Iker Pérez, una perla sobre ruedas

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El talento es genético. El trabajo, cuestión de uno mismo. La suma de ambos, unida a la satisfacción plena en lo que haces, es una fábrica constante de sueños. Un nido de ambiciones. Ese en el que se gestan las grandes promesas y en el que hace tiempo que domina el joven Iker Pérez. Este cordobés de apenas ocho años saborea el éxito en cada pedalada con la felicidad de un niño y el afán de un adulto.

La relación de Iker con las bicicletas viene de mucho antes de nacer. Su padre, amante de las motos, empezó a interesarse también por el mundo del ciclismo, y a partir de esa primera toma de contacto, el pequeño comenzó a verse reflejado en el pundonor de su progenitor. "Al principio salíamos juntos los fines de semana y un día, hace un par de años, le llevé a Jaén a competir en una yincana. Ahí se enganchó del todo", afirma José Miguel Pérez, padre del pequeño ciclista. El año pasado empezó a correr en Promesas Pro, en la modalidad de Mountainbike, y desde entonces no ha dejado de crecer. "Ya es él mismo el que te pide competir. Le gusta salir más con gente grande que con los de su edad. Él no ve la dificultad por muy duro que sea un sitio", matiza José Miguel.

Este 2016 ya se ha proclamado campeón de la vuelta de Córdoba, campeón de Jaén, campeón de Andalucía y también ha ganado una prueba en Castilla La Mancha, además de diversas citas de índole menor. Sin duda, un pequeño diamante por pulir que ya brilla con su propia luz. "Muchos aquí en Córdoba ya le llaman el sustituto de Trujillo", remarca.

La sonrisa no deja de brillar en su rostro cuando descubre su sorpresa. Como un niño con zapatos nuevos, o mejor dicho, con bicicleta nueva. La compañía Giant ha puesto su confianza en el joven cordobés y actuará como empresa colaboradora. "Lo principal que buscamos es que él se sienta feliz, y esto es una forma de lograrlo. Eso es todo lo que queremos", explica Santi, responsable de Bicis Santi, y otra de las personas clave en el proceso de esta colaboración y para comprender el lugar en el que se encuentra hoy en día Iker.

Es algo innato. Un gen que marcha a pedales y una motivación que no cesa. "Tenemos a un nene con una edad sorprendente y con una forma de pedalear que con el simple hecho de verle te pone el vello de punta. Nuestra intención es ayudarle en todo lo que podamos, porque se lo merece, y poner también el nombre de Córdoba lo más alto posible", apostilla Santi.

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