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