Día 1: Hablemos de unión y otras cosas importantes

Primera sesión de entrenamiento en Campoamor | MADERO CUBERO
El grupo despacha su primera sesión de entrenamiento en Campoamor entre ejercicios suaves y consignas positivas

Hay días en los que cualquier fallo tiene disculpa. Pocos, pero los hay. Como el primero de una pretemporada. El Córdoba despachó esta tarde su primera sesión de entrenamiento en la concentración de Campoamor. Ya llevan varios días de labor a sus espaldas, celebrados bajo el azote inmisericorde del sol cordobés en la Ciudad Deportiva Rafael Gómez. Los jugadores ya se conocen, se saben los nombres y no se dirigen uno al otro por el número o con gestos. Eso ocurre -qué les vamos a contar- a veces, pero ahora es distinto. O, al menos, lo parece. Campoamor es el inicio de una historia nueva, con protagonistas distintos. Oltra es el nuevo jefe y todos se esfuerzan por dibujar un panorama agradable, con mucho buenrollismo y risotadas a la mínima ocasión. Esto no ha hecho más que empezar. Los ensayos serán con balas de fogueo y todo tiene arreglo. Hay que ver cómo puede cambiar la actitud de los futbolistas sin la presión de los puntos y el agobio de la competición. Pero el fútbol no es así. Ni la vida.

El equipo se ejercitó poco después de soltar las maletas en el complejo deportivo de Campoamor. Llegaron poco después de las tres de la tarde, acudieron a almorzar y, tras un poco de descanso, al césped. No fue, desde luego -no podía serlo, obviamente-, una sesión demoledora. De siete a ocho, los 22 integrantes actuales del plantel realizaron ejercicios con balón y distintos juegos de carreras y cambios de ritmo, con alguna tanda de abdominales para aliñar. Una sesión de activación, sin más pretensiones que dar el pistoletazo de salida a una semana que ya alcanzará mayor nivel de esfuerzo desde este lunes. Habrá doble sesión y la primera la ha fijado a las nueve el técnico José Luis Oltra. El preparador valenciano dejó el peso de la primera toma de contacto con Campoamor a su preparador físico, Chema Sanz, que salpicó todas las explicaciones de los ejercicios con consignas motivadoras. Dejó caer lemas sobre la unión del equipo, la importancia de comportamiento solidario en el campo y la fuerza del bloque por encima de lo individual. Quizá sean temas sabidos, pero no viene mal recordarlos. Y mucho menos ahora, cuando todo está empezando.

Tras la sesión de sesenta minutos, los jugadores volvieron al cuartel. La mayoría lo hizo en los coches habilitados para circular por los campos de golf, dejando estampas jocosas en el final de la tarde. Ahora todo va bien o eso parece. Para los curiosos, por cierto, ahí va el reparto de las habitaciones en el hotel: Juan Carlos-Crespo, Abel Moreno-Markovic, Xisco-Fidel, Deivid-Samu de los Reyes, Luso-Saizar, Fran Serrano-Ekeng, Fran Cruz-Arturo, Silleroo-Bernardo Cruz, Caballero-López Silva, Damián Petkoff-Adri Cuevas y Héctor Rodas-Florin Andone.

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